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Los propagandistas católicos aborrecen “la ideología de género”

El presidente de los obispos clausura el congreso de la ACdP sobre la crisis de la familia

Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal.
Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal.

Con quejas y denuncias, así ha concluido su congreso sobre la familia la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), celebrado este fin de semana en Madrid. Lo ha clausurado el presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, y terminó con la lectura de un manifiesto. “Denunciamos la intromisión del Estado en la educación afectivo-sexual de los niños y jóvenes, mediante la infiltración en los ámbitos educativos de la "ideología del género", que pretende diseñar la sexualidad y su ejercicio al margen de los referentes de la antropología adecuada e integral”, dice en uno de sus apartados. Antes, el líder del arzobispado había subrayado que en España "existe una gran desinstitucionalización del matrimonio".

Los propagandistas católicos han escuchado desde el viernes pasado por boca de una veintena de expertos y políticos en activo o retirados un sombrío panorama sobre la situación de la “institución familiar en el ámbito de lo social, cultural, político, económico y religioso”, entro otros al exministro de Desarrollo Social de Chile, Bruno Baranda, y al ex ministro español de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. También han escuchado algunas propuestas de solución, “generadoras de esperanza”.

Esto dice el cuarto punto del manifiesto: “Hacemos nuestras las palabras del papa Francisco cuando dice que el aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja. Por ello, denunciamos la falta de políticas familiares justas y adecuadas en nuestra sociedad, donde prima una concepción materialista que excluye de la vida social la búsqueda de los valores y dimensiones de trascendencia propias del ser humano. Es evidente que la familia necesita una atención prioritaria por parte de los gobiernos, las administraciones e instituciones públicas en el marco de su defensa y necesidades como son: la conciliación trabajo-familia, la protección de la vida y la educación”.

Entre sus múltiples exigencias a las administraciones públicas, además de ayudas a las familias con especiales dificultades, como la viudedad, la separación conyugal, la discapacidad, ancianidad o enfermedad de alguno de sus miembros, la ACdP reclama leyes que “defiendan la vida del no nacido desde el mismo instante de su concepción hasta el momento de su muerte natural”. También insiste el manifiesto contra el matrimonio entre personas del mismo sexo. “La familia es la unión y comunión de dos personas, hombre y mujer, comprometidos en el proyecto de formar un hogar donde brote el don de la vida a través de los hijos”, afirma.