Díez se enroca mientras un grupo de críticos se acerca a Ciudadanos

Afiliados de UPyD promueven una moción de censura contra la líder del partido

Rosa Díez, Irene Lozano y Toni Cantó, en 2011.
Rosa Díez, Irene Lozano y Toni Cantó, en 2011.ULY MARTÍN

Un grupo de afiliados de UPyD, descontentos con lo que definen —en un documento para recabar firmas— como “prácticas autoritarias” de la dirección, intentará que prospere una moción de censura contra la portavoz, Rosa Díez, en el Consejo Político que el partido celebrará este sábado. La cita se producirá después de que UPyD no alcanzara ni el 2% de los votos en las elecciones de Andalucía del pasado domingo y quedara fuera del Parlamento regional.

El grupo más cercano a Díez ve la reunión del partido como un termómetro para medir sus apoyos, sobre todo después de la dimisión, el lunes, de cuatro miembros del consejo de dirección, entre ellos los diputados Irene Lozano y Álvaro Anchuelo, que protestaron así contra los malos resultados electorales en Andalucía.

En ese Consejo Político, Díez aspira a seguir marcando el rumbo de UPyD, incluida su negativa a unirse a Ciudadanos (formación que logró colocarse como cuarta fuerza en las elecciones andaluzas al obtener nueve escaños). El partido de Albert Rivera ya ha recibido la llamada de una parte del grupo de descontentos de UPyD, que intenta unirse al partido catalán antes de las elecciones municipales y autonómicas de mayo, según confirman a EL PAÍS fuentes de Ciudadanos.

La dirección sostiene que los firmantes solo buscan sacar rédito personal

Los promotores de la moción de censura necesitan el apoyo del 5% de los afiliados para plantearla —y, en su caso, el de dos tercios de los miembros del Consejo Político para que prospere—, según sostienen en el documento, apelando al artículo 32 de los estatutos. “Es un sector del partido que busca su propio rédito y no tiene relación con las dimisiones”, afirmó un portavoz de UPyD. La iniciativa refleja las graves divisiones internas en la formación.

El proyecto está agotado”, lamentó ayer el eurodiputado Fernando Maura. “Hay una teoría de los espacios políticos que dice que a cada espacio le corresponde un partido”, argumentó por teléfono y en referencia a la organización de Rivera, con la que UPyD pelea por el centro político. “La dimisión o no de Díez no mejoraría nada. Se ha atrincherado. Se escuda en los estatutos para evitar una respuesta personal [a los resultados de las elecciones]. Ha optado por resistir en lugar de por una salida digna”. “Del goteo vamos a pasar al chorreo”, auguró Maura sobre el trasvase de UPyD a Ciudadanos.

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Lozano, Anchuelo —que ayer defendió no obstante la continuidad de Díez— y el también diputado Toni Cantó se han sumado a la crítica en los dos últimos días. Aunque Cantó es favorable al acercamiento a Ciudadanos, los dos primeros siempre han apostado por la autonomía de UPyD. “Que quisieran unirse sería un poco incoherente”, dijeron ayer fuentes del partido de Rivera. El pasado septiembre, el entonces eurodiputado Francisco Sosa Wagner provocó la celebración de un Consejo Político extraordinario al arremeter contra las “prácticas autoritarias” de Rosa Díez y proponer el pacto con Ciudadanos. En aquella reunión, Sosa se quedó prácticamente solo, y sus críticas a Díez fueron duramente respondidas, entre otros por dirigentes como Irene Lozano. Más tarde, en diciembre, Díez logró un 93% de apoyo a su tesis de no pactar con Ciudadanos.

La convivencia va a ser difícil Irene Lozano

Durante los últimos meses, el enfrentamiento de Lozano con la portavoz fue a puerta cerrada. Ayer afirmó: “La convivencia va a ser muy difícil. Creo que hay que asumir responsabilidades por los resultados de Andalucía”. Su dimisión del cargo orgánico ha abierto heridas en el partido. Lo describió gráficamente Carlos Martínez Gorriarán, el único diputado de la formación que sigue fiel a Díez (a la que ayer también apoyaron, entre otros, la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa o el candidato a la Junta andaluza, Martín de la Herrán). “Apuñalar por la espalda y abandonar el barco cuando hay tormenta. Hundir como renovar. Viejo no, es fósil”, tuiteó Gorriarán sobre los dimitidos.

Sobre la firma

Juan José Mateo

Es redactor de la sección de Madrid y está especializado en información política. Trabaja en el EL PAÍS desde 2005. Es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Periodismo por la Escuela UAM / EL PAÍS.

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