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Rajoy se alinea con Polonia frente a uno de los proyectos estrella de Macron

España rechaza la directiva sobre trabajadores desplazados que busca acabar con el "dumping social"

Mariano Rajoy, junto a la primera ministra polaca, Beata Szydlo.
Mariano Rajoy, junto a la primera ministra polaca, Beata Szydlo. EFE

España se alinea con Polonia frente a la reforma de la directiva europea sobre trabajadores desplazados, una de las banderas enarboladas por el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, para proteger a sus ciudadanos. En una rueda de prensa conjunta con su homóloga polaca, Beata Szydlo, el presidente español, Mariano Rajoy, ha dicho que “no es aceptable” que a los comunitarios que vayan a trabajar a otro país se les aplique al cabo de tres días el salario mínimo del país al que acuden, en lugar del de origen, y se ha mostrado partidario de excluir de esta norma al sector del transporte por carretera. Polonia está preocupada por los efectos de esta directiva, aún pendiente de aprobación, ya que una cuarta parte de los camiones que realizan largos trayectos en Europa proceden del Este, debido a los menores sueldos que cobran sus conductores, lo que países como Francia y Alemania califican de “dumping social”.

El presidente español ha admitido que pueden existir “casos de abuso o fraude”, pero ha rechazado que las dietas o vacaciones que corresponden a los trabajadores desplazados se fijen desde un país distinto al suyo, lo que iría “en contra de la libre circulación de personas”. Szylo ha asegurado que España y Polonia tienen una “posición similar”  y que ambos países presentarán “una postura común”, mientras que Rajoy ha insistido en buscar una solución que satisfaga a todos.

España no se sumó a la Alianza por la Carretera, suscrita el pasado 31 de enero en París por los ministros de Transporte de Francia, Alemania, Bélgica, Austria, Dinamarca, Italia, Luxemburgo, Noruega y Suecia, pese al apoyo a la iniciativa de la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte por Carretera, que denuncia la competencia desleal de empresas que se deslocalizan a países del Este de Europa para rebajar los derechos de los conductores.

Este asunto no es el único en el que han coincidido el Gobierno español y el polaco, pese a que el primero es un entusiasta europeísta y el segundo euroescéptico y ultraconservador. Ambos han defendido que en las perspectivas financieras de la UE para el periodo 2021-27, que deben empezar a negociarse el año próximo, se mantengan la Política Agraria Común (PAC) y los fondos de cohesión, pese a que la salida del Reino Unido privará a las arcas de la Unión de unos 10.000 millones anuales y hay que atender nuevas necesidades, como los gastos en Defensa o el control de fronteras. Rajoy quiere que los cambios en el presupuesto se hagan “por la vía de la evolución y no de la ruptura” con el marco anterior. Polonia ha sustituido a España como principal beneficiario de esos fondos, con unos 85.000 millones en el periodo 2014-20.

El presidente ha pasado de puntillas por las críticas a Polonia por beneficiarse de la solidaridad de sus socios y negarse en cambio a acoger refugiados, alegando que, aunque España no comparte esa posición, hay que remitirse al resultado del recurso presentado por Varsovia ante el Tribunal Superior de Justicia de la UE y del expediente que le ha abierto la Comisión Europea y “respetar las decisiones que tomen los demás”. Tampoco se ha hecho eco de las denuncias de la UE por el recorte al Estado de Derecho que suponen las medidas adoptadas por el Gobierno que dirige desde la sombra el líder del partido Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, para controlar el Constitucional o los medios públicos de comunicación.

Los dos gobiernos acordaron negociar un nuevo acuerdo de cooperación en materia de Defensa, a pesar de que Polonia, que ha suspendido su ingreso en el Eurocuerpo, es una ferviente atlantista y recela de la construcción de la defensa europea. Szydlo ha subrayado que ambos países coinciden en que la OTAN garantiza la defensa de Europa, mientras que Rajoy ha agregado que esta no es incompatible con la identidad europea de defensa y que ambas “se enriquecen mutuamente”.

La de este viernes ha sido la 12 cumbre bilateral que celebran España y Polonia desde 2003 y la primera desde julio de 2015. Rajoy acudió a Varsovia acompañado por los ministros de Exteriores, Alfonso Dastis, Defensa, María Dolores de Cospedal, Fomento, Íñigo de la Serna, y Agricultura, Isabel García Tejerina, así como los secretarios de Estado de Educación y Deporte, Marcial Marín y Martín Lete. El flujo comercial entre los dos países ha crecido en un 38,6% desde 2012 ronda ya los 10.000 millones de euros. Más de 700 empresas españolas están asentadas en Polonia, con una inversión acumulada de más de 5.000 millones. Unos 100.000 polacos residen en España.

Tras la cumbre, Rajoy viajó a la ciudad polaca de Cracovia para asistir a la final de la copa de Europa Sub-21 entre Alemania y España.

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