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Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

El aviso

El gesto de Bárcenas es el producto de la ironía con la que ha vencido, en la cárcel, lo que antes parecía la timidez del cínico

Juan Cruz
El extesorero del PP Luis Bárcenas, a su llegada a la Audiencia.
El extesorero del PP Luis Bárcenas, a su llegada a la Audiencia.F. Alvarado (EFE)

La venganza no se improvisa, pero se madura, y se avisa.

Bárcenas ha tenido miles de minutos para deglutir una frase de Rajoy (“Sé fuerte”) que ha debido sustituir en su cama de presidiario a las ovejitas que se cuentan hasta que vences el insomnio; y al salir del presidio, el extesorero más famoso de la historia de España se la ha devuelto al presidente del Gobierno como un aviso envenenado. Sí, he sido fuerte, le ha venido a decir, y ahora te vas a enterar.

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Esa imagen con palabras procede de otra que tuvo un destinatario más diluido, y por tanto menos directo; ese antecedente fue la peineta que Bárcenas lanzó hacia los periodistas (es decir, hacia todo el mundo) cuando, después de un viaje, arrastraba su carrito como un ciudadano que regresa al huerto donde lo van a encerrar.

Ese gesto del Bárcenas de ahora es el producto de la ironía con la que ha vencido, en la cárcel, lo que antes parecía la timidez del cínico: como ha estado rodeado de gente que le habrá contado qué es el delito, ya tuvo tiempo de hacer la digestión de los suyos, y ese bolo alimenticio, que en la cárcel no debe ser de buen gusto, ahora regurgita en su estómago como la ironía que hay en obras muy realistas sobre presidiarios, como las de Tomás Salvador o las de Manuel Vázquez Montalbán.

El Bárcenas antipático de la peineta habrá tenido, seguro, asesores de imagen que le dictaran, en directo o por el móvil, como hizo Rajoy en su día para animarlo a ser fuerte, esa frase que ahora preside la hemeroteca de esta historia. Bárcenas amenazando al presidente con las palabras que el presidente le dictó en un SMS es un icono que perseguirá ahora la inminente rueda de discusiones del PP, reunido en cónclave en muy mala hora.

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Es la consecuencia de una negativa con la que el PP despreció la esencia de Bárcenas, que es haber estado tan alto en el partido: nosotros no tenemos nada que ver con este señor, han dicho desde arriba y desde abajo. En mala hora. Pues resulta que “este señor” ha salido de la cárcel, ha recitado de pronto una retahíla de cuentas pendientes y se halla en disposición de poner nervioso al que hasta ahora creía que mientras se fumaba un puro se iban enfriando las ansias de venganza del que le dice que está, en efecto, fuerte como un toro y que embiste.

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