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El protagonismo de Garzón en la campaña condiciona el pacto con Podemos

El papel de Errejón como director de la estrategia electoral preocupa en IU

Pablo Iglesias, de Podemos, dialoga con Aberto Garzón, de Izquierda Unida.
Pablo Iglesias, de Podemos, dialoga con Aberto Garzón, de Izquierda Unida.

El acuerdo entre Podemos e Izquierda Unida para concurrir juntos a las urnas el próximo 26-J está hecho al 75% u 80%, señalan fuentes de la dirección de Podemos e IU, que advierten de que todavía no hay “fumata blanca”. Para IU, el meollo de la negociación está en la visibilidad del partido y su candidato, Alberto Garzón, en la campaña electoral con Podemos. El papel de Íñigo Errejón, director de campaña de Podemos, es clave: en la federación de izquierdas temen que el número dos del partido de Pablo Iglesias, uno de los más reacios al acuerdo con IU, torpedee el encaje de su formación.

En la cúpula de IU preocupa que sus 923.000 votantes el pasado 20-D se sientan “identificados” y al mismo tiempo “arrastrados” por la campaña de la futura coalición Podemos-IU. Se trata de evitar que la formación y su candidato queden eclipsados por Podemos y sus dirigentes y, al contrario, tengan un papel determinante y propio en la candidatura conjunta. Eso se traduce en asegurar la presencia de Garzón en los mítines centrales, en los medios de comunicación como portavoz también de la candidatura e incluso en la cartelería, aunque esta sea coral, junto a otros referentes de la órbita de Podemos como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, o el líder de Anova, Xosé Manuel Beiras.

En el caso de los debates, la dirección de Podemos subraya que Pablo Iglesias será el único candidato a la presidencia del Gobierno, y como tal acudirá a todos los debates electorales entre presidenciables. Sobre los debates de “segundos espadas”, y la posibilidad de que Garzón acudiera a alguno de ellos, en la cúpula de Podemos recuerdan que Íñigo Errejón es su número dos.

El diseño de la campaña electoral y de la estrategia conjunta ante las urnas tendrá que negociarse antes de cerrar el acuerdo, ya que es un asunto capital para la federación de izquierdas. Y puede haber complicaciones. “Me preocupa que Errejón no cumpla su papel de director de campaña”, reconoce una fuente de la dirección de IU. En la coalición estiman la valía en ese ámbito del secretario Político de Podemos, pero al mismo tiempo son conscientes de sus reticencias a que IU contamine de izquierda su proyecto transversal en lo ideológico. Aunque en IU compartan también con él que no hay que ir a una “confluencia de izquierdas”. “Nosotros somos la izquierda de una confluencia, que no es lo mismo. Nuestro papel es la representación de la izquierda materialista”, explican.

Errejón fue rápido en apuntar que pensaba en una coalición electoral con “campañas separadas”. El secretario Político de Podemos da por hecho que ambas formaciones tendrán sus propios comités de campaña, aunque haya un órgano de enlace. Una propuesta que no convence del todo en IU. “Nuestra idea es una campaña con elementos propios, pero también comunes. Hay que hacer una campaña de desborde”, aseguran en el partido, al estilo de lo que consiguieron las candidaturas municipalistas como la que hizo alcaldesa de Madrid a Manuela Carmena. “Si no conseguimos sacar jugo a una campaña conjunta, ¿para qué hacemos una coalición? Sería un error la apuesta por la confluencia y que vayamos a dos campañas diferenciadas”, estiman.

Su apuesta es una “campaña que contenga muchas campañas” con mimbres comunes y que permita también la autonomía de cada proyecto. “Nosotros seguiremos llevando la bandera de la izquierda, por coherencia”, reivindican. Ese complejo equilibrio entre el “golpear juntos” y “marchar separados”, que esgrime Garzón como filosofía del pacto, tiene que lograrse también en los territorios, donde los dirigentes locales tendrán que aprender a convivir cuando hace solo cuatro meses competían por el mismo espacio electoral. Por ejemplo, en IU quieren que sus simpatizantes puedan seguir acudiendo a los mítines con sus banderas del partido o las banderas republicanas, y que eso no sea motivo de conflicto con los miembros de Podemos.

Las dos formaciones son conscientes de que compaginar dos proyectos cercanos en lo programático pero con diferencias importantes de cultura política es casi la cuadratura del círculo. En la federación de izquierdas recuerdan que esta coalición, de organizaciones que suman juntas algo más de seis millones de votos, será un hecho insólito cuando se sustancie, ya que no hay precedentes de un pacto electoral de una envergadura como este.

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