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Rivera traslada la responsabilidad de la negociación al PP y al PSOE

El líder de Ciudadanos, cuya prioridad es evitar otros comicios, exige a Rajoy un plan de reformas y regeneración

Mariano Rajoy y Albert Rivera durante la reunión. Jaime Villanueva ATLAS

Albert Rivera mantiene su oposición a que Mariano Rajoy sea el próximo presidente y descarta aceptar fórmulas intermedias que impliquen facilitar su investidura a cambio de que renuncie a la presidencia en un futuro cercano. Como los 32 diputados de la formación no pueden decidir el nombre del próximo presidente, este partido traslada al PP y al PSOE toda la presión en las negociaciones para desbloquear la formación de Gobierno.

Aunque el líder de Ciudadanos cree que la reunión de este martes con el presidente en funciones puede marcar “un antes y un después” en las negociaciones, también asegura que es el momento de escuchar los planes del líder del PP y de pulsar su voluntad de cambio. A Rajoy le pide reformas ambiciosas para empezar a hablar y valorar si una abstención es posible. A Pedro Sánchez, que se avenga a participar en una negociación a tres bandas. Sin embargo, ninguno de los consejeros de Rivera se engaña: consideran improbable que se abran negociaciones entre el PP, el PSOE y Ciudadanos, y aventuran que Rajoy apuesta por un Gobierno en minoría, lo que podría abrir una legislatura en la que los 32 diputados de la formación fueran “decisivos”. Rivera acude a la reunión sin ningún documento que resuma sus exigencias y marcándose como objetivo prioritario que no haya una segunda repetición electoral.

Son muchos los escollos. La relación entre Rajoy y Rivera quedó seriamente dañada por las negociaciones que siguieron a las elecciones generales del 20-D ("Me negó la palabra, ha roto todos los puentes", llegó a decir el líder del partido de centro) y por la campaña llena de reproches mutuos que precedió a las del 26-J. Los dirigentes de Ciudadanos no ven con buenos ojos la opción de abrir una mesa de negociación bilateral con el PP mientras esperan a que se sume el PSOE, ya que creen que eso equivaldría a alimentar inútilmente la esperanza de un desbloqueo que no se puede conseguir solo con los votos de dos partidos. Finalmente, Ciudadanos tampoco aceptaría fórmulas intermedias para el futuro de Rajoy: ni celebrar una moción de confianza a mediados de legislatura; ni que el presidente en funciones se comprometa a no volver a ser candidato; ni la hipotética promesa de instaurar las primarias en el PP servirían para que Rivera cambie su voto, según José Manuel Villegas, vicesecretario general de esta formación.

Al tiempo, los fundadores del partido se han opuesto al veto al presidente en funciones, y voces minoritarias de la propia Ejecutiva se han expresado en el mismo sentido. La dirección de Ciudadanos no decidirá el sentido definitivo de su voto en la sesión de investidura hasta que Felipe VI encargue al candidato del PP que intente formar gobierno. Este martes, en su reunión con Rajoy, Rivera busca la información decisiva para responder a una pregunta: ¿es la abstención a cambio de un programa de reformas el camino adecuado para mantener la promesa electoral de no apoyar a Rajoy y al mismo tiempo cumplir con la prioridad de evitar la repetición electoral?

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