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Vargas Llosa: “Si el nacionalismo se puede construir, también se puede desmontar”

El Nobel de Literatura dialoga con Juan Luis Cebrián en el foro España 40-40 organizado por EL PAÍS

Mario Vargas Llosa conversa con Juan Luis Cebrián, en el diálogo de apertura.

El nacionalismo como freno de la construcción europea. Como piedra en el zapato de la libertad. El académico y presidente de EL PAÍS, Juan Luis Cebrián, ha inaugurado este miércoles el Foro España 40-40, organizado por este diario, con un diálogo con el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. El escritor peruano ha mostrado su esperanza en que tal y como el nacionalismo puede ser inoculado en las sociedades, también pueda ser derrotado. "Si el nacionalismo se puede construir, también se puede desmontar. Tengo la esperanza de que esta crisis vaya sembrando la semilla de la deconstrucción del nacionalismo catalán", ha dicho en referencia al desafío independentista.

Cebrián ha presentado el choque entre ilustración e identidad como la gran colisión que afrontan España y Europa en los años venideros. El ejercicio de pensar, contra la promoción de la cultura de la diferencia. "Pensar es olvidar diferencias, generalizar, abstraer", ha afirmado citando una frase del cuento de Jorge Luis Borges Funes el memorioso. El presidente de EL PAÍS ha repartido responsabilidades al abordar el porqué la crisis catalana ha llegado a una situación límite. "El Estado ha estado ausente de Cataluña muchos años. Durante décadas ha habido un abandono de un proyecto de España. Como resultado, estamos viendo una reacción nacionalista española, centralista, muy preocupante", ha advertido.

En su intervención en el acto, que contó con el patrocinio de BBVA, Iberdrola, Iberia, NH Hotel Group, Repsol, Santander y Telefónica, el autor de La ciudad y los perros se ha trasladado a los orígenes del problema catalán. Recordó un pasado muy diferente en que Barcelona era el lugar al que los españoles iban para sentirse europeos por su cercanía con el resto del continente. "¿Todo eso por qué cambia? Por una política de los gobiernos autónomos catalanes. Un adoctrinamiento sistemático en el que se inculca una realidad histórica totalmente ficticia en la que Cataluña aparece siempre como víctima del resto de España. Un país ocupado con su cultura y tradiciones prohibidas y humilladas".

Esos años de relato independentista han cristalizado, para Vargas Llosa, en su actual potencial movilizador en las urnas. "Todo eso toma cuerpo y un cuarenta y tantos por ciento de catalanes votan por una ficción histórica y una mentira social y política. Eso demuestra que el nacionalismo se puede fabricar a partir de ciertos instintos humanos". Vargas Llosa no cree que los ciudadanos catalanes tengan rasgos que los conviertan en especialmente receptivos al mensaje independentista.  "Lo que ha ocurrido en Cataluña puede ocurrir en cualquier región de España o de Europa". El intelectual peruano se ha mostrado, sin embargo, optimista sobre el futuro de la comunidad. "Lo peor ha pasado y el problema tiende a volverse cada vez menor, afortunadamente".

Durante la charla, titulada España en Europa: un futuro en común, Vargas Llosa describió al nacionalismo como una suerte de monstruo de varias cabezas, capaz de adoptar disfraces ideológicos diversos. "El nacionalismo tiene distintas formas, en algunas partes toma una forma progresista, en otras claramente reaccionario, pero en última instancia es la tribu".

En un momento en que desde filas independentistas se utiliza el pasado franquista para tratar de desprestigiar la democracia española en el exterior, el escritor revivió sus días de estudiante para comparar ambas Españas. "Recuerdo cuando llegue a España en 1958 como universitario. El aislamiento era total. Hoy España es un país abierto e integrado. Debe ser de los países en que la gente viaja más al extranjero. Es una sociedad cosmopolita", concluyó.

El problema de la identidad también lo ha extrapolado Cebrián a la incapacidad europea para lograr la integración que sí consiguen culturas como la estadounidense. "Turcos que llegan a Suecia o Alemania, cuatro generaciones después siguen siendo turcos. Si llegan a EE UU, en una generación ya son americanos independientemente de su religión", ha comparado. El académico ha llamado a los intelectuales a actuar para hacer comprender el carácter multirracial y multirreligioso de Europa, y evitar así la tentación xenófoba. "Europa se está convirtiendo en una fortaleza", ha alertado.

La percepción de la inmigración ha centrado también parte de la disertación de Vargas Llosa. Ha elogiado que el atractivo de Europa no solo se basa en su potencia económica, sino en su condición de epicentro de la libertad y los derechos humanos. Y ha exhortado a los habitantes del continente a interpretar como un halago la intención de millones de personas en todo el mundo de querer establecerse en Europa. "Europa es un imán por el que están dispuestos a sacrificar sus vidas. Los europeos deberían sentir que las masas de africanos o asiáticos que quieren venir son un inmenso homenaje a la cultura europea". Además, alabó la capacidad de Europa de dar a luz estructuras que redunden en el bienestar de sus ciudadanos. "Ha creado un sistema, una manera de organizar la sociedad, que es la menos violenta que conoce la historia y la que ha traido el mayor beneficio social, político, económico y cultural".

Ambos oradores fueron presentados por Antonio Caño, director de este diario. El periodista aprovechó su llegada a la capital belga, ciudad en la que permanece huido de la justicia el expresidente Carles Puigdemont, para expresar su estupor por la deriva emprendida por los dirigentes independentistas en Cataluña. "Cuando en EL PAÍS decidimos hacer este acto en Bruselas, no podíamos sospechar que esta ciudad se convertiría en uno de los puntos de referencia de la crisis catalana. No podíamos ni imaginar que el nacionalismo catalán, al que durante años creíamos moderado y prudente, tomaría un rumbo tan delirante".

Alfonso Dastis: “Europa no se puede entender sin España”

Belén Domínguez

“Europa se empequeñece”, dijo ayer el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, durante el ciclo España 40-40. Dastis, que clausuró el foro, aludió a la crisis catalana en el marco europeo delante, entre otros, del presidente del brazo Ejecutivo de la UE, Jean-Claude Juncker. “Seguimos divididos en problemas pequeños si se miran con perspectiva global”, deslizó.Frente a una amplia audiencia europeísta, Dastis dejó claro un mensaje: “España está indisolublemente unida a Europa, y Europa no se puede comprender sin España”. El titular de Exteriores, exembajador de España ante la UE, pide a los líderes ir “más allá” de la integración porque “el mundo está cambiando”. “Europa es nuestra ambición”, insistió. Y uno de los ejemplos de ello es el cambio radical en un socio tan fundamental como EE UU. Frente al American Firstdel presidente Donald Trump, Dastis encontró la respuesta: más Europa. “En estos momentos de crisis de presencia de EE UU en el tablero internacional, es cuando Europa debe tomar la iniciativa para demostrar que somos un socio fiable y dispuesto”.

Dastis, en un ejercicio de autocrítica —cuando el concepto de Europa le resulta ajeno al ciudadano— pidió a las instituciones cercanía y comprensión: “No podemos seguir construyendo Europa sin el apoyo de los ciudadanos”. Coincidía, además, con la última reflexión que hizo en el mismo foro el expresidente Felipe González, que dijo que una de las herramientas para acercarse a los europeos (unos 500 millones de personas) es cambiar el lenguaje oficial para, entre otras cosas, hacer más comprensible el trabajo de las instituciones comunitarias.

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