El juez Castro dice que Roca le propuso una reunión secreta sobre la Infanta

El magistrado envía una carta al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz sobre este encuentro

El juez Castro llega a los juzgados en Palma.
El juez Castro llega a los juzgados en Palma.EFE
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El juez de Palma José Castro, instructor del caso Nóos, ha enviado un escrito al juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que investiga la causa por extorsión sobre Manos Limpias y Ausbanc, en el que sostiene que el abogado de la infanta Cristina, Miquel Roca, le propuso en el año 2013 verse en secreto, según él para tratar sobre la situación procesal de la hermana del Rey.

En su misiva al juez Pedraz, adelantada por El Español, Castro afirma que en los días previos a decidir si imputaba o no a la Infanta en el caso Nóos el abogado Jaime Riutort, letrado balear del equipo que defiende a la Infanta, y con el que mantenía “fluidas relaciones” desde hacía tiempo, le visitó con la intención de que le adelantara cuál iba a ser su decisión sobre la hija de Juan Carlos I.

Según su versión por escrito, a principios de diciembre de 2013, Riutort le comunicó el encargo que tenía de Miquel Roca, jefe del equipo jurídico que asiste a la Infanta, de proponerle una reunión en persona. A Castro le llamó la atención que Riutort le “enfatizara las condiciones en que esa reunión debía celebrarse”.

“El lugar sería una finca, que mi interlocutor [Riutort] no sabía en ese momento si estaría ubicada en Barcelona o Mallorca y que, por lo que sigue, deduje, o quizá se me dijo, que se trataría de rústica, garantizándome insistentemente que estaría al abrigo de periodistas y fotógrafos, asegurándome en definitiva la más completa intimidad”.

Según Castro, aunque no le preguntó al letrado el “orden del día” de tal reunión con Roca, eset “era obvio” ya que el señor Roca y yo “no teníamos más tema en común que el de doña Cristina de Borbón”.

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El magistrado balear accedió a mantener una reunión con Roca, pues “sería la primera vez” que se negaba a recibir a un abogado en una causa que instruye. Sin embargo, según relata, puso otras condiciones: “La reunión debería tener lugar necesariamente en mi despacho, bien el del propio juzgado y en horas de audiencia o bien a cualquier hora en el del Juzgado de Guardia si es que coincidiera con la prestación de ese servicio”. Según Castro, Riutort quedó en trasladar su respuesta a Roca y en volver a contactar con él, cosa que, afirma, no llegó a producirse.

Tras salir Riutort del despacho, Castro, según su versión, habló con la secretaria del juzgado y ambos coincidieron en que la propuesta de Roca no era por si sola denunciable ni obligado documentarla en el sumario del caso Nóos. En todo caso, el magistrado, “dadas las circunstancias”, hubiera grabado tanto la respuesta definitiva que le trasladara Riutort y el hipotético encuentro que hubiera mantenido con Miquel Roca, para “valorando su contenido, optar por denunciar los hechos o borrar las grabaciones si su contenido resultara inocuo”.

El juez Castro envió su carta a través de un notario al juez Pedraz, que lo ha incorporado al sumario que sigue contra Manos Limpias por extorsión y en el que se ha puesto de relieve que el sindicato dirigido por Miguel Bernad pidió 3 millones de euros a la defensa de la infanta para retirar la acusación contra ella. Castro contactó previamente por teléfono con Pedraz a través del terminal del decano de los juzgados de Palma ante el temor de que su terminal estuviera “intervenido”.

En su conversación telefónica, Castro le manifestó dos “inquietudes”. La primera, que su llamada se pudiera interpretar como un interés personal en la causa sobre Manos Limpias y Ausbanc, que se sigue en la Audiencia Nacional. La segunda es que se “desterrase” cualquier equívoco sobre que quisiera abogar por el sindicato de Bernad. Incluso manifiesta que “aplaudiría la expulsión” de Manos Limpias de la causa si se constatase la responsabilidad en los hechos de la letrada que representa al sindicato en el caso Nóos, Virginia López Negrete, que no está imputada en la causa.

El magistrado José Castro se ofrece al juez Pedraz para declarar como testigo sobre los supuestos contactos del entorno de Miquel Roca para mantener un encuentro secreto sobre el futuro penal de la infanta Cristina. Castro explica en su carta que tras conocer la investigación por extorsión a Manos Limpias sintió “una gran vergüenza” y le asaltó la duda de si el despacho de abogados de la Infanta no habría hecho la misma oferta de reuniones secretas al sindicato.

El juez Castro, un profesional muy accesible para los letrados, como él mismo reconoce, fue grabado tomando una copa en septiembre de 2013 con la abogada de Manos Limpias en el caso Nóos, Virginia López Negrete, en una terraza del puerto de Palma.

Este periódico no ha logrado una versión de estos hechos de Miquel Roca, que se encuentra estos días fuera de España, según fuentes próximas al letrado de la Infanta. El abogado Riutort ha declinado hacer comentarios sobre esta carta.

Sobre la firma

Fernando J. Pérez

Es redactor y editor en la sección de España, con especialización en tribunales. Desde 2006 trabaja en EL PAÍS, primero en la delegación de Málaga y, desde 2013, en la redacción central. Es licenciado en Traducción y en Comunicación Audiovisual, y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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