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Sánchez enfoca la campaña con un matiz más presidencialista

El secretario de Organización del PSOE, César Luena, será el responsable del comité electoral

Pedro Sánchez, en la manifestacion del Primero de Mayo.
Pedro Sánchez, en la manifestacion del Primero de Mayo.

El candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, una vez constate que es el único aspirante en las primarias, hará una campaña presidencialista apoyado por “un Gobierno en la sombra”. Los cuatro meses de negociaciones fallidas le han servido para formar un equipo con perfil gubernamental y priorizar contenidos de su programa. César Luena será el responsable del comité electoral pero se incorporan los negociadores de su investidura. 

Pedro Sánchez no consiguió el objetivo de formar una mayoría parlamentaria, pero volverá a intentarlo y con el mismo equipo. Todos fueron elegidos por él, por su experiencia y sus conocimientos, y ahora no quiere desprenderse de ellos. Le acompañarán hasta las elecciones del 26 de junio y, si lograra formar Gobierno, estarían en su gabinete, según fuentes de su entorno.

Estos son los planes del secretario general del PSOE que encara una campaña absolutamente presidencialista, señalan los mismos interlocutores. No es que la anterior no lo fuera, pero en esta se marcará mucho más que se dirigirá a los ciudadanos pidiéndoles el voto para cambiar el país desde La Moncloa. Las fuentes informantes señalan que ya durante la campaña trabajará con un Gobierno en la sombra, entre los que están los miembros del equipo que han negociado durante casi tres meses con todas las fuerzas políticas, menos con el PP y los nacionalistas.

Sus nombres están ya en el organigrama del comité electoral, pero con independencia del área que se les ha asignado su papel será de gran relevancia. Sánchez, no obstante, no ha dudado en dejar la máxima responsabilidad del comité electoral en el número dos del partido, César Luena, como coordinador general.

Este es consciente de la confianza que en ellos tiene el secretario general. Antonio Hernando, jefe del equipo negociador después del 20-D, será el portavoz del comité electoral. José Enrique Serrano, Rodolfo Ares, Meritxell Batet y María Luisa Carcedo, estarán en distintas áreas. Jordi Sevilla, responsable económico del equipo, seguirá como miembro de comité de expertos que se forjó para las anteriores elecciones.

Otras incorporaciones por decisión de Sánchez obedecen al mismo planteamiento de confianza y eficacia. La portavoz adjunta del Congreso, Isabel Rodríguez, tendrá ese puesto en el comité y Óscar López, portavoz en el Senado, dirigirá el área de estrategia y comunicación.

El comité electoral socialista contará con varios vicecoordinadores para reforzar su operatividad. Así, la secretaria de Ciencia, Participación y Política en Red de la comisión ejecutiva federal, María González Veracruz, se encargará de movilización y redes; Adriana Lastra, secretaria de Política Municipal, será la responsable de campaña en la calle.

Meritxell Batet

Junto a este equipo trabajarán la secretaria de Estudios y Programas, Meritxell Batet, como encargada de Programa junto al diputado Pedro Saura, adjunto a esta responsabilidad; José Enrique Serrano, que se incorpora como coordinador del Comité de Expertos; Carmen Montón, que será la responsable de Igualdad; Antonio Pradas, que se encargará de las Relaciones Institucionales; Luisa Carcedo y Manuel de la Rocha Vázquez, responsables del trabajo de documentación de apoyo a los candidatos. Ibán García del Blanco y Susana Sumelzo coordinarán las plataformas de apoyo, y Roberto Jiménez será el responsable de la campaña en el exterior.

De contenidos hablará mucho Sánchez en esta campaña en la que remachará que no pactará con el PP, tal como avanzó en el comité federal del pasado sábado en una alocución a puerta cerrada. Las diferencias de los líderes territoriales con Sánchez no se dan en este terreno. La presidenta de Andalucía entiende que el Partido Popular no puede ser el compañero de camino. Durante 80 días, la líder de los socialistas andaluces aguardó a que el PP, absteniéndose, permitiera su investidura como presidenta en la región, pero eso no ocurrió.

Díaz siempre recuerda que ni siquiera acudieron a las reuniones de negociación. Tampoco fue posible con Podemos. Su investidura se produjo en el tiempo límite para convocar nuevas elecciones gracias al apoyo de Ciudadanos. No obstante, la mayoría de los dirigentes socialistas coinciden en que no se acercarán al PP y defienden que esa no es solo la posición de las cúpulas y de los militantes, sino de la mayoría de los votantes socialistas.

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