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El Rey retoma su agenda exterior en Portugal con una defensa del multilateralismo

Rebelo de Sousa afirma que ambos países globalizaron cinco siglos antes de la globalización

Los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, durante su visita a Portugal. Ampliar foto
Los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, durante su visita a Portugal. EFE

El Rey ha aprovechado su presencia en Portugal para hacer una reivindicación del multilateralismo en un momento en que el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, trata de reposicionar a su país replegándolo sobre sí mismo y desentendiéndose de los esfuerzos realizados por la Administración Obama por un mundo con muchas voces.

Felipe VI, en un parlamento pronunciado este lunes en Guimaraes, con algunas frases en portugués, ha valorado esos vínculos y esfuerzos comunes entre España y Portugal repasado los caminos recorridos de forma conjunta en la época contemporánea, como el proceso de integración europea o el impulso de la Comunidad Iberoamericana en 1991 junto a los “países hermanos de América”. También su coincidencia en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) “para garantizar”, ha dicho, “nuestra seguridad en libertad”.

Este vínculo “en el campo del multilateralismo”, ha destacado, “se ha visto asimismo fortalecida por la sabia elección de Antonio Guterres como Secretario General de Naciones Unidas”, a quien ha definido como "el primer peninsular dispuesto a asumir la responsabilidad más universal del concierto de las naciones".

El Rey ha ponderado la relación “especial” e “intensa” que mantienen España y Portugal este lunes en la primera jornada de la visita de Estado que Felipe VI y doña Letizia llevan a cabo hasta el próximo miércoles con actos en Oporto, Guimaraes y Lisboa. En la cena de gala que el presidente de la República de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ha ofrecido a los Reyes en el Paço dos Duques de Bragança, en Guimaraes, el Rey ha manifestado su “emoción” e “ilusión” por visitar Portugal, un país muy ligado a su familia por haber acogido a sus abuelos, los Condes de Barcelona, y a su padre, Juan Carlos I.

En su discurso en esta ciudad, considerada la cuna de la nación portuguesa, Felipe VI ha afirmado que en los actos de la apretada agenda que desarrolla en esta “tierra hospitalaria” se concreta “una relación especial e intensa entre dos países y dos sociedades que se respetan, se quieren y miran juntos al futuro con esperanza”.

El jefe del Estado, que ha apelado a mantener “el vigor” de las relaciones entre ambos países alejado del pesimismo, ha glosado “la dimensión histórica y geográfica” de Portugal y su vocación universal, compartida con España. “España se reconoce también en esas longitudes y latitudes y por ello concuerda con Portugal en dimensiones clave de la vida internacional”, ha subrayado.

Por su parte, el presidente de la República ha considerado la presencia de los Reyes en Portugal como "una muestra de gran solidaridad y afecto". Rebelo de Sousa ha definido la relación entre España y Portugal como "una fraternidad cimentada por los siglos" y que ha sido posible "superando divergencias y enfrentamientos del pasado".

El jefe del Estado portugués ha enfatizado la "riquísima diversidad interna" que hermana ambos países y el hecho de ser "puentes entre Europa y los demás continentes", "globalizando cinco siglos antes de la globalización". "Somos ejemplo elocuente de las oleadas de inmigrantes antiguos y nuevos, que crean, incesantemente, España y Portugal", ha afirmado. Ha tomado palabras pronunciadas por Felipe VI en sus discursos para compartir que España y Portugal son Estados que creen en la democracia, rechazan la corrupción y defienden valores éticos. Con todo, ha elogiado las "relaciones excelentes" , pero ha advertido: "Queremos más y mejor", apelando al fortalecimiento de la relación bilateral.

Los Reyes han sido recibidos en este palacio, construido en el siglo XV, por el presidente de la República y el primer ministro, Antonio Costa, y antes de la cena han saludado a los cerca de 150 invitados, entre los que están representados todos los estamentos de poder y figuran varios miembros del Gobierno portugués y empresarios.

Portugal, tras el segundo aplazamiento del viaje a Arabia Saudí por la muerte de un hermano del rey Salman, ha sido el destino de la primera visita de Estado de los Reyes desde la superación del bloqueo político y la formación de un nuevo Gobierno en España. Esta es su segunda visita a Portugal, que fue el primer destino de los Reyes fuera de España después de la proclamación de Felipe VI en junio de 2014.

Más que vecinos, parientes

En la primera jornada, acompañados por el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso Dastis, Felipe VI y doña Letizia han visitado el Ayuntamiento de Oporto, donde han sido recibidos por Rebelo de Sousa. En los Paços do Conselho, el alcalde de la ciudad, Rui Moreira, les ha ofrecido una sesión solemne de bienvenida en la que el Rey ha subrayado la relación de ambos países mediante el símbolo del Duero, que recorre "900 kilómetros de nuestra casa común". "El Duero une y vertebra nuestros dos países y desempeña un papel clave en la cooperación transfronteriza, que es creciente y ha transformado la relación entre las amplias regiones limítrofes de nuestros países de una manera sustancial", ha afirmado.

El alcalde de Oporto, que le ha entregado la llave de honor de la ciudad, también ha valorado los vínculos profundos entre ambos países y la coincidencia histórica, "convergente y raramente divergente". "Más que vecinos, somos parientes", ha señalado. Moreira ha tenido palabras de reconocimiento para Juan Carlos I, que visitó la ciudad en 1989 y 2010.

El martes, los Reyes visitan el Parque de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Oporto y el Instituto de Investigación e Innovación en Salud (13S). El alcalde les ofrece posteriormente un almuerzo con empresarios en el Palacio de la Bolsa, en el que el Rey pronuncia un discurso. Por la tarde parten hacia Lisboa, donde serán recibidos por el primer ministro de Portugal, Antonio Costa en el Palacio de las Necesidades, donde se celebra otra cena oficial.

El miércoles, los Reyes visitan la Asamblea de la República, donde son recibidos por su presidente, Eduardo Ferro. En el hemiciclo, Rebelo de Sousa les da la bienvenida y el Rey, tras pronunciar un discurso, saluda a los diputados. La siguiente parada es la residencia de la Embajada de España, donde les espera el embajador, Juan Manuel Barandica, para la recepción a la colectividad española en Portugal.

Los Reyes se dirigen después a la Fundación Champalimaud, donde finaliza la visita de Estado. Allí les espera el presidente de la República para recorrer este prestigioso centro de investigación oncológica con intensa labor médica volcada en el campo de la neurociencia.

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