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Sánchez define la legislatura del PP: recortes y desigualdad

Precariedad, desigualdad y corrupción, fue el resumen del cara a cara bronco y áspero de Sánchez y Rajoy en el que el primero trató de abrumar al adversario con datos negativos

Pedro Sánchez llega junto a su esposa, este lunes.

El candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, anegó de datos negativos el intento de Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, de presentar la imagen de una España en crecimiento y con expectativas de mejora. Precariedad, desigualdad y corrupción, fue el resumen del cara a cara bronco y áspero de Sánchez y Rajoy en el que el primero trató de abrumar al adversario con datos negativos. El socialista mostró al candidato popular la carta de una señora de Valladolid que pasó de cobrar una ayuda de 381 euros mensuales a 31 euros por su dependencia

“Usted debería haber dimitido hace dos años, y haber asumido la responsabilidad política por la corrupción de su partido porque está dañando a la democracia. El presidente del Gobierno debe ser una persona decente y usted no es una persona decente”. Esta afirmación de Pedro Sánchez a los noventa minutos de empezar el debate enturbió por completo el resto del tiempo que quedaba, aunque la corrupción había salpicado todo el discurso de Pedro Sánchez.

El nombre del extesorero del PP Luis Bárcenas, y los mensajes de apoyo del presidente fueron utilizados constantemente por Sánchez. “Usted no es libre, está atado por los papeles de Bárcenas”, le espetó. La reacción airada de Mariano Rajoy, que no estaba dispuesto a admitir una acusación de ese tipo, no arredró a Sánchez, que mantuvo la línea de atacar al presidente del Gobierno por la política económica y social, pero sobre todo por la corrupción. “Usted se ha ido de vacaciones con el dinero de la Gürtel; y la sede del PP se reformó con el dinero b de Bárcenas y rompieron sus ordenadores a martillazos. “Usted debería haber dimitido cuando envió un mensaje de apoyo a un delincuente”, volvía Sánchez.

El líder del PSOE entró al ataque nada más empezar el debate dispuesto a no reconocer al Gobierno de Mariano Rajoy ni una sola acción beneficiosa. El candidato socialista a la presidencia del Gobierno se mantuvo a la ofensiva los ciento diez minutos de duración de este frente a frente moderado por el presidente de la Academia de Televisión, Manuel Campo Vidal. Este le tuvo que reconducir nada más dar el pistoletazo de salida porque Sánchez quiso emplear el primer minuto dedicado a su plan para España con un reproche a Rajoy por no haber participado en más debates. “Por favor, señor Sánchez, su idea de España...”, le cortó Campo Vidal.

“Amnistía a los amigos”

Ataque y propuesta. Esta fue la estrategia de Pedro Sánchez en la que mezclaba la diatriba con medidas de su programa electoral. Así lo hizo en el primer bloque, dedicado al empleo y la economía, en el que Sánchez se regodeó en el intento de no conceder a Rajoy la baza de que se explayara sobre la mejora de la economía, en la que basa su campaña. Al reproche de Rajoy de la herencia recibida; Sánchez respondía con los recortes y, de manera machacona, con “la amnistía fiscal a los amigos”, y, siempre, aderezando estas afirmaciones con acusaciones de corrupción. “Con la derecha no vamos a recuperar los derechos”, proclamó el político socialista para soltar de corrido el contenido de su propuesta social: Desde la educación, hasta una ley para el cambio climático. El debate discurría rápido y con interrupciones, sobre todo de Sánchez, que trataba de apabullar al presidente del Gobierno con una catarata de datos que Rajoy intentaba rebatir.

“Usted ha subido los impuestos a las clases medias y trabajadoras”. “Falso”, le replicaba Rajoy, pero de inmediato Sánchez ya estaba en otro capítulo y en otro reproche. La mentira se coló constantemente. “Durante estos cuatro años han muerto 100.000 dependientes a la espera de recibir su ayuda”, dijo Sánchez. Y sacó una carta de una vecina de un pueblo de Valladolid que había pasado de 381 euros mensuales por su dependencia “a la limosna de 31 euros”.

La reforma de la Constitución fue otro de los asuntos en los que ambos se enzarzaron porque para Sánchez “el inmovilismo de Rajoy” no solucionará el problema secesionista que hay en España. “El PSOE es el mejor garante para la unidad de España”, presumió el político socialista. “Con el PSOE no ha habido nunca declaración de independencia y con usted sí”.

¿Dónde está España en el mundo? Tampoco en este capítulo el político socialista concedió crédito a Rajoy. “No ha hecho ninguna propuesta sobre Europa, salvo seguir a la señora Merkel”. Solo en el pacto contra el yihadismo hubo un remanso de paz.

La distancia entre ambos fue abismal, probablemente para siempre, después de este debate áspero y bronco.

Enfrentamiento por el dinero del rescate

Mariano Rajoy negó en el debate que se haya perdido el dinero del rescate bancario porque no habrá que devolver el crédito hasta pasados 10 años. Pero esa afirmación incluye dos cosas diferentes. El Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), ha dado ya por perdida la mayor parte del dinero inyectado en la banca. La mayoría de las entidades rescatadas han sido vendidas y apenas se ha recuperado parte de lo inyectado. Queda básicamente Bankia, pero su valor de mercado es también muy inferior al coste de su rescate.
Aunque no se consiga recuperar el dinero inyectado a la banca, España tendrá que devolverlo a los socios europeos. Todo lo que no sea recuperado correrá por cuenta del Estado, esto es, los contribuyentes. Rajoy y Sánchez se enzarzaron sobre si había habido o no rescate a España. Lo hubo, pero fue una modalidad especial de rescate.

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