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El Gobierno busca una vía para que el PSOE haga suyo el pacto antiterrorista

Los negociadores trabajan para evitar el escollo de la prisión permanente

Fernández Díaz y Sáenz de Santamaría, este viernes. Ampliar foto
Fernández Díaz y Sáenz de Santamaría, este viernes.

Gobierno y PSOE trabajan para encontrar una fórmula que les permita firmar el pacto contra el terrorismo yihadista a pesar del profundo rechazo de los socialistas a la pena de prisión permanente revisable. “Vamos a aparcar la discrepancia en aras de la unidad”, señalaron este viernes fuentes del entorno de Pedro Sánchez, que apuntan a una fórmula que permita poner de manifiesto la oposición de los socialistas a ese aspecto concreto.

Desde el Gobierno, que tiene un interés especial en lograr algún acuerdo importante con el PSOE, aseguran que están dispuestos a buscar en el texto del pacto una formulación ambigua sobre la prisión permanente, a la que ellos no van a renunciar en ningún caso, que ponga las cosas fáciles a Sánchez para resistir la presión dentro de su propio partido. Habrá negociaciones durante el fin de semana para ultimarla.

Tanto Pedro Sánchez como Mariano Rajoy, después de conversar este viernes sobre acuerdos y desacuerdos, decidieron mantener las negociaciones con la perspectiva de que, a principios de semana, pueda formalizarse el pacto. Entretanto, el líder socialista ha hecho partícipes a los líderes territoriales, uno a uno, del curso de las conversaciones. En principio, tiene su apoyo.

¿Cómo dejar claro que el PSOE discrepa radicalmente de la prisión permanente revisable? La respuesta a este interrogante es lo que se persigue en estas horas. Las fuentes consultadas apuntan que, por medio de alguna cláusula, se evidencie que en el pacto contra el terrorismo yihadista hay “un voto particular”, en referencia a esa cadena perpetua que sí figura en el nuevo Código Penal con el voto en contra del PSOE.

Para el PP, el asunto de la prisión permanente es clave, y el propio Javier Arenas presumió en la convención del PP del pasado fin de semana de que le había llamado el padre de Marta del Castillo para agradecerle que hubieran cumplido la promesa de aprobarla. Pero lo importante era aprobarla en el Congreso, que pase al nuevo Código Penal. Una vez logrado ese objetivo el PP no quiere hacer una batalla de la redacción del texto del nuevo pacto antiterrorista. Fuentes del Ejecutivo se mostraron convencidas de que se encontrará una fórmula razonable para todos.

El Gobierno daba por hecho el pacto —“el acuerdo está muy avanzado”, señaló la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, después de dar cuenta de la conversación entre Rajoy y Sánchez— aunque ahora asiste con inquietud a las presiones que sufre Sánchez dentro del PSOE. En el Ejecutivo están convencidos de que los sectores socialistas que no apuestan por él para el futuro del partido van a utilizar este asunto como un elemento más para debilitarlo. Al Gobierno, por ejemplo, le gustaría que el asunto concluyera con una foto entre Rajoy y Sánchez, pero si al socialista eso le genera algún problema interno habrá pacto sin foto.

La trascendencia de este acuerdo es lo que impulsa a Sánchez a intentar que tenga un final feliz ya que va más allá del nivel español para entroncarse con los acuerdos que se van a adoptar en la comunidad internacional, especialmente en la UE.

A esto se refirió este viernes Sánchez en sus conversaciones con los barones territoriales. Al presidente asturiano, Javier Fernández, fue uno de los primeros a quien llamó, así como a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz. El primero sí le ha dado el visto bueno, una vez que quede clara la discrepancia de los socialistas con la prisión permanente revisable. En la misma línea se ha mostrado Guillermo Fernández Vara, de Extremadura, Ximo Puig, de Valencia y Emiliano García-Page de Castilla-La Mancha. “Los socialistas siempre hemos estado en los pactos contra el terrorismo y vamos a seguir estando”, dijo Fernández Vara. “Vamos a defender el pacto y también la defensa de los derechos inherentes a la dignidad humana y, por eso, rechazaremos la prisión permanente”, añadió García-Page. Además de tratar esta delicada materia con los dirigentes territoriales, el lunes lo debatirá la ejecutiva federal.