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Miedo a dejar de ser europeos

Las solicitudes de británicos para obtener la nacionalidad española se han disparado desde el referéndum

Desde el 23 de junio, fecha en la que Reino Unido celebró el referéndum del Brexit, las solicitudes de británicos residentes en España que quieren obtener la nacionalidad española se han disparado. Así lo recogen los datos de los que dispone el Instituto Cervantes, lugar en el que se realizan las dos pruebas necesarias, entre otros requisitos, para obtener el pasaporte español. Una versa sobre contenidos socioculturales y otra, acredita el nivel de español de los solicitantes.

En el primer caso, las peticiones por parte de los ingleses que viven en la península han aumentado de forma notable. Antes del referéndum solo 70 ciudadanos se habían examinado de esta prueba en 2016. Entre junio pasado y febrero de este año, han ascendido a 423 los que han realizado este examen.

En segundo lugar, los ingleses que se han presentado a la prueba de idioma también se han multiplicado. Antes del de Reino Unido a su desconexión de la Unión Europea solo había inscritas 50 personas; después lo han hecho 281 más hasta febrero. La mayoría de los solicitantes en ambas pruebas tienen entre 46 y 64 años, y viven sobre todo en Madrid, Barcelona, Alicante y Málaga.

Michael Harris es británico, escritor y residente en San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Vive en España desde 1982 y ahora, 35 años después ha aprobado los dos exámenes necesarios para ser español a los 61. “Nunca me lo había planteado hasta que conocí los resultados del Brexit. Como ingleses, éramos iguales que cualquier español, excepto porque no podíamos votar en las elecciones autonómicas ni en las generales. Ahora con el Brexit, me preocupa perder mis derechos como ciudadano europeo. Y quiero seguir siéndolo”, sostiene Harris, que está casado con una española y es el vicepresidente de Eurocitizens, una plataforma en la que los ingleses que viven en la Península se han unido para preservar sus derechos como europeos.

Hilary Plass, profesora de inglés en la universidad americana Saint Louis en Madrid, también es británica y lleva 30 años residiendo en España. Plass, que ahora tiene 63, ha realizado las pruebas este año, pero calcula que hasta dentro de tres no conseguirá ser legalmente española. “Además de aprobar estas dos pruebas, tienes que acreditar haber vivido 10 años ininterrumpidos en España, presentar tu partida de nacimiento, tus antecedentes penales de Reino Unido y de aquí... y llevarlo todo al registro civil para que lo evalúe el Ministerio de Justicia. Yo pago mis impuestos aquí, tengo mi vida, mi trabajo y tengo muchísimos amigos. No quiero que dentro de cinco años me digan que me tengo que marchar”, lamenta la profesora.

Plass, que estima que todo el papeleo le supondrá unos 700 euros, plantea que muchos ingleses residentes en España no se animan a hacer el examen porque o no tienen conocimientos del español o no tienen dinero. “No hay un tratado de doble nacionalidad entre España y Reino Unido. En teoría, si adoptas la española tienes que renunciar a la británica aunque en la práctica no se lleve a cabo. Es casi imposible dejar de ser británico”, añade entre risas.

Anthony Luke es periodista y lleva 50 años en España, donde reside con su mujer española y sus hijos, que nacieron en Madrid. Como Plass, Luke, de 62 años, asegura que lo que más le preocupa es la incertidumbre de lo que vaya a pasar tras el Brexit, aunque defiende no estar extremadamente preocupado porque “tiene que haber una solución”, dice. “Esperamos presionar a ambas partes para que se nos incluya dentro de un foro especial en el que no se nos considere extranjeros, pero hasta entonces será más cómodo tener la nacionalidad que pedir permisos de residencia o trabajo”, concluye.

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