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La apertura del testamento secreto de la duquesa de Alba se retrasa

Un lío con los peritos impide abrir por ahora el misterioso sobre lacrado, guardado 41 años

La Duquesa de Alba con sus hijos en 2011.
La Duquesa de Alba con sus hijos en 2011. EL PAIS

Un lío con los peritos puede retrasar hasta febrero la apertura judicial del misterioso testamento cerrado (un sobre lacrado y de color blanco envejecido por los años que al tacto da la sensación de contener cuatro o cinco folios) de la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva.

El Juzgado de Primera Instancia 81 de Madrid, al que le ha correspondido abrir el sobre con el testamento, hecho por la duquesa en 1973, pidió la semana pasada a la Comunidad de Madrid que designara a varios peritos para que efectuaran una pericial caligráfica sobre las firmas de los cinco testigos que utilizó Cayetana Fitz-James, hace ahora 41 años, como garantes de la entrega de un testamento en sobre cerrado a su notario habitual en Madrid, Alberto Ballarín. Y del mandato de que el contenido del sobre no fuese revelado a nadie hasta después de su muerte, que se produjo el pasado 20 de noviembre, a sus 88 años. Tras guardarlo 41 años, el notario llevó el sobre al juzgado porque así lo marca la ley en los casos de testamentos cerrados, una práctica muy inhabitual, tal como adelantó EL PAÍS el pasado domingo.

La Comunidad de Madrid, tras recibir la petición del juez, se puso en contacto con el Tribunal Superior para que este informase a los peritos de que tenían que analizar las firmas de los testigos que figuran en el acta que levantó el notario Ballarín para dar fe del deseo y voluntad testamentaria de la duquesa, quien por entonces, 1973, llevaba algo más de un año viuda tras la muerte de su primer marido y padre de sus seis hijos, Luis Martínez de Irujo.

Según fuentes del Tribunal Superior de Madrid, los peritos han rehusado, de momento, hacer la pericia alegando que ellos pertenecen al Ministerio de Justicia y que el testamento en cuestión lo lleva un juzgado de Madrid que pertenece a la Consejería de Justicia y no al ministerio. Según las citadas fuentes, tanto el Tribunal como el Juzgado pidieron a fines de la semana pasada a los peritos que informen, pero por escrito, de las razones por las que ellos no pueden realizar esa pericia. Y en esa situación se halla ahora el procedimiento.

El juez en cuyas manos está el testamento cerrado de la duquesa de Alba tenía intención de abrir el misterioso sobre lacrado antes de finalizar enero, pero el problema surgido con los peritos retrasará previsiblemente hasta febrero el acto de apertura del sobre, según fuentes del decanato de los juzgados de Madrid. No obstante, el procedimiento judicial sigue y, según recoge la ley para este tipo de testamentos, el juez tiene que citar en su despacho a los testigos de los que se sirvió la duquesa como garantes de aquella su voluntad y preguntarles si reconocen sus firmas en el acta que levantó el notario y si el sobre lacrado está tal cual ellos lo vieron entonces (el sobre en sí, no su contenido que nadie conoce).

El juez ha fijado el acto con los testigos el próximo día 20, pero solo irá uno: los cuatro restantes han fallecido. Y es probable que también acudan los abogados de los hijos de la duquesa, que han anunciado su intención de personarse en el procedimiento, aunque no tienen obligación de ir. Si bien en cuestión de testamentos el último es el válido y hay constancia de que la duquesa legó sus bienes a sus hijos antes de morir hace casi tres años, al conocer ahora la existencia de un testamento cerrado datado de 1973, cierta inquietud se ha apoderado de algunos herederos, que han estado escudriñando en los archivos de la Casa de Alba para ver si existe algún documento que dé cuenta de este extraño testamento. No han encontrado nada, ni saben que es lo que su madre quiso entonces que no se supiera hasta después de su muerte. Ni siquiera lo sabe el notario Ballarín, a quien Cayetana de Alba le entregó en mano el sobre (en presencia de los citados testigos) sin insinuarle absolutamente nada de su contenido, en una de las visitas periódicas que por entonces hacía a la casa de Madrid en la que residía su cliente y duquesa.

En la modalidad de sobre cerrado, el notario Ballarín solo ha tenido este testamento. Lo normal es que los clientes cuenten al fedatario el contenido de sus voluntades, pero la duquesa no lo hizo. Para conocer el efecto real del contenido de ese sobre lacrado hay que esperar a la lectura de su contenido, según fuenyes judiciales. Lo normal es que esté revocado por los posteriores que formalizó Cayetana de Alba, pero tampoco cabe descartar que pueda contener algún deseo que no esté recogido o complemente su última voluntad y, en ese aspecto concreto, sí surtiría efectos jurídicos. Los hijos están alerta, y probablemente ellos o sus abogados acudirán al juzgado el día en que el magistrado abra el misterioso sobre, pero antes tendrán que esperar a que se despeje qué peritos, si los de la Comunidad de Madrid o los del Ministerio de Justicia, practicarán finalmente la prueba caligráfica de los testigos, necesaria para que el juez pueda destapar el contenido del lacrado sobre.

Fe de errores

En una versión anterior de este texto se decía que el primer marido de la duquesa de Alba era Eugenio Martínez de Irujo, cuando en realidad se llamaba Luis.