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Retirada a la madre de Diana Quer la custodia de su hija menor

La investigación se repliega sobre el propio entorno de la joven

El operativo de búsqueda, este jueves.

El caso de la joven Diana Quer se retuerce sobre sí mismo. Tras 12 días desaparecida en A Pobra do Caramiñal (A Coruña) y con el pueblo ya volcado en la búsqueda de la veraneante madrileña, ayer trascendió que un juez le retiraba la custodia de su hermana menor, Valeria, a la madre de ambas, Diana López-Pinel, quien denunció la desaparición de su hija el pasado 22 de agosto. Las dos hermanas vivían con la madre desde que se separó de su marido, Juan Carlos Quer, hace años. Él mismo confirmaba ayer la noticia a los medios de comunicación.

“En modo alguno voy a confrontar”, dijo en relación con su expareja. Y añadió: “Desgraciadamente [el auto] llega muy tarde”, y manifestó que su hija pequeña necesita tranquilidad y equilibrio.

La decisión judicial —supuestamente “de oficio”— cayó como una bomba en un caso investigado con celo por la policía judicial de la comandancia de la Guardia Civil de A Coruña y que, en lugar de apuntar en nuevas direcciones, parece replegarse sobre su propio entorno.

Un matrimonio roto

La desaparición de la hija mayor de un matrimonio roto ha dejado al aire las desavenencias entre los padres. Y las declaraciones de amigos y testigos, han sacado a la luz las duras discusiones con las que convivían madre e hijas. Según la versión de algunos vecinos, la hija menor y la madre acudieron “muy alteradas” a un centro de salud próximo tras un fuerte enfrentamiento en el que también habría participado Diana, días antes de su desaparición.

El conocimiento y la publicación de los trapos sucios de la familia han ido dejando atrás la tesis inicial de que la chica —de 18 años— podía haber sido secuestrada o violentada por un presunto acosador de etnia gitana, a quien supuestamente mencionaba ella en un mensaje de madrugada a un amigo (2.43 horas: “Me estoy acojonando, un gitano me estaba llamando"), en su camino de regreso a casa el 22 de agosto. Al principió se creyó que ese había sido su último mensaje, pero después se supo que hubo otros contactos de su teléfono pasadas las tres de la madrugada. Los investigadores dejaron de lado la línea que conducía al “gitano”, tras identificar e interrogar al hombre en cuestión, perteneciente a un grupo de feriantes.

Nuevos detalles, como la aparición de su DNI en su habitación, o una ropa que supuestamente llevaba puesta aquella noche, llevan a pensar que Diana volvió a casa y salió de nuevo. No obstante “todas las hipótesis continúan abiertas”, advierten los investigadores.

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