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El pulso por el liderazgo del PSOE comienza con la recogida de avales

Los seguidores de Susana Díaz no ven razones para quedarse en el mínimo exigido de 9.000 firmas frente a la posición todavía sin fijar de Pedro Sánchez y Patxi López

Susana Díaz con Javier Lambán en el comité federal del PSOE.

El primer pulso entre los aspirantes a liderar el PSOE se librará entre el 20 de abril y el 4 de mayo, que es el plazo que tienen Susana Díaz, Pedro Sánchez y Patxi López para recoger los avales necesarios, en torno a 9.000, para ser candidatos de pleno derecho. Desde la candidatura de Díaz no se pondrán límites sino que sus seguidores harán el máximo esfuerzo para evidenciar los apoyos. Esta actitud condicionará a los otros dos adversarios, que no han decidido si pospondran el esfuerzo movilizador para mover el voto y no el aval. En el comité federal de ayer se apreció una unanimidad casi absoluta.

Las normas, los plazos y los procedimientos para encarar el proceso congresual del PSOE los puso ayer en marcha el comité federal con una relación de fuerzas que nada tiene que ver con las existentes en el mes de octubre. La unanimidad fue casi absoluta ya que las normas para el congreso y la ponencia marco se aprobaron por unanimidad. El calendario propuesto por la gestora solo tuvo una propuesta alternativa, del secretario general provincial de Valladolid, Javier Izquierdo, seguidor de Pedro Sánchez, que tuvo seis votos. No fue en la sala donde se celebró el comité donde se produjeron las intervenciones significativas sino fuera y en conversaciones informales. La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, fue muy expresiva al mostrar la importancia que le daba a los avales. “Para mí es muy importante que uno diga ‘yo avalo a Susana’, le doy un valor enorme”, reconoció.

“Yo respeto mucho un aval, porque cuando avalas a una persona das tu palabra, te comprometes y eres capaz en ese momento de representar a esa persona”, remachó Díaz. La importancia que le da se traducirá en que sus partidarios no harán el menor esfuerzo de contención en la recogida de avales sino que recogerán el mayor número posible.

El mínimo exigido estará en torno a 9.000, el 5% de los afiliados, aunque el censo no se cerrará hasta el 28 de abril, una vez que se hayan verificado la validez de las fichas de los militantes. Ayer se ofreció la cifra de 177.902 militantes pero de manera provisional, a la espera de validar todas las fichas que llegaron hasta la medianoche del viernes cuando el plazo se cerró.

Cuando Susana Díaz concurrió a las primarias para la secretaría general del PSOE de Andalucía, abrumó con avales ya que presentó 22.880 firmas, cuando solo se requerían 6.860, el 15% de un censo de 45.733; por tanto fue avalada por más de la mitad del partido. No hubo competición porque los dos aspirantes que lo intentaron no consiguieron los avales necesarios.

Si los seguidores de la presidenta andaluza no ven razones para quedarse en el mínimo exigido, desde la plataforma de Patxi López se adelanta que “no someterán al partido a la máxima tensión en la recogida de avales”. Estos interlocutores se limitarán a tener las firmas necesarias con un remanente por si en la verificación de los avales algunas decenas son anulados por no cumplir el requisito de la militancia de pleno derecho. No hay una decisión aún tomada en la candidatura de Pedro Sánchez sobre si irá por la opción Díaz o López. Una vez que observen cómo responden los militantes y la cantidad que vayan obteniendo tomarán una decisión de si cortar o mantener el esfuerzo hasta el último momento.

En las tres candidaturas consultadas se reconoce que sí tiene importancia el impacto numérico de los avales que cada cual consiga ya que un número apabullante transmite la imagen de un gran apoyo del partido.

El censo fue objeto ayer de cierto forcejeo toda vez que los representantes de Sánchez hubieran querido conocer ya los datos. Las respuestas las dio el portavoz de la gestora, Mario Jiménez, y la controversia duró poco. Solo hubo cinco intervenciones, todas de partidarios del anterior secretario general, en tanto que los representantes de la mayoría no tomaron la palabra. La ponencia marco fue aprobada por unanimidad —ahora se distribuye entre los militantes para que sea estudiada y enmendada— así como el acuerdo entre el PSC y el PSOE que solo registró un voto en contra.

La ausencia de controversias notables en el comité federal se explica por el cambio de posición de la mayoría de los seguidores de Pedro Sánchez dentro de ese órgano de dirección que están ahora detrás de Patxi López. Este recalca que no pone en tela de juicio los procedimientos del partido. Su afán está en que haya más de un debate entre los candidatos.

La división que no se vio en el comité federal sí se comprobó en los pasillos y supone un reflejo de lo que ocurre entre la militancia. El presidente de Aragón, Javier Lambán, culpó a Pedro Sánchez de haber introducido una “división como nunca la había habido” en el PSOE. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, condicionó su futuro en el PSOE al resultado de las primarias y auguró que determinarán “la agenda personal de muchos”.

Un modelo representativo, no asambleario

El PSOE reivindica, ante las demandas de apertura procedentes de sus bases, la democracia representativa frente a las “prácticas plebiscitarias que utilizaron gobiernos reaccionarios a partir de mediados del siglo XIX y que luego seguirían utilizando diferentes regímenes totalitarios”.

La ponencia marco para el congreso de junio destaca que en el PSOE “conviven tres ideas de democracia”. Una de ellas es la elección directa de la secretaría general, mecanismo de selección “vinculado a los sistemas presidenciales”. Se caracteriza por “reforzar la legitimidad” del máximo dirigente de los socialistas. El comité federal, así como los regionales y provinciales, “representan la voluntad de la militancia” en los periodos entre congresos. Se vinculan a las estructuras intermedias del partido y es “propia de los sistemas parlamentarios”. En tercer lugar, “con alguna similitud” a los modelos asamblearios, están las decisiones que la militancia toma de forma directa en las agrupaciones. Los autores de la ponencia señalan que uno de los “desafíos” que afronta el PSOE es que estas tres ideas de democracia “puedan convivir sin producirse choques de legitimidades”.

Sobre las consultas a la militancia, consultas a la militancia, el reto es “conciliar” la participación de la militancia “sin caer en una asamblearismo ajeno no sólo a la tradición del PSOE, sino que se aleja también de los usos de la democracia representativa”.

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