Una célula yihadista recibía cuotas de diez euros de sus fieles en Madrid

El fiscal pide prisión para la brigada Al Andalus, liderada por el expreso de Guantanamo Lahcen Ikassrien

La brigada Al Andalus, una célula yihadista desmantelada en Madrid en junio de 2014 hacía una “recaudación estándar” de diez euros entre los musulmanes que acudían a la mezquita de la M-30, la mayor de la capital, para financiar el envío de combatientes a Irak y Siria. Así se desprende del escrito de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que pide 11 años de prisión para el líder de la supuesta célula terrorista, Lahcen Ikassrien, antiguo preso de Guantánamo.

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La fiscalía acaba de presentar el escrito de acusación contra los supuestos miembros de la brigada Al Andalus, que convirtió la cafetería de la mezquita de la M-30 en su base de reclutamiento y adoctrinamiento de combatientes islamistas. El grupo encabezado por Ikassrien logró desplazar al menos a cinco yihadistas que se enrolaron en las filas del ISIS entre 2012 y 2014. De ellos al menos dos —Bilal El Helka y Abdellatif El Morabet— murieron en Alepo en 2012.

En el escrito, adelantado por la agencia Efe, el fiscal pide para ocho de los nueve acusados por integración en organización terrorista. Para el cabecilla Ikassrien solicita 11 años y medio de prisión por integración en grado de dirigente y por un delito de falsedad en documento oficial. El “líder carismático” del grupo disponía de un permiso de residencia español con su nombre y fotografía, pero cuyo número correspondía con el de otra persona. Ikassrien, antiguo miembro de la célula de Abu Dahdah, desarticulada tras los atentados contra Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, pasó cuatro años en el centro de detención estadounidense de Guantánamo tras ser capturado en Afganistán y fue absuelto tras su juicio en España en 2006.

La banda fue desarticulada en junio de 2014 en la Operación Gala. La Policía Nacional encontró en el domicilio de uno de los supuestos terroristas, Mohamed Khalouk, 1.460 euros escondidos en un jarrón. Este dinero, según los investigadores, procede de la “recaudación estándar” de 10 euros, que el grupo realizaba entre los fieles que acudían a la mezquita de la M-30 y a otros templos musulmanes de Madrid. En la vivienda de Khalouk, los investigadores hallaron un cuaderno con anotaciones sobre las supuestas entregas de dinero.

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El grupo, activo desde 2011, contaba con una finca en Santa Cruz de Pinares, a 22 kilómetros de Ávila para el adoctrinamiento y adiestramiento de los combatientes.

Además de los dos yihadistas muertos en combate en Siria, la red envió a las filas del ISIS a Ismail Afalah, hermano de Mohamed Afalah, huido del piso de Leganés en el que se inmolaron terroristas del 11-M y a quien se da por muerto en atentado suicida en Irak. El grupo también sacó de España a Hicham Chentouf, eximán de la mezquita de Yunquera de Henares (Guadalajara) y Navid Sanati.

Si Lahcen Ikassrien era el líder carismático del grupo, el organizador “de referencia” tanto en lo material como en lo espiritual era Omar el Harchi, huido de España y a quien se ha puesto en busca y captura. Este abonó en metálico los billetes de avión con los que los fallecidos El Morabet y El Helka viajaron a Turquía para entrar en Siria.

A la red de Ikassrien se le incautó abundante material informático con propaganda yihadista, entre ellos algunos vídeos de extrema violencia, como el degollamiento de un comandante del Ejército del presidente sirio Bachar el Asad. El juicio contra esta célula yihadista se celebrará en junio.

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Sobre la firma

F. J. Pérez

Es redactor y editor en la sección de España, con especialización en tribunales. Desde 2006 trabaja en EL PAÍS, primero en la delegación de Málaga y, desde 2013, en la redacción central. Es licenciado en Traducción y en Comunicación Audiovisual, y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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