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El PP se queja de que los partidos le excluyen de la negociación de pactos

La formación reúne a su cúpula para fijar su criterio general sobre la política de pactos

Pactos tras las elecciones 24M Ampliar foto
Rajoy y Báñez en la inauguración de unas jornadas sobre economía.

El PP ha reunido este martes a su cúpula nacional y territorial para fijar su criterio general sobre política de pactos. La cita sirvió para reiterar su ambición de apoyar Gobiernos locales y autonómicos que continúen las reformas y objetivos del Ejecutivo de Mariano Rajoy y para establecer que solo hablarán con partidos “que no tengan por objetivo desalojar al PP”. Los populares se sienten excluidos de esta fase de pactos poselectorales y advierten con “preocupación” de que “el último cordón sanitario contra el PP acabó con España al borde de la quiebra”.

La reunión se celebró en la sede central del PP en Madrid y la delegación nacional la encabezó al final, en contra de lo inicialmente previsto, la secretaria general, Dolores de Cospedal, junto a los vicesecretarios Carlos Floriano y Javier Arenas. A la cita acudieron algunos de los presidentes y secretarios provinciales. La asistencia más destacada fue la de Esperanza Aguirre, la responsable del partido en Madrid, ahora muy cuestionada por su mal resultado electoral, su polémica campaña y sus reacciones posteriores a la cita con las urnas. 

Aguirre no habló. Sí lo hicieron media docena de dirigentes territoriales para expresar su inquietud por el toque de atención recibido y por las consecuencias que pueda tener esa sangría de votos en las generales de noviembre.

La propia Cospedal exhortó en su intervención a que todo el partido se mantenga “unido” y se dedique a “no hacerse daño” entre compañeros; así lograrán el objetivo de ganar las próximas generales, según confirmó Europa Press. Cospedal también demandó que se hagan “los cambios necesarios” y se atiendan las demandas de los votantes del PP. En la formación empieza a extenderse la idea de que los comicios en noviembre se pueden perder y de que algo hay que hacer ya en el Gobierno y el partido para intentar, al menos, disputarlas. Pero ese no fue el objeto principal del debate de este martes.

Lo que los presidentes regionales querían saber de primera mano era, sobre todo, cuáles son las líneas rojas en las negociaciones que no pueden traspasar. Así lo plantearon por ejemplo Alfonso Fernández Mañueco, de Salamanca, o Antolín Sanz, de Ávila.

El PP consiguió mayoría absoluta el 24-M en 2.768 ayuntamientos (casi 600 menos que hace cuatro años) y relativa en otros 656. El mensaje principal es que el partido debe intentar conservar la mayor cuota de poder posible y para ello depende de acuerdos poselectorales. Los populares entienden que los pactos, cómo se alcanzan y con quién, se convertirán en las próximas semanas y meses en una baza muy importante para mostrar ante los ciudadanos qué partido ha sido más o menos coherente. Y pretenden demostrar así que el PSOE, su principal rival en teoría, quedará retratado como el partido que “violenta la voluntad mayoritaria expresada en las urnas” con “el único objetivo de desalojar al PP de las instituciones”.

El PP mantendrá reuniones y conversaciones con todos los grupos que no tengan como objetivo desalojarles de los Ejecutivos, lamenta los llamamientos a su exclusión “y recuerda que el último cordón sanitario contra el PP acabó con España al borde de la quiebra de la mano de múltiples Gobiernos tripartitos, cuatripartitos o quintapartitos”.