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El PSOE decide abstenerse en la moción de Iglesias contra Rajoy

El portavoz parlamentario del PSOE comparte los motivos de Podemos pero no el planteamiento

Irene Montero (Podemos) con José Luis Ábalos, portavoz del PSOE.
Irene Montero (Podemos) con José Luis Ábalos, portavoz del PSOE.

El PSOE mostrará su no tanto a Mariano Rajoy como a Pablo Iglesias con su abstención en la moción de censura que el líder de Unidos Podemos defenderá el próximo martes en el Congreso. Esta es la decisión defendida por el secretario general socialista, Pedro Sánchez, tras considerar que su partido no puede apoyar a Iglesias como presidente del Gobierno, pero tampoco ponerse del lado de Rajoy frente a Podemos, formación con la que comparte la crítica a la corrupción del PP. Para el PSOE, el presidente del Gobierno debería haber dimitido hace tiempo. El grupo socialista será informado la víspera de la decisión definitiva.

Todavía no hay una decisión formal pero ya está tomada: el grupo socialista se abstendrá el próximo martes cuando se someta a votación la moción de censura al presidente Mariano Rajoy que defenderá el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Este se presenta como candidato a sustituir al jefe del Gobierno. Así defiende el sentido del voto el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, José Luis Ábalos: “La opción más razonable es la abstención. Compartimos el objetivo de la censura a Mariano Rajoy por los casos de corrupción que asolan a su partido desde hace mucho tiempo y por los que él no ha asumido responsabilidades, pero no estamos de acuerdo en cómo lo ha planteado Podemos”.

Aún con la etiqueta de portavoz provisional hasta la celebración del congreso del partido entre el 16 y el 18 de junio, Ábalos señala que el planteamiento de la moción induce a pensar en la escasa solidez de la propuesta. “Podemos la planteó cuando estábamos en pleno desarrollo de nuestras elecciones primarias y no sabemos cuál es el programa de gobierno que plantea y que conoceremos, es de suponer, en la misma sesión parlamentaria”, afirma. El portavoz socialista diferencia este procedimiento del utilizado por el PSOE en su intento de formar una mayoría alternativa a la que pudiera forjar el PP tras las elecciones de diciembre de 2015 y junio de 2016, en la que hubo discusión y negociación en torno a propuestas de gobierno aunque no llegaron a ninguna parte. En esta ocasión tampoco “dan los números”, recalca Ábalos, al señalar que, incluso aunque los socialistas estuvieran por la labor de apoyar la moción, esta no saldría adelante. Pero, además de la falta de votos, todo son objeciones, incluida la propuesta que hizo Iglesias de retirar su moción si el PSOE daba el paso de presentar una propia. “¿Dónde está la solidez del planteamiento de sustitución al Gobierno actual?”, se pregunta el portavoz socialista.

Excepcionalidad

Este planteamiento de Ábalos coincide con el del secretario general, Pedro Sánchez, que es quien tomará la decisión en una situación de cierta excepcionalidad. La ausencia de una dirección del PSOE —hasta que sea elegida en el congreso de junio— es la justificación que ofrece el entorno de Sánchez para explicar por qué aún no se ha expresado formalmente el sentido del voto.

La comisión gestora es el órgano que representa al partido hasta que se constituya el congreso y, en teoría, el órgano con el que Sánchez, secretario general de pleno derecho, tiene que debatir y compartir las decisiones. Sin embargo, no es así porque el presidente del órgano provisional, Javier Fernández, ha delegado en el secretario general la toma de las decisiones políticas, recuerda Ábalos. Y así lo confirmó el presidente del Gobierno de Asturias a este periódico hace 10 días, tras la reunión que mantuvo con Sánchez. El secretario general le preguntó su opinión sobre la moción de censura y Fernández declinó ofrecérsela.

Por tanto, la decisión de abstenerse la tomará Sánchez teóricamente en solitario, aunque lo ha hablado con numerosos miembros del equipo que le ha acompañado y apoyado en su candidatura a la secretaría general. Ábalos trasladará esa posición a su grupo parlamentario en la reunión que mantendrá con los diputados y senadores socialistas en la víspera de la celebración de la moción de censura. Este será el procedimiento que se utilizará en principio, aunque aún quedan días por delante en los que Sánchez puede decidir si organiza alguna comparecencia pública para explicar su posición antes de que Ábalos suba el próximo día 13 a la tribuna del Congreso.

En la intervención del portavoz socialista habrá severos reproches al autor de la moción de censura, Pablo Iglesias, pero la carga más pesada de la crítica recaerá en Mariano Rajoy. Duro con Iglesias pero mucho más con Rajoy para tratar de contrarrestar el esperado reproche del líder de Podemos respecto a que el PSOE no se suma a la moción contra Rajoy. Iglesias puede dar por seguro, eso sí, que recibirá el reproche de que el presidente del PP no estaría en La Moncloa si Unidos Podemos hubiera apoyado la alternativa de gobierno que pretendió encabezar Sánchez y que Iglesias rechazó dos veces.

El secretario general del PSOE no ha olvidado su intento fallido de ser investido, de cuyo fracaso culpa a Iglesias ya que está convencido de que buena parte del acuerdo con Ciudadanos podría haber sido asumido por Podemos, según señalan en su entorno. La desconfianza Iglesias se generó tras esos episodios y no se ha disipado, sino todo lo contrario. No obstante, extremará la crítica a Rajoy, y por eso le parece más adecuada la abstención que el no a la iniciativa de Podemos.Al menos públicamente no ha habido voces dentro del PSOE que pidan el voto negativo a la moción de censura, aunque sí hay dirigentes que apoyaron la candidatura de Susana Díaz que optarían por el no.Está por ver si en la reunión del lunes algún diputado se manifiesta en ese sentido.

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