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El PSOE gallego busca líder para intentar cerrar su bienio más negro

Tras año y medio en manos de una gestora, 10.500 militantes elegirán el domingo entre Gonzalo Caballero y Juan Díaz Villoslada, dos novatos en la primera línea política

Villoslada y Caballero, antes de iniciar el debate en la sede del PSdeG-PSOE.
Villoslada y Caballero, antes de iniciar el debate en la sede del PSdeG-PSOE.

La noche cayó sobre el PSdeG-PSOE el día que perdió el poder en la Xunta en 2009, pero fue en las municipales de 2015 cuando empezó a volverse especialmente oscura. Desde aquella irrupción de las mareas que tanto apoyo urbano arañó a los socialistas gallegos, el partido ha sufrido una desdicha tras otra. Su secretario general, José Ramón Gómez Besteiro, tuvo que dimitir tras acumular diez imputaciones por corrupción solo unos meses antes de unas elecciones autonómicas en las que la formación registró finalmente los peores resultados de su historia. Y desde aquella renuncia, fracturado en distintas familias que se enfrentan o alían entre sí en función de criterios cambiantes, el partido ha sobrevivido en manos de una gestora dirigida por Pilar Cancela, estrecha colaboradora de Pedro Sánchez.

Con este panorama, 10.500 militantes están llamados a votar este domingo en las primarias para elegir secretario general. Los candidatos, tras el paso atrás que ha dado esta semana el tercer aspirante, Xoaquín Fernández Leiceaga, son dos novatos en la primera línea política gallega y ambos dedican buenas palabras al liderazgo de Sánchez. El que más apoyos ha recabado en la recogida de avales (2.297) es el economista Gonzalo Caballero (Ponteareas, 1975), sobrino del alcalde de Vigo, Abel Caballero, pero no por ello miembro de su familia política, más bien todo lo contrario. Gonzalo, que intentó ser candidato a la Xunta en 2016 pero no consiguió reunir los respaldos suficientes en la fase previa a las primarias, lidera el sector crítico a Abel en la agrupación viguesa, y esta fuerte pugna política entre parientes, arrastrada desde hace años, está llamada a influir en la votación del domingo.

El otro candidato a secretario general es el diputado autonómico Juan Díaz Villoslada (Ourense, 1965), un funcionario de la Xunta que ha ocupado discretos cargos de gestión en Administraciones socialistas desde 2000 y que es considerado el más próximo a la gestora. Villoslada cuenta con el apoyo del presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, y tras la recogida de avales que ganó Gonzalo Caballero y en la que quedó de último a 500 firmas de distancia (1.790), ha concitado también el respaldo interno de los fieles al alcalde de Vigo, según ha desvelado públicamente el equipo del sobrino del regidor. Este movimiento ha provocado que los tres candidatos que iniciaron la carrera de las primarias se hayan quedado en dos.

Leiceaga, candidato a la Presidencia de la Xunta hace un año, actual portavoz parlamentario y segundo en la recogida de avales (1.803), ha unido su candidatura a la de Gonzalo Caballero con este último como candidato, en un intento de compensar el apoyo del regidor vigués a Villoslada. Se da la circunstancia de que en las primarias para las autonómicas el movimiento se produjo a la inversa: Leiceaga logró ganar aquella votación frente a un rival apoyado por relevantes dirigentes y exdirigentes del PSdeG, incluido Abel Caballlero, después de obtener el respaldo del sobrino del regidor.

Con un modelo económico y social muy semejante, según ellos mismos reconocieron en el debate que mantuvieron en la sede del PSOE gallego esta semana, Caballero y Villoslada exhiben discursos diferentes sobre las causas que han llevado al partido a su peor crisis y los cambios internos que se deben impulsar para superarla.

Caballero ve a la organización convertida en un “reino de taifas” y es muy crítico con quienes han gestionado el PSdeG desde 2009. Sostiene que se debe “abrir un nuevo tiempo” que deje atrás las “inercias del pasado” en el que las “baronías solo han buscado equilibrios de poder” y señala a la candidatura de Villoslada como “una operación de diseño” de esas “baronías”. “Nuestra candidatura emerge de abajo a arriba”, ha afirmado. “Lo que no necesita el PSdeG es un liderazgo débil con poderes autónomos alrededor”.

Villoslada rechaza la etiqueta de “baronías” y aboga por “eliminar” esa terminología apelando a la necesidad de “cohesionar” el partido. “Si no estamos unidos es difícil decir a la sociedad que estamos preparados para asumir más gobiernos”, ha subrayado el diputado autonómico y exgerente de la Universidad de A Coruña. Defiende instaurar en la organización una “sistematización clara y transparente de la rendición de cuentas por parte de los cargos orgánicos e institucionales” y acusa a la candidatura de Caballero de “ser heredera de viejas formas de hacer las cosas”.

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