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España estrecha la cooperación con Francia contra “el enemigo común”

Rajoy da la orden a los servicios antiterroristas de ponerse a diposición de París

Una información española permitió conocer un plan para atacar una sala de conciertos

Policías ante el Museo del Prado, este sábado en Madrid.
Policías ante el Museo del Prado, este sábado en Madrid. EFE

España ha puesto a disposición de Francia todo el potencial de sus servicios antiterroristas para ayudar en las investigaciones de la matanza de París. La colaboración con el vecino del norte, engrasada en la lucha contra ETA, ha sido sido reforzada por la amenaza del "enemigo común", el terrorismo islamista, especialmente el del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dado este sábado la orden expresa de reforzar la cooperación durante la reunión del Consejo de Seguridad Nacional —máximo órgano asesor en materia de seguridad y defensa—, que se ha reunido en La Moncloa. Francia ha pedido a España que refuerce los controles de entrada y salida en las fronteras, especialmente en los aeropuertos, según fuentes de la lucha antiterrorista.

La Comisaría General de Información (CGI) de la policía, la Unidad Central Especial (UCE) de la Guardia Civil y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se han puesto en contacto con sus homólogos franceses para intercambiar información. España ya tiene en París numerosos enlaces policiales (y también judiciales) dedicados fundamentalmente al terrorismo. Además, en este momento existe una estrecha relación entre los responsables de Interior de ambos países, Bernard Cazeneuve y Jorge Fernández Díaz.  Esa colaboración antiterrorista entre ambos países fue capital en la derrota de ETA.

Hay al menos dos alertas conocidas que los servicios de información españoles han transmitido a sus homólogos franceses sobre la amenaza islamista: la de la peligrosidad del marroquí Ayoub El Khazzani (quien intentó atacar con un fusil automático AK-47 el tren Thalys 9364 en agosto pasado) y la de los supuestos planes de atacar Francia de un yihadista residente en España que fue detenido en Polonia en junio con información de la Guardia Civil.

Este arresto de Varsovia permitió detener a finales de agosto pasado en París a Rade Hame, un yihadista de origen francés que había combatido en Siria y que aseguró que su objetivo era "atentar contra una sala de conciertos" para causar "el mayor número de víctimas posibles", según fuentes de la lucha antiterrorista.

España ha dado al menos dos avisos al vecino del norte sobre yihadistas muy peligrosos

España, situada geográficamente entre dos de los países que más combatientes han enviado a Siria e Irak (Francia y Marruecos), ha reforzado su papel en la colaboración antiterrorista. Los tres países pusieron al rojo los mecanismos de colaboración con el caso de Souad Merah, hermana de Mohamed Merah, el lobo solitario francés que en marzo de 2012 mató a seis personas en Toulouse y Montauban, que pasó a Barcelona para volar a Turquía y Siria; o cuando Hayat Boumeddine y su pareja, Amedy Coulibaly (mató a cinco personas entre el 8 y el 9 de enero de 2015 "en solidaridad" con los hermanos Kouachi, autores de los atentados del semanario Charlie Hebdo), viajaron a Madrid antes de los atentados para que ella se pusiera a buen recaudo tras volar a Siria.

A la inversa, Francia facilitó información relevante cuando una célula del ISIS (tres chavales de entre 17 y 23 años) pretendieron atacar unas instalaciones militares francesas en Cap Bear (Perpiñan) a apenas 25 kilómetros de España. De hecho, en los informes confidenciales que manejan los servicios antiterroristas españoles existe un mantra en referencia a Francia: que España sea escenario de posibles atentados contra intereses franceses. Aunque también existe el temor de que los objetivos sean estadounidenses, rusos o judíos.

Igualmente, en 2008 el espionaje francés ofreció una información a España que permitió en enero de ese romper una célula terrorista de origen paquistaní  que supuestamente estaba planeando perpetrar una matanza en el metro de Barcelona haciendo explotar a distancia mochilas cargadas de explosivos, en un atentado similar al de los trenes de Madrid del 11 de marzo de 2004.

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