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Interior refuerza el control en puertos y aeropuertos tras la matanza de París

Los expertos en la lucha contra el yihadismo reclaman más sistemas técnicos, como interceptadores de comunicaciones por Internet

Control de la Guardia Civil y la Policía francesa en el puente que une la localidad gipuzkoana de Behobia con Hendaya, en la frontera con Francia, este fin de semana.
Control de la Guardia Civil y la Policía francesa en el puente que une la localidad gipuzkoana de Behobia con Hendaya, en la frontera con Francia, este fin de semana. EFE

La policía y la fiscalía de la Audiencia Nacional no tienen constancia de que ninguno de los yihadistas implicados en las matanzas del pasado viernes en París haya estado en alguna ocasión en España ni que hayan tenido contacto con sospechosos residentes en España. Mientras tanto, Interior ha decretado un refuerzo en los controles fronterizos, en puertos y aeropuertos, entre otros motivos para evitar la entrada de individuos buscados por terrorismo. Los expertos en la lucha contra el yihadismo reclaman más sistemas técnicos, como interceptadores de comunicaciones por Internet, para poder luchar con eficacia contra esta amenaza.

La Guardia Civil ha extremado la vigilancia en las fronteras, costas, puertos y aeropuertos y colabora con las autoridades francesas tras los atentados de París, según indicó el lunes el director general del cuerpo, Arsenio Fernández de Mesa, en la inauguración en Madrid de un seminario titulado Estado de derecho frente al terrorismo. El papel de la Guardia Civil.

“Más que nunca nos sentimos franceses” y la Guardia Civil va apoyar a Francia “todo lo que sea necesario”, enfatizó. El alto cargo de Interior resaltó el repunte de la amenaza yihadista tras la masacre y dijo que hay “una amenaza global que requiere que una respuesta global”.

La Policía Nacional también está reforzando la vigilancia sobre los individuos que ya estaban siendo objeto de investigación, según fuentes policiales. La policía y la Audiencia Nacional han informado de que no existe constancia de que alguno de los cinco suicidas identificados tras los atentados haya estado en España o mantenido contacto con islamistas residentes en España.

El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, contactó la misma noche del viernes con las autoridades francesas para brindarles su colaboración.

Alerta

El Gobierno recibió la tarde del domingo una alerta sobre Salah Abdeslam, nacido el 15 de septiembre de 1989 en Bruselas (Bélgica), ante la posibilidad de que pudiera haber huido hacia España. No hay una “mínima sospecha concreta” de esta posibilidad, recalcó este lunes el ministro del Interior, Jorge Fernández.

Abdeslam es sospechoso de estar implicado en la organización de los ataques. Supuestamente, fue quien alquiló el Volkswagen Polo utilizado por los asaltantes de la sala de conciertos de Bataclan. La orden de búsqueda cursada a través del Sistema de Información Schengen (SIS) considera “peligroso” a este hombre, hermano de Ibrahim Abdeslam, de 31 años, uno de los yihadistas que se suicidaron con explosivos en un bar cerca del Bataclan.

Fuentes de Interior descartan que los tres ocupantes de un BMW que el pasado sábado se saltó un control de la Gendarmería francesa estén relacionados con la cadena de ataques en París. Los sospechosos entraron en Cataluña, donde se les perdió el rastro en la autopista AP7.

Medios de la lucha antiterrorista enfatizan que están facilitando constantemente información a Francia, Bélgica y Holanda sobre individuos sospechosos que se marchan a alguno de estos países. Las mismas fuentes recalcan que la ofensiva del Estado Islámico (ISIS en sus siglas en inglés) requiere más recursos técnicos para las fuerzas de seguridad: “Ningún yihadista habla ya por teléfono, sino a través de Internet u otros sistemas. Los equipos para poder interceptar estas comunicaciones son muy caros y nosotros no disponemos de ellos”, se queja un mando policial.

Los expertos antiterroristas consideran que el nivel de alerta cuatro (“riesgo alto”) que está vigente en España desde el pasado junio resulta adecuado. “Elevar este nivel a cinco, el máximo, supondría sacar a la calle al Ejército y no tenemos militares preparados para hacer esta tarea”, señala un jefe policial. 

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