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Podemos e IU pelean por evitar primarias en En Marea para el 26-J

Los partidos estatales quieren repetir las listas pactadas por sus dirigentes para el 20-D

Diputados y dirigentes de los partidos de En Marea celebran los resultados del 20-D.
Diputados y dirigentes de los partidos de En Marea celebran los resultados del 20-D.

La falta de tiempo fue el argumento esgrimido el pasado diciembre por la coalición gallega de En Marea (Podemos, Anova y Esquerda Unida) para confeccionar sus listas para el 20-D sin celebrar primarias abiertas. La nueva convocatoria de elecciones generales el próximo 26 de junio ha regalado a la alianza otra oportunidad para enmendar aquellas "formas de vieja política" que la militancia asumió con resignación y varias críticas públicas. Sin embargo, Podemos e Izquierda Unida pelean por esquivar la demanda de los nacionalistas de Xosé Manuel Beiras para que "las decisiones importantes", como el nombre de los candidatos a ocupar un escaño en el Congreso y el Senado, se sometan a la libre voluntad de las bases.

Las dos fuerzas estatales matizan los principios de regeneración democrática que propugnan en sus discursos y documentos políticos de confluencia. "Para nosotros lo importante son los consensos; solo si no hay consensos optamos por regímenes competitivos", argumenta Esquerda Unida (EU) sobre su preferencia por repetir la candidatura pactada y su oposición a que la militancia de En Marea decida. Podemos y EU quieren calcar la fórmula con la que En Marea concurrió a las urnas el pasado 20 de diciembre, es decir, con formato de coalición y con un reparto de puestos en las candidaturas acordado por las cúpulas escudándose en la premura de los plazos.

El próximo domingo, cuando se conmemora el quinto aniversario del 15-M y su grito en favor de la "democracia participativa y directa", se celebrará en Santiago una asamblea de En Marea para la que Podemos y EU han bloqueado incluso posibilidad de que se vote sobre las primarias o la fórmula jurídica. "Puede ocurrir que la gente allí reunida exija una consulta", apuntan desde Anova, que anima a la "ciudadanía consciente" a que acuda a la cita para "emprender una apertura y democratización" del espacio político que se estrenó en las urnas el 20-D obteniendo seis escaños en el Congreso y dos en el Senado.

La candidatura de En Marea pactada a finales del año pasado, tras una negociación entre dirigentes que duró cinco meses según EU, fue sometida solo a unas primarias de validación como lista plancha, a las que no se presentó ninguna alternativa y en las que de los 3.475 inscritos participaron 1.464, con un apoyo del 78% a la propuesta oficial. Sobre este mecanismo Beiras advirtió ya entonces: "Hay que acabar con la casta y no reproducir la casta y metamorfosis variadas". Meses después, la nueva secretaria general de Podemos Galicia, Carmen Santos, venció a una diputada de En Marea en las primarias del partido morado criticando precisamente ese proceso y prometiendo volver a mirar hacia las bases.

Pese a que el veto a las primarias contradice la opinión manifestada por la militancia y por Carmen Santos en diversas ocasiones, Podemos Galicia acatará esta falta de participación porque, según los acuerdos de Vistalegre que guían el funcionamiento interno de la formación, las decisiones sobre las candidaturas en elecciones generales son competencia exclusiva de la dirección estatal. Anova, por su parte, está dispuesta a presionar hasta el final para que haya primarias y ya ha anunciado que celebrará una votación interna la próxima semana para elegir a sus aspirantes a entrar en las listas. "Ahora hay ese tiempo que no hubo el 20-D para que las bases decidan las listas y también la fórmula jurídica", subrayan desde la formación nacionalista. "No decimos que haya que cambiar las listas pero sí que la gente tiene que manifestarse. Si no, iremos contra nosotros mismos".

Los recelos del partido de Iglesias a someter las listas al dictamen de la militancia de En Marea llegan tras la derrota que tuvo que encajar una de las diputadas electas del 20-D, Ángela Rodríguez, en las primarias a la secretaría general de Podemos Galicia. Rodríguez fue superada en una reñida votación por Carmen Santos, crítica con el devenir del partido en los últimos tiempos y partidaria de devolver poder a las bases y celebrar primarias en En Marea. Además de Rodríguez, con aquel pacto entre cúpulas para el 20-D obtuvieron escaño en el Congreso la coordinadora en Galicia de Izquierda Unida, Yolanda Díaz, y un representante de Podemos Galicia muy cercano a Pablo Iglesias, Antón Gómez-Reino.

Fricciones en un mestizaje pionero

La cita electoral de las generales ha sido una prueba de fuego para la arriesgada confluencia entre una parte del nacionalismo gallego y dos partidos de ámbito estatal, un mestizaje político que la izquierda rupturista lleva ensayando en Galicia desde las autonómicas de 2012. La minilegislatura que nació con el 20-D ha agudizado en el seno de En Marea las tensiones entre las fuerzas que miran a Madrid y el partido de Beiras, abocado a reivindicar continuamente la autonomía de la coalición frente a los intereses del partido morado.

El fracaso en el principal objetivo que se propuso En Marea, lograr grupo parlamentario propio en el Congreso para defender los intereses de Galicia, es el origen del segundo punto de fricción entre el partido de Beiras y sus socios. El golpe fue especialmente duro para Anova, una formación sometida a diario a las críticas de los sectores del nacionalismo gallego que como el BNG rechazan la confluencia con fuerzas de "obediencia estatal". La Mesa del Congreso, controlada por PP y PSOE, le negó a la coalición esta posibilidad pese a haber logrado los votos y escaños suficientes, apelando a un artículo del reglamento de la Cámara que prohíbe a dos diputados de un mismo partido integrarse en grupos distintos, supuesto en el que incurrirían los parlamentarios de Podemos e Izquierda Unida que concurrieron en las listas de En Marea.

El partido de Beiras quiere que para el 26-J se haga lo posible para no tropezar con la misma piedra y presiona para presentarse a las elecciones como partido instrumental, no como coalición, lo que serviría a su juicio "para burlar" los obstáculos levantados por PP y PSOE en la Mesa del Congreso. La idea disgusta a Podemos y EU porque, esgrimen, los letrados de la Cámara les aseguraron en una reunión que esa fórmula no evitaría el veto al grupo parlamentario. "Es una cuestión de voluntad política, así que es absurdo someterse a más tensiones", señala un parlamentario de la formación de Alberto Garzón para justificar su negativa a convertir En Marea en partido de adscripción individual.

Podemos y EU lo fían todo a cambiar en las elecciones el equilibrio de fuerzas en la Mesa del Congreso para que se dé el visto bueno al grupo parlamentario. De momento, Anova acepta que En Marea se inscriba este viernes “de forma preventiva” como coalición porque aún tiene hasta el día 23 de este mes para hacerlo como partido si finalmente lograse un acuerdo en este sentido. Los nacionalistas de Beiras están dispuestos a presionar hasta el final por el "derecho a decidir" de las bases. "No damos por perdida la batalla", subrayan desde la formación nacionalista.

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