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Maduro devuelve a su embajador en España tras casi cuatro meses

Venezuela retiró a su representante diplomático para quejarse de Rajoy

En las tensas relaciones entre Madrid y Caracas la sangre no llegará al río. Al menos, por ahora. Pese a la preocupación que suscitó en Madrid la sorpresiva e insólita convocatoria de una reunión de altos cargos venezolanos con directivos de las principales empresas españolas implantadas en el país (Teléfonica, Repsol, BBVA, Mapfre, Iberia y Air Europa), el pasado 12 de febrero, en la que se les presionó para que influyeran en los medios de comunicación españoles para mejorar la imagen del régimen bolivariano, Caracas ha dado un paso atrás en la escalada y parece apostar ahora por normalizar las relaciones bilaterales.

Así se interpreta en medios diplomáticos el regreso a Madrid del embajador de Venezuela, Mario Isea, casi cuatro meses después de que Caracas le llamase a consultas, el pasado 28 de octubre, para mostrar su malestar por la audiencia que Mariano Rajoy —en su condición de presidente del PP y no del Gobierno— concedió a la esposa del líder opositor encarcelado Leopoldo López. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, calificó la audiencia de “acto inamistoso” y anunció que había ordenado “revisar todas las relaciones” con España.

El regreso del embajador no parecía fácil, pues el propio Isea abogó, en un informe entregado a la Asamblea Nacional venezolana el 24 de noviembre, por no normalizar las relaciones hasta que Rajoy reconociera públicamente que había cometido un error y aceptara el carácter democrático de las insituciones bolivarianas. Incluso especuló con la posibilidad de que España se convierta en un “fuerte aliado de Venezuela en la UE” si Podemos llegase al poder.

Madrid interpreta el gesto como una normalización de las relaciones

El panorama no ha mejorado desde entonces. Al contrario, la detención del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, y el deterioro de la situación económica han encendido las luces de alarma en las fuerzas políticas y las empresas españolas con intereses en Venezuela.

Pese a ello, o quizá por ello, Maduro parece haber optado por cerrar el frente abierto con España, aunque su actitud en el futuro es imprevisible, sobre todo si se agrava la crisis, advierten las mismas fuentes.

El pretexto para la vuelta del embajador ha sido la exposición sobre “los logros sociales de la Revolución bolivariana” que Maduro anunció el pasado 14 de febrero se celebrará en Madrid entre el 1 y el 3 de marzo para contrarestar “las mentiras de la derecha franquista”, aunque la Embajada venezolana aún no ha confirmado e el lugar ni la fecha.

La actitud del Ministerio español de Asuntos Exteriores en estos meses ha sido la de no añadir leña al fuego, ni retirar por supuesto al embajador español en Caracas. Cuando Maduro denunció el pasado viernes la existencia de un supuesto eje conspirativo Madrid-Bogotá-Miami, José Manuel García-Margallo se limitó a responder que las acusaciones carecían de cualquier fundamento.