“La política está para resolver problemas, no crearlos”

Yves Leterme, ex primer ministro del Gobierno belga que estuvo 541 días en funciones, aporta ideas ante el 'impasse' en España

Yves Leterme, en una rueda de prensa en Bruselas en 2011.
Yves Leterme, en una rueda de prensa en Bruselas en 2011.REUTERS/Thierry Roge

A Yves Leterme, los 274 días que lleva en funciones el Gobierno español no le provocan escalofríos. Él estuvo al frente del Ejecutivo belga durante los 541 días que estuvo en funciones entre junio de 2010 y diciembre de 2011. Un récord mundial en un país marcado por la brecha entre dos comunidades lingüísticas que se dan la espalda, neerlandofonos y francófonos, y acostumbrado a coaliciones amplias y variopintas que solo toman forma tras largas negociaciones (cinco meses en 2014, nueve meses y medio en 2007-2008, etc.).

"Para formar Gobierno, hace falta tiempo, mucho tiempo”, explica Leterme en conversación telefónica con EL PAÍS. Y esto, en España, choca con los plazos de formación de coaliciones y repetición de elecciones que marca la Constitución y que, a su juicio, "limitan la flexibilidad" necesaria para negociar. “En nuestro caso no había una verdadera hoja de ruta, lo que nos permitió un enfoque pragmático", apunta. En Bélgica no hay fecha límite para formar Gobierno y, a diferencia de España, el rey desempeña un importante papel en el proceso.

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Leterme, del partido demócrata-cristiano flamenco CD&V, insiste en que no está "en posición de criticar o evaluar otros líderes”, pero lanza algunas ideas para superar el impasse español. La primera es "creatividad pragmática”, es decir, que los políticos sean “muy conscientes de que la política tiene como función resolver problemas, no crearlos”. La segunda, tranquilidad, ya que “aprender la nueva realidad del multipartidismo lleva tiempo” en un país con tres décadas de bipartidismo a sus espaldas. Y, por último, realismo, o "invertir más tiempo en conversaciones informales y en entenderse que en proponer cosas que luego no se pueden cumplir". En los contextos preelectorales, en los que los partidos compiten por el voto, los líderes tienden a lanzar “las propuestas más impactantes" y "olvidan" que, si llegan al poder, tendrán que aplicarlas y, posiblemente, negociarlas con otras formaciones. “Hay una gran diferencia entre las promesas electorales y la necesidad de hacer concesiones”, reconoce el ex primer ministro, hoy secretario general de la organización intergubernamental IDEA Internacional, dedicada a apoyar procesos democráticos en el mundo, y miembro del Club de Madrid, ONG sobre asuntos de democracia a la que pertenecen más de 100 ex jefes de Estado y de Gobierno.

Durante el periodo en funciones, Bélgica creció más del 2%, más que la media de la eurozona, y el paro bajó, mientras subía en los países con los que comparte moneda. Tampoco la economía española ha dado señales de pérdida de fuelle desde las elecciones de diciembre. Puede parecer paradójico, dada la querencia de los mercados por los Gobiernos sólidos y estables, pero Leterme ve una relación lógica. "Cuando no tienes actividad legislativa, no estás cambiando regulaciones sobre impuestos, normas u obligaciones para las empresas, lo que da estabilidad. Tenemos una tendencia natural a tratar de cambiar cosas, pero en el mundo de los negocios el período en funciones fue bien percibido”, argumenta.

No fueron, sin embargo, 541 días de vino y rosas para las finanzas belgas. Las inversiones acabaron resintiéndose (aunque se supo más tarde) y S&P rebajó la calificación crediticia de Bélgica. “Era cada vez más difícil convencer a las agencias. La gente deja de creerte y te dice 'esto está yendo demasiado lejos'. Si no fuese por la negociación de la deuda, creo que podríamos haber estado en funciones un año más. La deuda fue la chispa que hacía falta para que se formase Gobierno", recuerda. El riesgo de deterioro marcó un punto de inflexión en la negociación y llevó a seis partidos (socialistas, liberales y democristianos, tanto flamencos como francófonos) a formar finalmente una coalición de Gobierno, con el socialdemócrata Elio Di Rupo al frente. Era el 6 de diciembre de 2011.

¿Está la economía española en peligro de verse afectada por la parálisis política? Leterme es optimista. "No está realmente en riesgo de tener problemas. Hay mucho optimismo sobre la fortaleza de la economía española, pese al problema del desempleo, sobre todo juvenil”, opina.

Por su experiencia en Bélgica, Leterme ve “esencial poder contar con una mayoría parlamentaria que tenga legitimidad" mientras avanzan las negociaciones. "El problema", añade, "es que, en funciones, no puedes actuar estructuralmente. Y los partidos que pierden las elecciones no asumen riesgos”.

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