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Investigan si Diana Quer pudo subirse a un coche a las cuatro de la madrugada

La Guardia Civil sigue las pistas del posicionamiento de su teléfono móvil

Los padres de Diana Quer junto a su hija menor.

Los investigadores que se ocupan del caso de la desaparición de Diana Quer tratan de averiguar si la joven madrileña de 18 años pudo haberse subido a un coche la madrugada del 22 de agosto, cuando se le perdió la pista. Fuentes relacionadas con las pesquisas han señalado que del análisis de los posicionamientos telefónicos se desprende que pudo haber vuelto a la casa de A Pobra do Caramiñal (A Coruña), en la que veraneaba con su familia, o al menos estar muy cerca de ella y que su móvil permaneció activo hasta que quedó totalmente apagado, sobre las cuatro de la madrugada.

Esa línea de investigación vendría a corroborar las pistas relacionadas con la ropa y documentación que los investigadores encontraron en la casa en uno de los registros. Varias de las prendas halladas en la vivienda donde pasaba las vacaciones en compañía de su madre y su hermana menor, Valeria, las llevaba puestas esa misma noche. Por ello, los investigadores piensan que pudo regresar a casa y volver a salir. Además, algún testimonio de sus conocidos la sitúa cerca de las cuatro de la madrugada en la zona de fiestas del pueblo.

La madre, Diana Lopez-Pinel, declaró en su momento que, si su hija volvió a salir de casa, ella no fue consciente. Días más tarde su exmarido y padre de Diana, Juan Carlos Quer, evidenciaba los profundos problemas de un matrimonio roto hace cuatro años al revelar a los medios que, "aunque muy tarde", un juez le retiraba a la madre la custodia de la hija menor en su favor. El empresario madrileño ponía así el foco sobre su exesposa. Este martes, López-Pinel, ya de regreso a su casa de Madrid, pedía declarar en relación con la custodia de su hija menor.

Secuencia de hechos

A la 1:21 de esa fatídica madrugada en la que el paradero de Diana Quer acabó convirtiéndose en una incógnita que todavía perdura, la madre de la joven, que la había dejado esa noche a las 22.30 en el céntrico parque Valle Inclán para que fuese a la romería del Carme dos Pincheiros, le preguntó por teléfono si quería que la recogiese. Diana le contestó que volvería a casa por su cuenta.

Más tarde, a las 2.43, Diana envió un mensaje a un amigo explicándole que estaba "acojonada", porque "un gitano" —que resultó ser un feriante, a quien posteriormente los investigadores descartaron como sospechoso—  le había dicho: "Morena, ven aquí". El móvil de Diana habría estado encendido una hora y cuarto más.

Esa noche, después del mensaje de "acojonada", alguien vio de nuevo a Diana en los jardines del parque Valle Inclán. Además, a las 7.30 hay otra mujer que asegura que se encontró con una chica que era Diana, pero en ese momento llevaba un mono negro como vestimenta y no el pantalón corto de color rosa con el que la muchacha en un inicio había salido de su vivienda.

Por esta razón, en las pesquisas se indaga si la todavía desaparecida pudo haber regresado a su casa y luego volver a irse, aunque sin portar el DNI ni más dinero que los 20 euros que le había dado su madre.

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