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Marbella, en manos de los ‘separatistas’ de San Pedro

Opción Sampedreña tiene la llave para que el PP siga gobernando o impulsar un bloque de izquierda. Un consejo de sabios del partido localista decidirá el jueves

De izquierda a derecha, José Bernal, PSOE; Miguel Díaz, IU; José Carlos Nuñez, Costa del Sol Sí Puede y Rafael Piña, Opción Sampedreña.
De izquierda a derecha, José Bernal, PSOE; Miguel Díaz, IU; José Carlos Nuñez, Costa del Sol Sí Puede y Rafael Piña, Opción Sampedreña. EFE

El gobierno de Marbella, marca turística de lujo internacional y punto caliente de la política española durante los 15 años de gilismo (1991-2006), está en manos de los dos concejales del partido local Opción Sampedreña (OSP). Esta formación, que ha peleado sin éxito en los tribunales para que se permita al núcleo poblacional de San Pedro Alcántara separarse de Marbella, tiene la llave de gobierno. En manos de los sampedreños, los independentistas de Marbella, está que la alcaldesa en funciones Ángeles Muñoz (Partido Popular) revalide su cargo por tercera vez o gobierne en esta ciudad de 138.000 habitantes una coalición de cuatro partidos (PSOE, la marca blanca de Podemos, IU y Opción Sampedreña). Si la balanza se inclinara finalmente hacia el bloque de la izquierda, con PSOE, IU y Costa del Sol Sí Puede, sería alcalde el socialista José Bernal.

El PP ha obtenido en los comicios municipales 13 concejales que lo han dejado a solo uno de la mayoría absoluta, posición que sí alcanzó en las dos anteriores citas con las urnas. Ángeles Muñoz es alcaldesa de la ciudad desde las elecciones de 2007, las primeras que se celebraron tras el estallido de la operación Malaya (marzo de 2006) y la disolución de la Corporación municipal por los escándalos de la era Gil. Con unas relaciones muy deterioradas entre equipo de gobierno y oposición, la posibilidad de negociar una alternativa a la lista más votada se puso sobre la mesa inmediatamente después del 24 de mayo. El PSOE ha obtenido ocho ediles y los otros tres grupos con representación, dos cada uno.

Opción Sampedreña nació en 2006 y lleva el nombre de uno de los núcleos más importantes de Marbella, San Pedro Alcántara, que ha peleado sin éxito en la vía administrativa y judicial, durante años, su segregación del municipio marbellí. Más que de sus dos ediles, la decisión de quién gobernará el Ayuntamiento a partir del próximo sábado la tomará un curioso órgano denominado consejo consultivo, integrado por 27 personas: los 15 componentes de la dirección del partido y 12 militantes cuya identidad permanece en el anonimato.

“Así está recogido en los estatutos (…) No se puede hacer público quiénes son para que no haya presiones”, justifica Rafael Piña, concejal electo y líder de un partido que “no tiene ideología”, no es de derechas ni de izquierdas, sino “localista”. Según él, este foro es el que tiene la potestad para decidir sobre un asunto de este calado. La reunión del misterioso consejo se celebrará previsiblemente el jueves y su conclusión será vinculante. “Los dos concejales levantarán la mano según lo que diga el consejo”, afirma Piña, solemne.

Opción Sampedreña ha negociado a dos bandas, sin pudor y ante las cámaras. Desde las elecciones ha tenido reuniones tanto con los representantes de PSOE, IU y Costa del Sol Sí Puede como con el PP, con una delegación encabezada por la alcaldesa en funciones, y de cada una de ellas se ha informado puntalmente a los medios. Con cada parte se ha suscrito un acuerdo con varios puntos de gobierno que además de dar más autonomía y presupuesto a San Pedro, plantea cuestiones de transparencia, bajada de impuestos y reducción de cargos de confianza. Opción Sampedreña propone un pacto para los próximos dos años, revisable, y sea cual sea la elección, su líder será teniente de alcalde de su núcleo de población. La única incógnita es saber hacia dónde se decantará la balanza.

“Los dos programas son muy similares”, explica Piña sobre los documentos suscritos. Lo reduce casi todo a una cuestión “de confianza”, porque “hay que levantar la mano en temas tan delicados como urbanismo o adjudicaciones”. Él, personalmente, confiesa que se ha sentido muy cómodo con sus compañeros de la oposición durante los últimos cuatro años (OSP ha pasado de tres a dos concejales), pero insiste en desvincularse de la decisión final. “Por un lado, hay gente que nos demanda un cambio y, por otro, nos dicen que gobernar a cuatro es muy difícil”, reflexiona la persona que se ha convertido en el mayor objeto de deseo en Marbella.

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