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Ciudadanos explota en otras comunidades el gancho de su discurso antinacionalista

El partido convierte al PNV en su nueva diana: "Nunca gobernaremos con ellos, no son de fiar"

La crisis catalana introdujo el nacionalismo en la primera línea del debate público y Ciudadanos, tras el éxito del pasado 21-D, no piensa dejar que salga de ahí. La formación liderada por Albert Rivera, que considera que esta cuestión explica parte de su victoria en las autonómicas y su auge posterior en las encuestas, ha intensificado este 2018 su discurso antinacionalista en otras comunidades: como Galicia, Euskadi, Comunitat Valenciana, Baleares y Canarias. Y el PNV se ha convertido en su nueva diana en las últimas semanas.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, preside la ejecutiva del partido, el pasado lunes.
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, preside la ejecutiva del partido, el pasado lunes.

La cita se produjo el 24 de febrero. Lorena Roldán, diputada de Ciudadanos en el Parlament, viajó hasta Santiago de Compostela para reunirse con un grupo de jóvenes con el objetivo de profundizar en un solo tema: el nacionalismo. "Este se dedica siempre a señalar a quien piensa diferente y a romper la sociedad. Busca un enemigo y siempre ve la diversidad como algo malo", subrayó la política en aquella cita, ejemplo de cómo el partido ha decidido explotar en otras comunidades su discurso antiseparatista tras los comicios catalanes, que han impulsado a la formación en todo el país. En Galicia, por ejemplo, suman más de 5.000 afiliados y simpatizantes inscritos, un 60% más que hace seis meses, según sus cifras internas. Aunque no cuentan con representación autonómica.

En la Comunitat Valenciana, donde tiene nueve diputados, la formación habla ya de que Compromís —socio de Gobierno del PSOE— ha impulsado un "procés a la valenciana" en esta autonomía para avanzar hacia la independencia: "Quieren dibujar el mismo paisaje que hay en Cataluña", asegura Fernando Giner, portavoz de Ciudadanos en la región, donde suma 15.000 inscritos (+30%). Por su parte, su líder en Baleares, Xavier Pericay, acusó el pasado mes al Ejecutivo de la socialista Francina Armengol de ser "presa del nacionalismo pancatalanista" de MÉS per Mallorca. Y hasta en Canarias, donde ha crecido un 60%, el partido culpó al "nacionalismo" de Coalición Canarias de "generar más pobreza y más desigualdades" durante los últimos 25 años. "Esto demuestra que el nacionalismo es un modelo agotado y sin futuro", repite Mariano Cejas, portavoz en las islas.

"Los nacionalistas no son de fiar y llevan 30 años chantajeando las políticas nacionales por sus intereses. No esperamos de los nacionalistas lo que no se puede esperar. Nunca gobernaremos con ellos", recalca Albert Rivera, que ha intensificado el protagonismo del secesionismo en su discurso. Como el pasado jueves en León, cuando en pleno escándalo Cifuentes, cargó contra la "insolidaridad" de los nacionalistas, tras convertir al PNV en una nueva diana de sus ataques. El líder de Ciudadanos los ha definido como "egoístas". "Los nacionalistas vascos temen una marea de patriotismo constitucional. Es lógico, les gustan los privilegios y no les gusta la España de ciudadanos libres e iguales", ha añadido contra los peneuvistas, que mantienen su veto a los Presupuestos mientras siga vigente la aplicación del artículo 155 en Cataluña.

Pero, "ni las alertas naranjas por viento fuerte de Rivera" les harán cambiar de posición, según advirtió Andoni Ortuzar, presidente del PNV, durante la celebración del Aberri Eguna. Unas palabras del dirigente vasco que celebraron en la sede de Ciudadanos. En Euskadi, la formación del Gobierno los acababa señalar como gran enemigo. "Y no creo que nos vaya nada mal que el PNV nos coloque como principal adversario", subrayan fuentes de la ejecutiva de la formación liderada por Rivera, sobre la posibilidad de conseguir aglutinar en el País Vasco y en otras comunidades el voto "constitucionalista". Como ya lograron en Cataluña.

En un informe interno, elaborado tras el 21-D, el equipo de campaña apuntaba que parte de su éxito ese día se debió a que habían conseguido "liderar la oposición al separatismo con un mensaje nítido, firme y sin complejos". "El nacionalismo es uno de los grandes adversarios de Europa. Se ha planteado una alternativa a 35 años de nacionalismo en Cataluña, dejando claro la voluntad de ganar a los partidos nacionalistas y no de pactar con ellos", continúa ese documento, que abría una línea argumental que repiten insistentemente en las filas de Ciudadanos desde entonces: habían presentado a los españoles un "proyecto de país". En ese sentido, según el barómetro electoral de enero de Metroscopia, un 44% de los encuestados considera que este partido tiene un "proyecto adecuado para el país", frente al 20% que lo piensan del PP, el 18% del PSOE y el 15% de Unidos Podemos.

Es cierto que el antinacionalismo siempre ha formado parte de la esencia de Ciudadanos desde su nacimiento en Barcelona, pero el caldo de cultivo nunca había estado tan predispuesto en el resto del país para que resonase tanto esta parte de su mensaje. A raíz del referéndum ilegal del 1 de octubre, la preocupación de los españoles por los movimientos independentistas se disparó y, según el CIS, hasta un 29% de los ciudadanos ha llegado a considerarlos como uno de los principales problemas del país. Fuentes del partido admiten que ese cambio de escenario les dio alas. Frente al tradicional eje izquierda-derecha, el debate viró hacia "constitucionalismo contra secesionismo". Y, según concluyen esas fuentes, mientras siga la cuestión en la primera línea, sus posibilidades de crecer y consolidarse se multiplican.