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ANÁLISIS

El Estado Islámico no es Irak; ni París, Nueva York

Aunque algunos resuciten el fantasma de 2003, noviembre de 2015 se parece mucho más a septiembre de 2001

En el PP, y en algún sector de la izquierda, la petición de ayuda de Francia a sus socios europeos para embarcarse en la “guerra” contra el Estado Islámico ha resucitado el fantasma de la invasión de Irak en 2003. Excepto por el clima preelectoral, no hay ningún paralelismo entre la ocupación de un país, pretextando unas inexistentes armas de destrucción masiva, y la respuesta a los brutales atentados del 13-N en París, por equivocada que pueda ser.

Puestos a buscar precedentes, la situación actual se parece mucho más al 11-S de 2001. Ambos fueron ataques terroristas amparados por una estructura estatal: Afganistán entonces; el autodenominado Califato, ahora. Aunque invocó retóricamente el artículo 5º del tratado atlántico, como París ha hecho con el 42.7 de la UE, Washington soslayó a la OTAN y lanzó una operación unilateral (Libertad Duradera) a la que invitó a sumarse a sus aliados, sin compartir mando ni estrategia. Exactamente como Francia. Lo que varía es la respuesta española: incondicional con Washington, renuente con París.

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