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Romay defiende ante una reforma territorial “no desapoderar más al Estado”

El presidente del Consejo de Estado considera que el sistema se puede mejorar, "pero no para no contentar a unos y a otros"

Alicia Sánchez, Jose Manuel Romay Beccaría y José Enrique Serrano, en el Congreso de los Diputados.
Alicia Sánchez, Jose Manuel Romay Beccaría y José Enrique Serrano, en el Congreso de los Diputados. EL PAÍS

El presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaría ha considerado este miércoles que el modelo territorial “se puede mejorar”, pero que cualquier reforma que se plantee “debe perseguir no contentar a unos y a otros, sino que el sistema sea más efectivo y transparente”. Y, sobre todo, ceñirse a los principios que deben sustentar el modelo territorial, como la solidaridad, la igualdad y la cooperación, aunque ha instado a reflexionar sobre si el Estado tiene las atribuciones suficientes para garantizar esos principios y ha recomendado que no se debe “desapoderar más al Estado”.

Pero no ha ido mucho más allá en su intervención en la Comisión para la Evaluación y Modernización del Estado Autonómico, en el Congreso de los Diputados, que preside el socialista José Enrique Serrano. El compareciente ha apuntado la conveniencia de reflejar mejor en la Constitución el principio de solidaridad, así como profundizar sobre el contenido del principio de igualdad y sobre cómo se debe reflejar.

Romay se ha parapetado en la imposibilidad de expresar opiniones a título personal que pertenecen a un órgano colegiado y su comparecencia ha permanecido anclada en el informe que el Consejo de Estado realizó en 2006, a instancias del entonces presidente José Luis Rodríguez Zapatero, sobre las modificaciones de la Constitución.

Se ha declarado un “ferviente defensor del Estado autonómico, de la aproximación del poder a los ciudadanos”, que ha considerado “muy positiva”. El presidente del Consejo de Estado ha rememorado las condiciones que propiciaron el Estado de las Autonomías, que ha admitido que “se ha convertido en una realidad” de una España que pasó de la dictadura a la democracia y que los ciudadanos avalaron este cambio con la cercanía de los poderes y la Administración. “El estado autonómico cabe considerarlo como un avance de las condiciones democráticas”, ha consignado.

El presidente del Consejo de Estado ha defendido el informe como fuente para tomar medidas políticas para el modelo territorial, aunque ha reconocido pese a la vigencia técnica del trabajo la disposición política se encuentra en peor situación que en 2006, cuando se elaboró el informe. Romay ha recordado que en el período constituyente se adoptaron acuerdos de gran calado sobre cuestiones básicas como la territorial y que en todas ellas se llegó a “un sólido consenso”. En ese sentido, ha llamado a recuperar valores de la transición y defender el cumplimiento de la ley y la Constitución en cualquier cambio que se lleve a cabo.

Haciendo pie en ese informe, el compareciente ha señalado la conveniencia de reformar el Senado y darle competencias propias de una Cámara territorial, convertirlo en un espacio de concertación de las comunidades autónomas con el Estado. “Solo una reforma que lo constituya en una Cámara territorial dará sentido a la institución”, ha defendido.

Pendás: "Satisfacer a toda la población"

Tras su intervención, el director general del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Benigno Pendás, ha respaldado en la misma línea que una reforma del Título VIII de la Constitución tiene que ser para mejorar y con un consenso equivalente al del 78. "Tiene que satisfacer a toda la población y no solo a una parte", ha señalado.

En su exposición en la comisión, ha considerado que el Tribunal Constitucional ha tenido que “recrear la Constitución territorial”, que no estaba creada. “Recibió un regalo envenenado con el título VIII y ha tenido que hacer demasiadas sentencias interpretativas".

Pendás ha afirmado que “hay que cerrar el sistema autonómico” y para ello habría que definir las competencias del Estado que no pueden delegarse por el artículo 152. Esa operación, ha apuntado, no tendría por objeto solo fortalecer el Estado sino mejorar el funcionamiento entre el Estado y las comunidades, rebajando su conflictividad.

También ha considerado la conveniencia de profundizar en el artículo 149.1, referente a la igualdad de todos los españoles para recuperar el equilibrio territorial y que las diferencias entre estatutos no pueden implicar diferencias económicas y sociales. Asimismo, ha subrayado la conveniencia de replantear la presencia del Estado en las comunidades, en la que ha hablado de “impresión de déficit”, así como la de las comunidades en el Estado, sobre todo desde la fase ascendente de la Unión Europea.

El director Centro de Estudios Políticos y Constitucionales Senado ha coincidido con Romay en que el Senado “no cumple la función de Cámara territorial”. "Habría que reformar la Constitución para que el Senado sea cámara de primera lectura en materias de especial trascendencia territorial, pero hay muchísimas cosas que se pueden cambiar sin tocar una coma, ni siquiera del reglamento", ha referido.

"La identidad española no se ha resentido"

La comisión ha culminado su sesión de esta semana con las comparecencias de Gregorio Izquierdo Llanes, presidente del Instituto Nacional de Estadística (INE), y Cristóbal Torres Albero, presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Izquierdo, apoyado por una pantalla, ha realizado una exposición “meramente descriptiva” de datos sociales y económicos sobre los cambios que se han producido en España en los últimos 40 años. Empezó por la evolución de la población, destacando el crecimiento de la esperanza de vida en más de nueve años y también del envejecimiento y el aumento, en consecuencia, de los fallecimientos. Siguió con el PIB, que se ha incrementado por diez veces entre 1980 y 2016, siendo Madrid, Cataluña y Andalucía las que más han experimentado el incremento, y de ahí ha pasado a las comparativas entre España y la UE y los cambios estructurales, ingresos y gastos de las Administraciones.

El presidente del INE ha incidido que en este período “no hay ninguna región que no haya aumentado el nivel de vida en menos de dos puntos”. También ha destacado la incidencia en el desarrollo que ha tenido el factor territorial. Una de las claves ha sido la inversión de capital público y privado, que hace que España tenga las infraestructuras “más avanzadas”. Como Indicador de la mejora de las infraestructuras españolas ha expuesto que en 1980 hubo en España 6.000 víctimas de accidente de tráfico, mientras que en 2016 fueron 1.890, tres veces menos.

Torres Albero, por su parte, recurrió a las series del CIS, desde 2012, sobre las diferentes opciones de Estado preferidas por los españoles en los sondeos: un Estado con comunidades o sin ellas, con más o menos competencias o tal cual está en la actualidad. Según esos datos, la opción preferida es un Estado con comunidades como en la actualidad (un 38%). Esta opción cayó coincidiendo con el momento alto de la crisis, en 2008, pero en 2015 recuperó el pulso.

Como segunda opción, la preferencia es un Estado con un único Gobierno central sin autonomías (17,9%). La tercera opción es un Estado con comunidades con mayor autonomía (16%). Son las tres grandes líneas. En cuarto lugar (9%) un Estado con menor autonomía o un Estado con posibilidad de que las autonomías se puedan convertir en Estados independientes (9,4%). El no sabe se sitúa en el 7,7%.

El presidente del CIS ha realizado una operación adicional con estos datos, cuyo resultado arroja que un 63% de los españoles opta por las tres opciones que incluyen el modelo actual (con el mismo statu quo, con menos o más autonomía). Una posición mayoritaria del modelo vigente frente a aquellos que prefieren la opción radical de un Estado sin autonomías o con autonomías con capacidad de convertirse en Estados.

Respecto al sentimiento de la identidad nacional, en una escala de 11 años, ha explicado Torres Albero, la mitad de los españoles, de una manera estable, se define tan español como el de su comunidad. A una distancia muy relevante se sitúan las posiciones restantes. Tres de cada cuatro ciudadanos se sienten tan españoles como de sus comunidades autónomas. “La identidad española no se ha visto resentida con la dinámica del Estado autonómico”, ha concluido.

El presidente del CIS, a instancias del diputado de Compromís Joan Baldoví, ha reconocido que los acontecimientos de los últimos cuatro mesese en Cataluña tampoco han dañado la percepción de los españoles respecto a la vigencia del sistema autonómico.

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