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La defensa de La Manada insiste en que la víctima consintió la relación

Según los abogados del grupo, en la actitud de la víctima grabada por los presuntos agresores “no se ve asco, ni dolor, ni sufrimiento”,

El furgón de la Policía que conduce a tres de los cinco sevillanos acusados de violar a una joven de 18 años en los sanfermines del 2016.

La suerte de los cinco acusados de la violación grupal de Pamplona está desde este martes en manos de los tres magistrados, dos hombres y una mujer, que componen la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra. Tras 11 sesiones de vista oral, el caso conocido como La Manada quedó visto para sentencia.

Las defensas mantuvieron en sus conclusiones la petición de absolución e insistieron en que no se trató de una violación sino de una relación grupal consentida.

"El axioma de las acusaciones es que una mujer no puede conocer a cinco varones y mantener relaciones grupales consentidas", indicó Jesús Pérez, abogado de uno de los cinco acusados, que entonces tenían entre 25 y 27 años. En sus conclusiones, los tres letrados trataron de desmontar el relato realizado un día anterior por la fiscal encargada del caso, Elena Sarasate, que solicita 22 años y 10 meses de prisión para cada uno de los encausados.

Agustín Martínez Becerra, que representa a tres de ellos, hizo especial hincapié en la actitud de la chica. Aludió a su comparecencia en el juicio, "con rictus jovial, afabilidad, falta de aflicción y una peculiar manera de sentarse", según el abogado. Martínez Becerra señaló que durante esa declaración la joven reconoció que el hecho de que cerrase los ojos, como se aprecia en los vídeos grabados por los acusados, puede interpretarse "tanto como que estaba sometida como que no". "No se pueden realizar felaciones con los ojos abiertos", afirmó para contrarrestar el informe de la Policía Foral sobre los vídeos, que refleja el silencio de la víctima, los ojos cerrados y su rol "neutral y no activo". "No se ve asco, ni dolor, ni sufrimiento", dijo para argumentar el supuesto consentimiento en el que se basa su estrategia de defensa. A juicio del letrado, ese informe pericial, "está lleno de interpretaciones subjetivas". También insistió Jesús Pérez, abogado de otro de los acusados: "¿Tenía los ojos suficientemente cerrados para no ver la cámara pero no para coger el pene?".

La defensa de los supuestos violadores también escrutó la actitud de la víctima después de los hechos y tildó de "curioso" que la joven compartiese una foto Instagram un mes antes del juicio que incluía el informe de los detectives privados que siguieron a la víctima, y que hace referencia a una frase asociada a un programa de televisión. "Piensen lo que quieran de mí, pero excede con mucho la vida normal y mucho más en alguien que ha sufrido una supuesta agresión", dijo en su turno. La frase en cuestión, deslizó el letrado, "es de una personaje famosa por tríos de todo tipo, lesbianismo y fogosidad".

Una denuncia influenciada

Tanto Jesús Pérez como Juan Canales, abogados de los acusados que son guardia civil y militar suspendidos, abrieron otro debate en la sala y apuntaron a que la decisión de la joven de mantener su denuncia podría deberse a "influencia de terceros", según dijo Pérez. El letrado citó a continuación como uno de esos factores "las campañas de concienciación contra las agresiones sexistas en San Fermín" que, según expone, podían haber generado un clima que habría llevado, en su criterio, a la pareja que encontró a la chica en la calle después del suceso a llamar a la policía apuntando "una posible agresión sexual", cuando según su relato ella solo había dicho "han sido ellos" en referencia al robo del teléfono móvil. Jesús Pérez apuntó a "un interés desmedido para que denunciara una agresión sexual por parte de la policía municipal" y llamó la atención sobre "la orden expresa" de que la víctima "no abandonara Pamplona" realizada por parte de la policía tras prestar la primera declaración.

Los tres abogados, después de que el pasado jueves 23 una agente municipal señalase que la joven le dijo que sabía que la habían grabado aunque no lo reflejó luego en su atestado, insistieron en que conocer la grabación de los hechos era "el único motivo de la denuncia", según Canales, que añadía que la chica "entró en pánico porque pensó que las imágenes estarían en redes sociales" a las pocas horas del suceso. "La única manera de justificar esas imágenes era inventándose una historia", concluyó Juan Canales.

“Me declaro inocente y confío en que se hará justicia”

José Ángel Prenda, Ángel Boza, Jesús Escudero, Antonio Guerrero y Alfonso Cabezuelo, hicieron uso del turno de última palabra que permiten los procesos penales a los acusados al final de la vista oral celebrada este martes. Fueron llamados uno por uno por el presidente de la Sección Segunda, José Francisco Cobo, y todos repitieron la misma frase; “Me declaro inocente y confío en que se hará justicia”. Sólo hubo dos salidas de ese guion. Por un lado Ángel Boza añadió su deseo de “que acabe cuanto antes” el proceso. Por otro, Antonio Manuel Guerrero, que reconoció al comienzo del juicio, el 13 de noviembre pasado, haber cogido el teléfono móvil de la denunciante de su riñonera, añadió: “Me arrepiento del hurto y pido perdón”.
Así concluyeron las 11 sesiones de vista oral del caso conocido como La Manada por el chat de whatsapp que compartían los acusados. A ese chat también se refirió el abogado de tres de ellos, Agustín Martínez Becerra en los minutos finales de sus conclusiones: “Mis representados no son modelo de nada, pueden ser hasta unos verdaderos imbéciles, sus conversaciones privadas son de patanes”. Martínez Becerra añadió a ese reconocimiento que los cinco “están unidos a sus familias y son buenos hijos” y aseguró que “su imagen ha sido destrozada” en los medios de comunicación. “No agredieron sexualmente a nadie y no deben estar un día más privados de libertad”, sentenció Martínez Becerra.
El defensor criticó los juicios paralelos creados “en los medios, en la calle y hasta en los parlamentos” y calificó de “escrache” la concentración que el 22 de noviembre se convocó bajo el Palacio de Justicia de Pamplona durante la declaración de los acusados, que se realizó al final del proceso, a diferencia de otros procesos en los tribunales navarros donde se hace al comienzo.
El representante de la acusación particular, Carlos Bacaicoa, señaló al final de la sesión que el juicio se ha desarrollado de un modo “demasiado garantista” para los acusados. “Ha sido un juicio extrañamente participativo, cada cual podía intervenir cuando le diera la gana, pedir el turno o interrumpir”, apuntó Bacaicoa que consideró que quizás “los magistrados estaban un poco presionados para que nadie dijera que no les han permitido defenderse”.

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