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Francisco López Rodríguez, un tornero fresador que emigró a Cataluña

La víctima, de 57 años, murió junto a su mujer, que está herida grave, y a un sobrino nieto de tres años fallecido

Francisco López, en una imagen con familiares. ATLAS

Francisco López Rodríguez, de 57 años, natural de Lanteira (Granada) y residente en Rubí (Barcelona), es la primera víctima identificada de los 13 fallecidos en el atentado ocurrido este jueves en Barcelona. Francisco o Paco, como lo llama su primo Joaquín Villalba, volvía este jueves por La Rambla con su mujer Roser (una de las heridas graves), una sobrina de esta y sus dos niños, tras dar un paseo por el Puerto, cuando fueron víctimas de la masacre. Además de López, también ha fallecido su sobrino nieto de tres años, quien, según el relato de Villalba, cayó del carrito y se golpeó en la cabeza.

Según cuenta su familiar, Francisco era tornero fresador y había cambiado de empresas en varias ocasiones. "Estuvo parado unos años por la crisis, pero desde 2012 no le faltaba el trabajo", señala Villalba, quien recuerda que la última vez que lo vio fue el año pasado en la boda de una sobrina en Granollers. "Quién nos lo iba a decir", lamenta. Casado con Roser, quien desde muy joven trabaja como dependienta en una carnicería, el matrimonio tiene dos hijos y una hija.

Natural de esta Lanteira, localidad andaluza con apenas 700 habitantes, la familia de López emigró a Cataluña a principio de los años sesenta. "Él apenas tendría tres años. El padre había estado trabajando en el campo y después en la mina, pero cuando la cerraron decidieron marcharse a Barcelona. Allí comenzó a trabajar en una fábrica", cuenta vía telefónica Villalba. El fallecido era el menor de tres hermanos, residentes también en dicha localidad catalana.

La última vez que Francisco viajó a Lanteira fue en la Semana Santa del año pasado, según Villalba. "Vinieron con otros familiares y también fueron a Granada a ver procesiones", recuerda el primo de la víctima, quien cuenta que, por su trabajo, viajaba bastante a Cataluña, lo que le había permitido mantener el contacto con el fallecido y su familia. "Era una gran persona", subraya abatido.

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