Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Barcina tira la toalla y no optará a la reelección

La presidenta navarra anuncia que no será la candidata de UPN tras anunciar lo contrario

Yolanda Barcina, presidenta de Navarra.
Yolanda Barcina, presidenta de Navarra.

Ante la sorpresa de los miembros de la ejecutiva de Unión del Pueblo Navarro, Yolanda Barcina, presidenta navarra y líder regionalista ha anunciado en la reunión de esta tarde su decisión de no repetir como candidata del partido en las elecciones autonómicas del mes de mayo. Barcina proclamó el pasado 29 de agosto justamente lo contrario ante el Consejo Político de su partido.

Hoy argumentaba que tomaba la decisión de “dar un paso atrás” para “recuperar tiempo de vida privada”. Añade Barcina que no toma esta decisión “porque nadie le haya pedido que dé un paso atrás”. Trata así de evitar que se relacione este anuncio con las críticas que un grupo de veteranos militantes regionalistas, liderado por el expresidente Miguel Sanz, realizaron a su decisión de repetir por tener los puentes totalmente rotos con el PSN-PSOE, que ha mantenido pactos de estabilidad con los regionalistas desde el comienzo de la democracia.

Ninguno de los miembros de la dirección del partido conocía la decisión tomada por Barcina, pese a que ella afirme que la tenía “muy meditada”. El partido ha abierto ahora un plazo de 10 días para buscar un nombre que lidere la lista, aunque la jefa del gobierno afirma que se mantendrá como presidenta de UPN hasta 2016. También se ha ofrecido a estar en la lista al Parlamento, acompañando a quien sea el candidato a la presidencia, “si así lo decide el comité de listas”, que dirige ella misma.

Barcina llegó a la presidencia navarra en 2011 gracias a un acuerdo de gobierno con el PSN, que ella misma rompió un año más tarde por las desavenencias con el líder socialista, Roberto Jiménez, vicepresidente de ese gabinete de coalición. Desde entonces ha gobernado con sólo 19 de los 50 escaños del parlamento navarro, resistiéndose a convocar elecciones anticipadas pese a que cuenta ya con dos prórrogas presupuestarias y todo apunta a que a finales de este mes se verá abocada a la tercera.

A la minoría parlamentaria de Barcina se añadió durante esta legislatura el estallido del caso Caja Navarra, que cercó judicialmente a la presidenta y que terminó archivado en el Tribunal Supremo, después de que las investigaciones de la juez de instrucción de Pamplona llevase a esa instancia judicial la posible imputación de Barcina por el cobro de dietas en un órgano sin función ejecutiva, pero con cuantiosa remuneración, en la desaparecida entidad financiera.

En mitad del revuelo levantado durante el invierno de 2013 por este caso, Barcina renovó el liderazgo de su partido en un reñido congreso en el que se enfrentó al actual presidente del Parlamento, Alberto Catalán, al que ganó por un estrecho margen. Durante ese proceso también perdió el apoyo del expresidente Sanz, que la designó como sucesora en 2009, tras haberla introducido en la política en 1996 como consejera de Medio Ambiente, pasando luego en 1999 a ser alcaldesa de Pamplona.

En UPN arranca ahora la rápida carrera por suceder a Barcina, tras su sorprendente anuncio. Los dos sectores del partido dan por sentado que el nombre del candidato llegará con consenso y, previsiblemente, no tendrá relación alguna con Caja Navarra, cuya desaparición ha supuesto el principal caso de debate político esta legislatura. Otra de las condiciones que estará encima de la mesa del Comité de Listas será una relación más fluida que la de la presidenta con el PSN, del que dependen para la gobernabilidad. Los socialistas, por su parte, han asegurado que ven “positiva para Navarra” la decisión de Barcina de dar un paso atrás. Por su parte, Adolfo Araiz, candidato de EH Bildu, segunda fuerza en el Parlamento foral, atribuye la decisión de la líder regionalista a “las movilizaciones contra sus políticas”.