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Los puntos negros de muertos en el agua

Varón español de más de 65 años en una playa no vigilada. Es el perfil más usual de muertos en el agua en España. En 2016, la cifra de fallecidos ha subido

Caminando por la orilla tranquilamente no lo parece, pero de entre los cientos de bañistas que colman la playa de La Mata, en Torrevieja, Alicante, Francisco Lorido es de los más atrevidos. Tiene 77 años, es hombre y español. Se ajusta al perfil señalado como el más común de entre los 678 ahogados entre 2015 (414) y julio de 2016 (264) según los datos que maneja la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). Cuenta que lleva 11 muelles en el pecho, la medicación a rajatabla por sus problemas de corazón y la prudencia al meterse hasta la cintura en el agua. “Hoy he venido a la playa. Igual no vuelvo”.

Mapa interactivo

En el mapa interactivo se pueden consultar las muertes en el agua agrupadas por municipios. Los lugares en los que aparecen localizados los fallecimientos no son exactamente en los que ocurrieron, por ejemplo las playas. Se ha optado por recopilarlos para situarlos en el centro del municipio. Cartagena y Torrevieja destacan como municipios, pero en el recuento por las comunidades autónomas ninguna se acerca a Canarias, con 105 registros según la RFESS, 43 de ellos en lo que va de año. Eso supone un 16,3% de todos los fallecidos contabilizados en España, según estos datos provisionales. Solo le supera Galicia, con 46 (17,4%).

Le salva que está en una playa vigilada por socorristas, obligatorios en las de bandera azul. Casi nueve de cada diez muertos en espacios de agua contabilizados por la RFESS en 2016 ocurrieron en lugares donde no había vigilancia. Como en el Acequión de Torrevieja, una franja de arena junto al puerto donde cientos de personas se bañan cada día de verano. Una de ellas es Francisco Tena, 69 años, hace 18 que sufrió un infarto y que nada sin miedo cada mañana hasta más allá de la última boya. Haga el tiempo que haga, que en la zona suele ser soleado, lo que unido a la oferta y el precio inmobiliario lo convierten en uno de los destinos favoritos de la jubilación. “Pero no me voy a quedar en casa, que esto me da vida; aquí venimos porque está en la misma puerta”, explica Tena.

Los dos Franciscos, varones de más 65 años con factores de riesgo cardiovasculares, responden al perfil que más suele morir en verano en la playa, como explicaban fuentes sanitarias a este periódico a raíz del fallecimiento de seis personas entre el 3 y el 4 de agosto en playas valencianas. “El calor, la deshidratación y el sobresfuerzo asociados a la playa y al mar, pueden desencadenar problemas cardiacos súbitos como infartos o arritmias”, aclaraba entonces Ana Peset, cardióloga del Hospital Provincial de Castellón.

De 85 muertes en julio de 2015 se ha pasado a 55 en el mes pasado, según la RFESS

Como no vigilados también se cuentan los fallecimientos ocurridos en zonas donde el municipio contrata vigilancia, pero fuera de horario laboral. Como antes de las 11 de la mañana, cuando comienza el turno de los socorristas de Torrevieja o Cartagena, algo tarde para los ancianos que desde las ocho de la mañana nadan o se remojan en el Mediterráneo. Con nueve y once respectivamente desde enero de 2015, son los dos municipios españoles con mayor número de muertos en el agua según los datos de la RFESS, exceptuando las muertes de inmigrantes. “La gran mayoría de ellas no han sido ahogamientos por inmersión, sino derivadas de problemas fisiológicos”, comenta Marta Brel, enfermera de protección Civil de Cartagena antes de enterarse por el walkie de que a una niña le ha picado una medusa. El tiempo de reacción en estos casos es esencial, sea para ejecutar una reanimación cardiopulmonar o para utilizar en los supuestos indicados los desfibriladores que suelen encontrarse en los puestos de primeros auxiios.

“El servicio se presta cuando se ha detectado que se da una mayor afluencia en las playas”, explica Francisco Aznar, consejero de seguridad ciudadana de Cartagena. "Tendríamos que tener 2.000 socorristas", coincide Javier Manzanares, concejal de playas del Ayuntamiento de Torrevieja. Controlar todas las zonas de baño en todo momento resulta imposible. Aun así, cuando están los socorristas tampoco se les hace caso en todo momento. Ayer sábado los servicios de vigilancia de playas de Cartagena realizaron seis rescates en lugares balizados con bandera roja en la franja costera que comienza en la playa de Levante, explica Pablo Moreno, jefe de equipo de protección Civil de este término municipal. “La gente hace caso omiso de la bandera roja”, concluye.

En los siete primeros meses del año los fallecimientos recontados han aumentado un 25% respecto a 2015

Es más un problema de autopercepción. Del estoy bien y puedo llegar hasta la boya más lejana. Luego resulta que no. Por eso es tan importante la prudencia del conocer las condiciones de cada uno primero, y las condiciones de la playa después. Isabel García, presidenta de la RFESS, alaba la intervención de los socorristas, a los que atribuye el descenso de ahogados en julio con respecto al año 2015, que según sus registros han bajado de 85 a 55. Una reducción que no evita que este año se esté superando en cerca de un 25% los fallecidos contabilizados con respecto a los primeros siete meses de 2015. Los datos con los que cuenta esta organización privada se recopilan de noticias aparecidas en la prensa, sin pretensión científica, pero sí exhaustiva. Envían cartas a los Ayuntamientos para confirmar los fallecidos; los hay que cooperan y los hay que ni responden.

A diferencia de las campañas y los medios que hay detrás de los muertos en accidentes de tráfico, las víctimas en espacios de agua no cuentan con datos oficiales. La gran mayoría de bañistas conoce qué significa una bandera roja, pero cada municipio dispone sus propias señalizaciones para informar de, por ejemplo, las zonas de surfistas, con la confusión que eso genera, concluye la presidenta de la Federación.

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