El pueblo pitufo de Málaga se legaliza

Júzcar y la empresa que gestiona los derechos de los personajes creados por Peyo acuerdan el uso oficial de productos

Vista de Júzcar, con sus viviendas pintadas en azul.
Vista de Júzcar, con sus viviendas pintadas en azul. Getty Images

De ese parque temático sobre los pitufos en que se convirtió Júzcar, en la malagueña Serranía de Ronda, para promocionar la película de Sony en 2011, solo Pitufina, Papá Pitufo y Pitufo Estudiante, figuras de más de dos metros de altura, tenían la etiqueta de oficial. El resto de dibujos, cartelería u objetos sobre estos personajes que han servido para atraer a miles de visitantes al pequeño municipio pintado de azul de arriba abajo eran, por decirlo de algún modo, piratas. No estaban homologados por la empresa que gestiona los derechos de explotación de las criaturas inventadas en 1958 por el belga Pierre Culliford, Peyo, una situación anómala que los herederos del dibujante querían corregir desde hace un tiempo. El escollo ha quedado solventado y el primer pueblo pitufo del mundo solo comercializará productos de distribuidores autorizados.

La economía del pueblo se sostiene prácticamente en el atractivo turístico de los pitufos

La situación se ha regularizado tras la firma de un contrato entre el Ayuntamiento e International Merchandising Promotion & Services, la empresa que administra la marca. El documento acuerda el uso y la venta de artículos oficiales y otorga a los dueños de los dibujos un 12% de las ganancias que se obtengan con las actividades lucrativas vinculadas a ellos, organizadas tanto por el Consistorio como por los empresarios locales. Es decir, los de Júzcar serán pitufos con copyright. “Igual que se hace con una canción y la SGAE”, precisa el alcalde, Francisco Lozano. Un ejemplo: un teatro para niños de temática o aderezo pitufo, en caso de que se cobrara entrada.

El pequeño pueblo, de 228 habitantes, se volvió a colorear de azul a finales de 2016. Este color inunda el municipio, incluidos el cementerio y la iglesia, desde que Sony lo eligió para la promoción de la primera película de la saga de Los Pitufos, en 2011. La presentación de Los Pitufos 2, a mediados de 2013, también se localizó en este punto de la Serranía de Ronda. Fue entonces, cuenta el alcalde, cuando los propietarios de los derechos de estas criaturillas, durante un desfile, percibieron que los disfraces no seguían el diseño oficial. Con el último repintado, han desaparecido los dibujos piratas de las fachadas y se han retirado los folletos turísticos y la cartelería que anunciaba el pueblo pitufo. A partir de ahora, todo el material será oficial.

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Lo más inmediato es dibujar 14 imágenes en 3D en las paredes de las casas, para sustituir a los que había antes. De ello se encargará un profesional autorizado. La economía del pueblo, con dos tiendas de souvenirs, tres restaurantes y un hotel, se sostiene prácticamente en el atractivo turístico de los pitufos desde hace seis años y la Diputación Provincial ha anunciado una inversión de 300.000 euros para un plan de dinamización del destino, con nuevas infraestructuras y actividades de ocio, entre ellas, una tirolina.

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No existe una estadística sobre el número de personas que visitan Júzcar en busca de los pitufos. Se calcula, por los números de quien controla el punto de información, que pueden ser algo más de 70.000 al año. Hay picos de entre 2.000 y 2.500 turistas durante una jornada de fin de semana. “Hemos llegado a tener hasta 16 autobuses en un día”, explica Lozano. La aldea pitufa malagueña, de color azul, está en proceso de transformación, pero Pitufo Estudiante sigue dando la bienvenida a la entrada del pueblo, Pitufina recibe en la plaza y Papá Pitufo se asoma a la avenida Havaral.

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