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La suerte no queda al azar

Una empresa de ingeniería naval vela por el correcto funcionamiento de los bombos de la Lotería de Navidad

José María Galán, Andrés Ayoso y Rafael Vallejo junto a los bombos. Ampliar foto
José María Galán, Andrés Ayoso y Rafael Vallejo junto a los bombos.

Lo de Rafael Vallejo es “diseñar y mantener máquinas”, como él mismo simplifica. De plantas de ósmosis a grúas, el ingeniero sabe bien lo que es materializar una idea en un aparato que cubra las necesidades planteadas por un cliente. Vallejo trabaja en Fluidmecánica Sur, una empresa gaditana especializada en el sector naval que no se amilana ante millonarios contratos con Defensa, compañías mercantes o pesqueras. Sin embargo, en estos días, el ingeniero naval de Ubrique (Cádiz) traslada su actividad a Madrid para mantener unas máquinas que él mismo diseñó y que bien poco tienen que ver con su propósito laboral. Detrás de las bambalinas del Teatro Real, Rafael Vallejo tendrá un cometido bien concreto para el próximo sorteo de la Lotería de Navidad: que el funcionamiento de sus míticos bombos dorados sea perfecto.

En ello se afanará tanto él, como sus compañeros José María Galán, mecánico y Andrés Ayoso, electrónico. Los tres partieron de Chiclana de la Frontera (Cádiz), sede de Fluidmecánica, hoy martes para realizar los últimos chequeos en los bombos y estar presentes en el ensayo general de mañana en el Teatro Real de Madrid. Es la segunda comprobación, tras la visita que realizaron semanas atrás en las que se encargaron “de limpiar, engrasar engranajes y mantener los bombos”, como explica Vallejo. Ya el jueves, su labor se centrará en supervisar que el giro de las máquinas sea perfecto y en subsanar sobre la marcha cualquier problema que pueda surgir.

Este año será el décimo que Rafael, José María y Andrés se encarguen del mantenimiento en un contrato que se renueva anualmente con Loterías y Apuestas del Estado. Pese a la experiencia acumulada, reconocen que los nervios no desaparecen. “De momento, estamos tranquilos, pero el día del sorteo será distinto”, reconoce entre risas Vallejo. Después de una noche en la que “se duerme poco”, estarán en el Teatro Real a las 7.00 horas. “Todos el mundo quiere que el premio Gordo tarde en salir y nosotros lo que estamos deseando ese día es que salga. Se respira más tranquilo cuando pasa ese momento”, explica el ingeniero.

Los tres empleados de Fluidmecánica su trabajo entre las bambalinas del escenario, en contacto visual directo de los bombos y cerca de los controles que activan el giro. Se saben el protocolo de memoria. “Todos los componentes electrónicos de los bombos están duplicados. Si, por ejemplo, falla un motor, se activa automáticamente el segundo”, explica Vallejo. Igualmente, hay un plan B y hasta C si existen problemas de suministro eléctrico. En un caso extremo, la última opción sería celebrar el sorteo en otras dependencias, donde Loterías y Apuestas del Estado custodia una copia de todo el material necesario para celebrar el sorteo.

Un encargo singular

Es, precisamente, el primer bombo que realizó Fluidmecánica el que ahora se custodia para esa remota posibilidad de que sea necesario utilizarlo. Fue en 2004 cuando el encargo llegó a Chiclana de una forma inesperada. “Trabajamos habitualmente en contratos con Defensa. Uno de los funcionarios de este ministerio se trasladó al de Hacienda (Apuestas del Estado depende de él) y nos recomendó para el encargo”, rememora Vallejo. La encomienda requería realizar una copia moderna exacta al bombo antiguo, pero en un tamaño mayor para que pudiera asumir un aumento de las bolas de 66.000 a 100.000. Con esas premisas, Vallejo se encargó de diseñar una nueva máquina que tuvo lista “en cuatro o cinco meses” y pasó a convertirse en la de repuesto. Posteriormente, se encargaron de realizar otro bombo de los números y una copia del antiguo bombo de los premios, al que no hubo que cambiar el tamaño.

Pese a su apariencia ingrávida, los motores mueven un bombo de los números se encargan de hacer girar unos 800 kilos de bronce y latón. La esfera cuenta con 1.580 centímetros de diámetro, y compuesta por 450 meridianos compuestos en segmentos y que se cruzan decenas de pequeños paralelos. Toda la pieza es como un inmenso mecano que se compone de 3.000 tornillos. Se une a un soporte sobre el que gira que pesa otros 300 kilos y que esconde toda la maquinaria. En conjunto, “las diferencias entre el bombo nuevo y el antiguo prácticamente no son apreciables, si no fuera por el tamaño”. Esa era una de las claves del trabajo y para conseguirla buscaron una empresa de fundición de la cercana localidad gaditana de San Fernando que se encargó de hacer moldes artesanales en madera para los segmentos. “El mecanismo de giro en sí no supuso grandes inconvenientes ya que el tipo de motores que usa de arranque y parada de forma lenta ya estaba perfeccionada”, añade el técnico.

Para un ingeniero encargado de diseñar maquinarias con fines navales, Vallejo no oculta que el encargo “resultó divertido”. “Lo hice con mucha ilusión y lo disfruté mucho”, explica el ubriqueño. Además de los tres bombos (los de números y uno de premios), Fluidmecánica Sur realizó las liras para las bolas y dos horcas (unas grúas que sirven para suspender las liras). En 2006, desde Loterías a Vallejo y su equipo les hicieron también depositarios del mantenimiento anual de los bombos, dado que se usan una vez al año. El ingeniero matiza que “suelen dar pocos problemas, más allá de tenerlos que engrasar y sustituirles algún tornillo perdido”. De hecho, en estos años el gaditano no recuerda ni una sola incidencia grave que les haya puesto en apuros. En cualquier caso, Vallejo asegura que no bajará la guardia ni un momento. Si acaso, justo cuando salga el Gordo, para ver dónde ha caído: “Me gustaría que cayera en mi pueblo, en Ubrique. O si no, en mi provincia, que tenemos mucho paro y hace mucha falta”.

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