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Pedro Sánchez: “No voy a vetar a ninguna fuerza del cambio”

El candidato del PSOE afirma que no va a permitir que Iglesias “manosee la socialdemocracia”

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la entrevista.

La caravana de Pedro Sánchez hizo este martes una parada en Fuenlabrada (sur de Madrid) camino de Extremadura y entre los contratiempos de las encuestas. No parece desmoralizado el líder socialista. Parece determinado y metódico en la expectativa de la remontada, aunque se diría que dentro de la chaqueta tiene un muñeco de Pablo Iglesias asaeteado de alfileres. 

Pregunta: Si el PSOE no va a apoyar al PP, no va a apoyar a Podemos ni va a provocar unas elecciones, ¿Pedro Sánchez será presidente del Gobierno? 

Respuesta: Vamos a un parlamento fragmentado. Nadie va a poder gobernar solo. Y eso incapacita a Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Es inútil votar a Rajoy. Y es inútil votar a Iglesias porque ya ha demostrado su incapacidad para negociar. Por eso creo que el PSOE garantiza cambio y entendimiento. 

¿Será Pedro Sánchez presidente?

R: Sí, claro. El 2 y el 4 de marzo me dijeron que no Rajoy e Iglesias en el Congreso, pero a la tercera los españoles dirán que sí al PSOE. Y por tanto seré presidente del Gobierno. Más que nunca, el antídoto a los extremos es el PSOE. 

Queda claro que usted nunca apoyaría a Pablo Iglesias. ¿Aceptaría su apoyo en una eventual investidura? 

El problema son las contradicciones de Pablo Iglesias. El mismo día en que dice en la SER que el referéndum de autodeterminación no es una línea roja declara a La Vanguardia que no van a renunciar a él. Después de cuatro años de corrupción, recortes y mentiras, necesitamos gobiernos confiables. Iglesias esconde las cartas. Las nuestras están claras: no vamos a apoyar al PP, porque la regeneración democrática requiere que Rajoy pase a la oposición; defendemos la reforma constitucional, y no vamos a formar parte de un gobierno que defienda la autodeterminación. Tampoco vamos a apoyar un gobierno que ponga en discusión la independencia judicial y de la policía, o que ponga en cuestión el Estado del bienestar y nuestro modelo de crecimiento. Iglesias propone un aumento del gasto público inasumible. 

¿Pedro Sánchez es incompatible con Pablo Iglesias?

“Mi futuro me preocupa cero”

R.A.

Pedro Sánchez se ha ganado a ley la fama de superviviente o de renacido. Parecía desahuciado después del 20-D y más aún después de la sesión de investidura frustrada. No obstante ha logrado repetir como candidato y desdramatiza la voracidad con que sus adversarios —y aliados ya lo observan como un cadáver político en la noche del 26-J. “Las personas no son tan importantes en un partido que tiene 137 años. El PSOE trasciende los personalismos. Dije que no iba a ser presidente del Gobierno a cualquier precio como digo ahora que me preocupa cero mi futuro. Estoy mu tranquilo. El socialismo es lucha y estoy viviendo un momento apasionante”.

Reconoce haber madurado y hasta envejecido mucho en seis meses, pero no quiere hablar de desgaste ni de decepciones, con la única excepción del “envilecimiento con que el PP y Podemos han pretendido trasladar la imagen de que soy un racista”. Se refiere al vídeo en que aparece limpiándose la mano después de habérsela dado a un niño negro. “Es una burda tergiversación. No todo vale en política. Ha sido indignante. Y es una prueba del retorcimiento de Podemos y PP. Están detrás de la campaña”.

Me separan el fondo y la forma. La forma porque para mí la izquierda es tolerancia, transigencia. Y no soberbia ni intransigencia, como hemos visto en estos últimos seis meses. España no se merece ser gobernada por personas que provocan fuerte rechazo en la opinión pública. Y las encuestas dicen que los dos líderes que suscitan más rechazo son Rajoy e Iglesias. Además, para mí la izquierda es internacionalista, no independentista. La izquierda defiende las libertades, no las cuestiona. No voy a permitir que se manosee la socialdemocracia. Iglesias la defiende abrazado a Julio Anguita. La nueva socialdemocracia de Iglesias ni es nueva ni es socialdemócrata. 

¿Por qué ha ocupado Podemos el lugar del PSOE en el entusiasmo de la la izquierda? 

Hay una brecha generacional. La transformación del Estado del bienestar ha creado desigualdades entre los jóvenes, cuyas oportunidades se han limitado muchas veces por los recortes en educación, ciencia, investigación... La reforma laboral explota a nuestros jóvenes con becas maquilladas y contratos precarios. El desafío del PSOE es dar respuesta a la desigualdad generacional, a esa quiebra de expectativas. 

¿El PSOE ha perdido el enganche con la juventud desengañada?

Sí. Necesitamos recuperarla. El desafío es ese. 

¿Es realmente consciente de la gravedad a la que apuntan los sondeos?

Les otorgo la credibilidad que merecen. Los españoles tratan mejor al PSOE que las empresas demoscópicas. Hay que mirarlas y extraer conclusiones. Nadie va a gobernar solo. Va a ver un cambio. Y voy a fomentar el entendimiento. 

“El PSOE ha perdido a la juventud desengañada”

¿Y no tiene la impresión de que el verdadero poder del PSOE se restringe a la llave mágica? Una duda diabólica: Hacer presidente a Rajoy, hacer presidente a Iglesias. 

No. Eso es lo que quieren los polos, que confluyen en la estrategia de atacar al PSOE. El próximo gobierno va a depender del PSOE porque va a depender de que los votantes socialistas acudan a votar. Ellos son los protagonistas del cambio. 

¿Envidia el poder que tienen en sus partidos Rajoy, Iglesias y Rivera?

No. El PSOE no es un cuartel. Es una organización de izquierdas que lleva el debate hasta las últimas consecuencias y es la que más cuenta con sus bases. Y es una organización que trasciende a sus líderes. 

“No se va a producir el ‘sorpasso’”

R. A.

¿A qué obligaría un resultado peor que el 20-D? ¿Qué sucedería en el PSOE si termina de verificarse el adelanto de Podemos? Sánchez considera que Podemos ha maquillado su caída absorbiendo IU, pero también está convencido de que no va a producirse el famoso sorpasso, por mucho que lo hayan hipotizado todas las encuestas.

Frente a ellas, el líder del PSOE augura una movilización del electorado socialista. Y retrata la gran contradicción que, en su opinión, representa Iglesias. “No se pueden mirar con las mismas lentes este proceso electoral que el del 20-D. Iglesias siempre ha aspirado a adelantar al PSOE y no al PP. Esa es la diferencia entre él y yo. El PSOE es su adversario. Por eso ha absorbido a IU, por mucho que antes la despreciara. Así ha amortiguado su pérdida de voto. Y no se va a producir el sorpasso. El conglomerado de Iglesias no va a superar en escaños al PSOE. Lo que más desearía Iglesias es la gran coalición con el PP. Pero no tiene futuro. Porque ni es grande ni es coalición. Y porque nosotros nunca pactaremos con el PP”.

¿Pero está usted realmente cómodo entre barones, patriarcas, Susanas, Felipe González, comités federales, saboteadores?

Sí, porque el debate no es la debilidad del PSOE, sino su fuerza.

Da la sensación de que Pedro Sánchez negocia con las manos atadas.

Al contrario. Lo prueba que no quise ser presidente del Gobierno a cualquier precio. Podría haber aceptado el trágala de Iglesias y los independentistas. Pero antepuse el interés general al personal. Consensuamos el camino más difícil pero el más acertado. Me pregunto ahora si Iglesias volverá a decir no al cambio y rechazará de nuevo a un presidente socialista. 

Entonces sí aceptaría su apoyo...

No si supone cambiar nuestro modelo de España. Y nuestros límites son el rechazo a la autodeterminación, la independencia de la justicia y las instituciones, y un modelo económico que no desborde el gasto público. Iglesias tiene que hacerse un político pragmático y abandonar sus posiciones intransigentes.

Es que sin el apoyo implícito o explícito de Iglesias no salen los números.

No voy a vetar a ninguna fuerza del cambio. Voy a entenderme con ellas, la cuestión es que Iglesias ha antepuesto los sillones a las soluciones. Tendrá que explicar a los parados que su cambio empieza con el derecho de autodeterminación. Hay prioridades en política. Y los derechos sociales están antes.

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