Las condiciones de Podemos dificultan los pactos con el PSOE

El fracaso de las negociaciones puede llevar a que gobierne la derecha en algunas plazas

Pedro Sánchez, con Guillermo Fernández Vara en Madrid.
Pedro Sánchez, con Guillermo Fernández Vara en Madrid.Javier Lizón (EFE)

Las condiciones de Podemos dificultan los pactos con el PSOE en algunos territorios en el tramo final de las conversaciones previas a los actos de constitución de los Ayuntamientos, el próximo sábado. Ese choque puede llevar a que gobierne la derecha en algunos municipios, puesto que los socialistas aseguran que no aceptarán condiciones inasumibles como las que se plantean en Asturias y Valencia, relacionadas con el rechazo a que al candidato del PSOE gobierne aunque haya sido el más votado. El camino es más llano en Castilla-La Mancha y Extremadura, donde la única opción de pacto es con Podemos.

El entendimiento entre el PSOE y Podemos no está despejado, en contra de lo que algunos dirigentes pensaron en un primer momento. Los socialistas afrontaron la negociación después de las elecciones del 24 de mayo sobre la base del cambio de Gobierno en comunidades y Ayuntamientos. Es decir, plantearon la sustitución en el poder de presidentes y alcaldes del PP por los del PSOE como la fuerza mayoritaria de la izquierda. Para ello contaban con la colaboración de Podemos, Izquierda Unida y alguna otra fuerza de izquierda como Compromìs en la Comunidad Valenciana. No obstante, las resistencias de Podemos a aupar a políticos socialistas puede llevar a que gobierne el PP en algunas Administraciones.

“Si la derecha gobierna será responsabilidad de Podemos”. Esta es la sentencia del presidente en funciones de Asturias, el socialista Javier Fernández, en referencia a la situación de crisis que viven las dos organizaciones en Gijón y Oviedo. Una situación similar se da en la Comunidad Valenciana y puede darse en algunos ayuntamientos. No hay directriz desde Ferraz, la sede federal del PSOE, como no la hay en la sede central de Podemos, respecto a lo que hay que hacer porque cada líder territorial sabe hasta dónde puede llegar.

“No hay nadie en Extremadura que piense o puede pensar que yo soy un radical”, señala Guillermo Fernández-Vara, próximo presidente extremeño. Sus conversaciones con Podemos y con Ciudadanos han consistido en la presentación de sus propuestas para la región después de haber ganado las elecciones el pasado 24 de mayo. Los votos de Podemos le son imprescindibles.

Viñeta de Peridis del 11 de junio de 2015.
Viñeta de Peridis del 11 de junio de 2015.Peridis

No los necesita, en cambio, Javier Fernández, presidente de Asturias y también ganador de las elecciones, para reeditar su mandato y resultar elegido en segunda votación. El problema del PSOE asturiano está en las ciudades, en las que requiere el voto de las candidaturas de unidad en las que está Podemos. Inicialmete se dio por sentado que el PSOE les apoyaría en Oviedo al quedar Somos Oviedo por delante de los socialistas. En correspondencia, Xixón sí puede apoyaría al candidato municipal del PSOE al quedar este por delante. La situación es que esa plataforma quiere hacer un referéndum popular —que Mario Suárez del Fueyo, cabeza de lista, planteó antes de las elecciones— para preguntar si apoyan a su candidato candidato o al del PSOE. “¿Por qué cree Podemos que tiene una condición moral superior a la de los socialistas y a ellos hay que apoyarlos y a los nuestros no?”, se pregunta el presidente socialista, Javier Fernández. La decisión de qué hacer la tomará mañana el comité regional del PSOE de Asturias convocado de urgencia por Fernández, secretario general de los socialistas asturianos. El ambiente en el socialismo asturiano es romper y, por tanto, que gobierne Foro en Gijón y el PP en Oviedo.

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Este problema no lo tienen en Extremadura y Castilla-La Mancha “donde no hay alternativa”, sostiene Fernández-Vara. El candidato castellano manchego, Emiliano García-Page, también discute de programas con el líder de Podemos, José García Molina, y parece que no hay problemas, como sí hubo en Andalucía. En el PSOE llaman la atención sobre la enorme complejidad de pactar con Podemos en las regiones donde ha gobernado el PSOE; esto es Andalucía y Asturias.

Pactos por el cambio

La dirección de Podemos y los líderes autonómicos del partido están asumiendo que Ciudadanos puede ser la fuerza más determinante para conformar pactos tanto con el PSOE como con el PP tras llegar a un acuerdo en Andalucía y rozar el entendimiento en la Comunidad de Madrid. No obstante, evitan achacar esta estrategia a la estabilidad institucional y la vinculan al concepto de “recambio” político, mientras Pablo Iglesias y los suyos reivindican para sí el auténtico cambio. Íñigo Errejón, número dos de Podemos, calificó ayer a Ciudadanos de “muleta gratuita y fiel, responsable con los de arriba”.

El nuevo partido se mueve entre las exigencias de responsabilidad, a las que se ve abocado por los resultados electorales, y la necesidad de demostrar firmeza con las formaciones tradicionales ante sus bases. Los candidatos de Podemos, que está a punto de cerrar un acuerdo con los socialistas en Castilla-La Mancha y en Extremadura, no quieren aparentar apoyos a Gobiernos de continuidad —por ejemplo, el de Susana Díaz en Andalucía o el de Javier Fernández en Asturias—, al menos no sin forzar un giro significativo en la acción de gobierno. En este contexto, su respaldo al PSOE ha resultado más fácil en aquellas comunidades donde tenían que elegir entre la formación de Pedro Sánchez y el PP. Este doble rasero tiene que ver con la idea de cambio político, objetivo fundacional del partido.

En cualquier caso, los líderes territoriales del PSOE rechazan con rotunidad “la especie lanzada por el PP” de que Podemos les hará radicalizarse. “A mí no me preocupa Podemos, sino la realidad económico-financiera que ha dejado el PP en Castilla-La Mancha”, sentencia García-Page.

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