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Garzón afronta la votación por el liderazgo de IU con el rechazo de sus dos antecesores

El aspirante a coordinador cuenta con el apoyo del PCE pero no de Cayo Lara y Gaspar Llamazares. Las bases votan a partir de este jueves

Alberto Garzón, en el Congreso de los Diputados, el pasado febrero.
Alberto Garzón, en el Congreso de los Diputados, el pasado febrero.

Izquierda Unida, el nuevo socio de Podemos para el 26-J, cambia de dirección en pleno proceso electoral. El portavoz, Alberto Garzón, aspira a ser elegido el nuevo líder con el objetivo de apostar por la “ruptura” y no facilitar el Gobierno al PSOE, y con la controvertida intención final de “superar” a IU con una nueva organización. Garzón cuenta con el respaldo del Partido Comunista pero con el rechazo de los dos últimos coordinadores generales: el actual, Cayo Lara, y el anterior, Gaspar Llamazares. Las bases votan esta semana la dirección.

Hace meses que el divorcio en la cúpula de IU es patente. Hace meses ya que el aspirante a sucesor, Alberto Garzón, dejó de consultar las decisiones de relevancia con quien aspira a suceder, Cayo Lara, coordinador federal del partido hasta la XI Asamblea federal que se celebrará los próximos 2, 3 y 4 de junio. Lara dejó hacer —muchos de los suyos se lo reprochan— y ha preferido irse sin ruido. Pero su discrepancia con Garzón y el Partido Comunista —que le aupó al poder y que ahora se ha alineado con su sucesor— se ha puesto de relieve en la Asamblea, cuya votación comienza este jueves, en la que ha tomado partido. El líder ha decidido ir en el último puesto de la lista al Consejo Político federal de una de las candidaturas alternativas a la de Garzón. También el anterior coordinador general, Gaspar Llamazares, se presenta en una candidatura crítica.

El previsible futuro líder tacha a ambos de “conservadores” y de ser la “izquierda del régimen” con el que él aspira a romper, ahora, junto a Podemos. El proyecto de Garzón para IU, muy cercano al del ex coordinador Julio Anguita, augura un complejo entendimiento con los socialistas. “No estamos pensando en ayudar al PSOE a gobernar, ni mucho menos”, declara Garzón a EL PAÍS.

22.000 militantes y tres candidaturas

Los 22.000 militantes de IU podrán votar el 26 y 27 de mayo, por Internet, y el 29, de forma presencial, la composición del nuevo consejo político, el máximo órgano de dirección entre asambleas. Alberto Garzón lidera la lista de la candidatura favorita, llamada “Una IU por un nuevo país”. La eurodiputada Paloma López es la cabeza de la lista IU sí, con más fuerza”, que apoya el coordinador saliente, Cayo Lara (va en el último puesto de forma simbólica) y Tasio Oliver, alcalde de Castilleja de Guzmán (Sevilla), es el número uno de “Revolución democrática”, de Izquierda Abierta, el partido de Gaspar Llamazares. “IU tiene futuro. Se necesita un partido claramente diferenciado de izquierdas en este país y el único que está en esa posición es IU. No tenemos que ir a una nueva organización política, la que tenemos es válida”, reflexiona Paloma López. La eurodiputada cree que respecto al PSOE “el criterio debe ser que el PP no gobierne”.

Para Tasio Oliver, IU no debe ser “un proyecto subsidiario de Podemos”. Izquierda Abierta critica que el partido camina hacia un modelo “más vertical y personalista” y pide listas abiertas y que la asamblea se posponga a después de las elecciones. La formación se planteará una “reflexión profunda” sobre su permanencia en IU si “constata un empobrecimiento democrático” del partido.

Los militantes de IU votan en primarias desde el próximo jueves hasta el domingo la composición del 60% del nuevo Consejo Político, que reduce sus miembros a 150 (de 244). El 40% restante corresponde a cuotas de las federaciones. El respaldo del PCE es clave para que Garzón cuente con una previsible holgada mayoría. El secretario general de los comunistas, José Luis Centella, figura en el destacado número tres de la lista de Garzón. También lo es importante apoyo social que atesora Garzón, que es el político mejor valorado por los ciudadanos según las últimas encuestas, dado que la votación será en primarias abiertas a la militancia.

La discrepancia entre el aspirante y sus dos últimos predecesores y las candidaturas que estos apoyan a la dirección del partido es política y sobre el futuro de IU. Ambos sectores consideran que el pacto con Podemos ha dejado a IU en una posición subsidiaria.

El partido ha suscrito una alianza bajo un nombre que no lleva su marca (Unidos Podemos) y se integrará en un futuro grupo parlamentario conjunto en el que todavía no está claro que cuente al menos con una coportavocía. Lara cree incluso que es una “falta de respeto” que Garzón, que fue el candidato a la presidencia del Gobierno el pasado 20-D, vaya en el número cinco de la lista por Madrid, según fuentes próximas. Pero el problema no es solo Podemos.

 Fetichismo de las siglas

Ambos se oponen, además, al proyecto expresado por Garzón de crear un nuevo “movimiento político y social” que “supere” a IU y donde sus siglas queden atrás. “Las siglas de IU tienen un bagaje ideológico, histórico y personal de primer orden”, dicen en el entorno de Lara. “IU necesita pensar más en la sociedad que en sí misma y por eso tiene que construir un nuevo movimiento político y social”, argumenta Garzón, que rehúye del “fetichismo de las siglas”.

El futuro líder no despeja la incógnita de si de la alianza con Podemos saldrá una futura organización conjunta que les supere a ambos. “Es precipitado. Hay que ir fase a fase”, dice. “Nosotros no vamos a estar esperando a Podemos, estamos construyendo la organización que necesitan las clases populares”, apunta.

Para Garzón, sin embargo, las diferencias se entroncan en otro debate: “A las otras candidaturas les parece bien el régimen del 78. Nosotros queremos la ruptura. Económica, porque apostamos por el socialismo. Y política, porque el régimen del 78 está agotado y hay que construir algo nuevo”, explica. “Ellos se sienten parte del régimen, por eso tienden a pactar con el PSOE de manera natural”. A cambio, él considera que “un Gobierno presidido por el PSOE no puede ser un Gobierno de izquierdas”. La nueva tesis política que pilotará al socio de Podemos tras el 4 de junio cambiará ese rumbo: “Nosotros no queremos eso, queremos ganar”.