Hallados los cadáveres de las dos chicas desaparecidas en Cuenca

Un vecino ha descubierto los cuerpos sin vida en una poza del nacimiento del río Huécar Los restos presentan quemaduras como consecuencia de haber sido cubiertos con cal

El registro de la finca de los Morate, el miércoles.Julián RojaS / EL PAÍS VÍDEOundefined

Los cadáveres de las dos jóvenes desaparecidas el pasado jueves en Cuenca han sido hallados por un ciudadano la tarde de este miércoles junto a una poza en el nacimiento del río Huécar, a dos kilómetros del municipio de Palomera, según han informado fuentes del Ministerio del Interior. Laura del Hoyo y Marina Okarynska, las dos amigas de 24 y 26 años, respectivamente, desaparecieron el pasado jueves junto a su presunto captor y exnovio de una de ellas, Sergio Morate, que está en paradero desconocido desde ese mismo día. La policía busca a este joven, de unos 30 años, que días antes de esfumarse comentó a sus allegados que quería irse a un país que no tuviera extradición con España, según fuentes policiales.

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El hallazgo de los cadáveres se ha producido justo en el momento en que en Cuenca se celebraba una concentración convocada por los familiares de las chicas (la familia del chico se ha mantenido siempre al margen), Cientos de personas, ajenas al terrible final de las dos amigas, llenaban la plaza de España mientras el portavoz de ambas familias agradecía todo el apoyo recibido y reclamaba ayuda en las labores de localización de las dos jovenes. El breve acto, cinco minutos intensos y muy emotivos, estaba encabezado por una pancarta con el lema de "Cuenca entera con vosotras. Os vamos a encontrar". Momentos más tarde de que los familiares, rotos en llanto, se retiraran con un cerrado aplauso se conocía el fatal desenlace de seis largos días de búsqueda. Los cuerpos de las víctimas presentan quemaduras a causa de la cal viva con que habían sido cubiertos, según fuentes de la investigación. Se encontraron en una zona que precisamente este jueves iba a ser rastreada por la policía.

Se trata de un paraje entre montañas, con piscinas naturales y pozas y al que se accede desde una pista forestal, el único camino que sale del pueblo de Palomera, en el que muere la carretera. Agentes de la Policía Científica y de la Policía Judicial realizaban a últimas horas de la noche de este miércoles la inspección ocular antes de proceder al levantamiento de los cadáveres. Todavía se desconoce el modo en el que murieron, a la espera de las autopsias y análisis forenses.

El río Huécar nace a unos tres kilómetros de la localidad de Palomera, donde la policía había registrado ya una casa de la familia de Sergio Morate. La principal área de búsqueda, aparte de Cuenca, había sido esa pequeña población --apenas cien habitantes en invierno--, de donde son originarios los padres de Morate. En la otra punta de la ciudad, a siete kilómetros en sentido opuesto, en la localidad de Chillarón, poseen también los padres una finca con una tienda de muebles antiguos. Fue rastreada desde la mañana hasta la tarde de este miércoles, horas antes del hallazgo, y los agentes  --Geos y buzos incluidos-- se emplearon a fondo en la inspección de un pozo ubicado en esa amplia parcela, colindante con la nacional 320.

Además, centrados siempre en el principal sospechoso, la policía había registrado, la misma mañana de este miércoles, la vivienda de los padres del joven, en Cuenca. Y un helicóptero provisto de dispositivos térmicos sobrevoló la zona --al menos diez kilómetros a la redonda de la ciudad-- con el fin de detectar alguna emisión de calor que pudiera dar alguna señal de un cuerpo con vida. El martes barrieron la casa de Sergio, en la urbanización Ars Natura, en la capital, donde se dirigieron las chicas aquel jueves por la tarde para recoger unos enseres que Marina había dejado en el piso del que desde hace un tiempo era ya su exnovio. En las inmediaciones se encontró el coche de Laura con su bolso, su teléfono móvil y las pastillas para la afección cardiaca que padecía. Aquel hallazgo, el pasado viernes de madrugada, cuando los padres regresaban de poner una denuncia por la desaparición de sus hijas, fue la confirmación de que no se habían ido libremente a ninguna parte.

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Las sospechas contra Morate se acrecentaron cuando se supo que hasta aquella minúscula localidad de Palomera, enmarcada por una frondosa zona boscosa que circunda al río Huécar, había llevado y mantenido retenida a otra novia, a la que después liberó. Aquello generó una gruesa mancha en su historial en el que figuran antecedentes por maltrato y retención ilegal. Esa víctima acompañó hace unos días a la policía y reconstruyó sus días de cautiverio, por si su captor hubiese repetido el modus operandi.

La madrugada de este jueves, por la oscuridad de esos montes, llegaba una madre al encuentro con su hija muerta. Retorcida de dolor en el asiento trasero de un coche, no le quedaban ya más lágrimas que llorar cuando comenzaron a cruzar el cielo las Perseidas, las de San Lorenzo. 

Sobre la firma

Patricia Ortega Dolz

Es reportera de EL PAÍS desde 2001, especializada en Interior (Seguridad, Sucesos y Terrorismo). Ha desarrollado su carrera en este diario en distintas secciones: Local, Nacional, Domingo, o Revista, cultivando principalmente el género del Reportaje, ahora también audiovisual. Ha vivido en Nueva York y Shanghai y es autora de "Madrid en 20 vinos".

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