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Margallo apoya el envío de casas prefabricadas a Gaza

El jefe de la diplomacia considera que es una "solución de compromiso inteligente"

Israel se desmarca de la propuesta y asegura que atribuírsela es un "malentendido"

García-Margallo y Netanyahu este miércoles en Jerusalén. Ampliar foto
García-Margallo y Netanyahu este miércoles en Jerusalén. EFE

Casas prefabricadas en vez de cemento. Esa es la solución que el presidente israelí, Reuven Rivlin, planteó este miércoles al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ante la dramática falta de viviendas en Gaza. El jefe de la diplomacia española la calificó de “solución de compromiso inteligente” para aliviar la situación de la Franja, que comprobó personalmente el martes, y la preocupación israelí de que el material de construcción pueda emplearse para abrir nuevos túneles. Si se pusiera en marcha, requeriría una gigantesca operación logística, pues los bombardeos del pasado verano destruyeron 56.000 casas y dañaron muchas más.

No parece que vaya a ser así a corto plazo. El portavoz de Rivlin calificó de “malentendido” la idea de que se trata de una oferta israelí. “No es la propuesta del presidente, sino una entre varias que han sido discutidas con el ministro [español] con relación a la rehabilitación de Gaza”, dijo. Fuentes diplomáticas indicaron que fue Rivlin quien mencionó en términos positivos la iniciativa canadiense, pero que no es al presidente a quien corresponde constitucionalmente aceptarla o rechazarla.

El ministro español salió satisfecho de su visita a Israel, con la que cerró la gira por Oriente Próximo que inició el sábado. Además de con Rivlin —a quien invitó en nombre del Rey a visitar España—, se vio con su homólogo, Avigdor Liberman, y con el primer ministro, Benjamin Netanyahu, quien asistió a parte de la reunión que mantuvo la delegación española con sus responsables de seguridad nacional y aprovechó para cargar contra el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, por criticar su presencia en la manifestación de París.

El buen clima se debió, en parte, a que sus anfitriones dejaron de lado los reproches por la resolución que aprobó en otoño el Congreso instando al reconocimiento del Estado palestino. A fin de cuentas, como admitieron, era más favorable a Israel que las de otros países europeos y vinculaba dicho reconocimiento a las negociaciones de paz.

Se dejaron de lado los reproches por la resolución que aprobó el Congreso instando al reconocimiento del Estado palestino

Más preocupados se mostraron por el voto de Francia y Luxemburgo en el Consejo de Seguridad a favor de una resolución que fijaba en 2017 el fin de la ocupación. Margallo les anunció que España, desde su nuevo asiento en el órgano decisorio de la ONU, abogará por una resolución que sea aceptable para EE UU y, en consecuencia, para Israel.

Además, indicó que el hecho de que la Autoridad Palestina no haya logrado hacerse con el control de la franja, que sigue en manos de Hamás, no solo dificulta el proceso de paz, sino también la reconstrucción. “Un futuro Estado palestino no puede convertirse en una nueva Gaza, un puerto franco para movimientos terroristas”, dijo.

El ministro se vio el martes en Tel Aviv con los líderes de la oposición, Isaac Herzog y Txipi Livni. Su impresión fue que, aunque ganaran las elecciones de marzo, ello no cambiaría la posición de Israel en el conflicto.