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Las disputas de poder frenan los pactos de las formaciones de izquierda

Las formaciones a la izquierda del PSOE solo logran un acuerdo en Cataluña y en Galicia, donde no contarán con el BNG

Xulio Ferreiro, líder de Marea Atlántica, con Martiño Noriega, de Compostela Aberta
Xulio Ferreiro, líder de Marea Atlántica, con Martiño Noriega, de Compostela Aberta

Las disputas de poder y los desacuerdos estratégicos sobre fórmatos de coaliciones, presencia y nombres han frenado los pactos de las fuerzas a la izquierda del PSOE para concurrir de forma conjunta a las generales. Así, la “confluencia” total se ha logrado finalmente solo en dos comunidades autónomas, y con matices: en Galicia, donde a pesar de que el BNG acabó descolgándose del acuerdo, habrá una lista unitaria que integra a Podemos, Izquierda Unida, las mareas gallegas y Anova; y en Cataluña, donde los partidos de Iglesias y Garzón irán con ICV y Barcelona en Comú. En el resto del país, Podemos concurrirá en solitario —a excepción de la Comunidad Valenciana, donde irá junto a Compromís—, y rivalizará con la coalición de Izquierda Unida con la plataforma Unidad Popular. Ayer terminó el plazo legal para inscribir las candidaturas de coalición para el 20-D.

Podemos ha cerrado acuerdos en Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana tras unas complejas conversaciones en las que acabó por tener que asumir su posición de debilidad frente a Barcelona en Comú, plataforma liderada por la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, y, con más matices, ante Compromís. A pesar de ello, si en Cataluña la formación emergente y EUiA concurrirán con el nombre En Comú-Podem; en la Comunidad Valenciana el partido de Pablo Iglesias logró, in extremis, el primer puesto en la sigla de la coalición. En esa comunidad, la denominación de la candidatura de la izquierda alernativa será Compromís-Podemos-És el moment, mientras la sigla invertirá el orden a Podemos-Compromís.

Además, el hecho de que en Cataluña no se hayan celebrado primarias electorales de la coalición para confeccionar las listas, donde la última palabra ha correspondido a la plataforma de Colau, choca con la filosofía de los principios fundacionales de Podemos, aunque los estatutos de la asamblea de Vistalegre no lo prohíben expresamente en el caso de las elecciones generales. Pablo Iglesias aseguró ayer que en la papeleta electoral figurarán el logo y el nombre de Podemos, a pesar de que las direcciones regionales de las tres fuerzas en Galicia pactaron el miércoles apartar las marcas y concurrir a las generales bajo una fórmula que podía ser En Marea. Anoche segúan cerrando los detalles de la candidatura contrarreloj.

Izquierda Unida, por su parte, presentó ayer su candidatura, la coalición IU- Unidad Popular, reivindicándola como la que “recoge la llama del 15-M para mantenerla viva en el tiempo”, en palabras de su candidato, Alberto Garzón. El dirigente de IU reconoció que, a pesar de sus esfuerzos, no ha logrado sumar a su proyecto a todos los que habría querido —empezando por Podemos, quien rompió las negociaciones con IU para un pacto global en octubre—.

IU concurrirá acompañada de esa plataforma ciudadana Unidad Popular, que da nombre a la coalición, y de partidos como la Chunta Aragonesista o el navarro Batzarre. El exmilitante socialista Alberto Sotillos, quien fue uno de los principales fichajes de Garzón para su lista por Madrid, anunció a última hora que su partido, Decide en Común, rompía el acuerdo por discrepancias económicas con IU. También Por un mundo más justo se descolgó del pacto ayer mismo. “No ha sido fácil”, admitió Garzón, que defendió, no obstante, que el proyecto “sigue siendo el adecuado, el idóneo”.

La candidatura La Izquierda, apadrinada por el exjuez Baltasar Garzón, también tendrá papeleta propia en las generales.

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