El barco de las prospecciones navega ya en dirección a Canarias

El buque alquilado por Repsol llegará entre el 15 y el 20 de noviembre

El alquiler del Rowan Renaissance cuesta medio millón de euros al día.
El alquiler del Rowan Renaissance cuesta medio millón de euros al día. rowan

Se llama Rowan Renaissance y es un buque de posicionamiento dinámico capaz de situarse sobre cualquier punto y perforar el subsuelo marino hasta 12.000 metros de profundidad. Con él Repsol va a hacer los sondeos que le permitirán saber si frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura, a unos 50 kilómetros, hay hidrocarburos y si son recuperables. Tras acabar otro sondeo en Angola, el Rowan Renaissance lleva una semana en ruta camino de las islas. Se le espera allí entre el 15 y el 20 de noviembre, dependiendo de la navegación. Mientras tanto, en el archipiélago ya están en marcha los preparativos para iniciar los trabajos, tanto los logísticos —ya hay dos helicópteros en Arrecife, Lanzarote, que serán los que trasladarán al personal al buque— como los medioambientales.

La declaración de impacto ambiental que dio el visto bueno al proyecto obliga, entre otras cosas, a observar si los cetáceos se ven afectados por los trabajos, que se prolongarán las 24 horas del día. Repsol asegura que ya tiene contratado un barco que llevará a bordo a tres observadores. Dos de ellos harán turnos de hora y media durante el día y el tercero vigilará de noche mediante un sistema de “seguimiento por acústica pasiva”. Se trata, según la empresa, de “observar conductas anómalas en los cetáceos”. Por la noche, o en caso de niebla, unos hidrófonos que se arrastran desde la popa de la embarcación recogen los sonidos de las diferentes especies de cetáceos que frecuentan la zona.

Más información
El Gobierno otorga el permiso definitivo para los sondeos petrolíferos en Canarias
Medio Ambiente da su visto bueno a los sondeos petrolíferos en Canarias
Gobierno canario y ecologistas recurren la autorización a las prospecciones de Repsol
El petróleo de la discordia

El barco que llevará a los observadores es solo uno de los cuatro de apoyo que van a participar en el sondeo. Este se mantendrá siempre junto al perforador, entre otras cosas para garantizar el perimetro de seguridad —la zona tiene un tráfico de buques muy intenso—, y los otros tres navegarán entre el Rowan Renaissance y el puerto para transportar suministros en función de las necesidades, explica un portavoz de Repsol. La compañía añade que también tiene ya lista una red de sismógrafos para estudiar la sismicidad inducida que puedan provocar los trabajos. Se han instalado, explican estas fuentes, 17 sismógrafos submarinos, una veintena en la costa marroquí y otra en la costa canaria, y se ha firmado un acuerdo con el CSIC para contratar un año de estudio de los datos que proporcionen. También hay dos acelerómetros (miden la intensidad de un sismo) en Lanzarote y Fuerteventura, añaden.

Aunque el Rowan Renaissance llegue hacia el día 15, no empezará inmediatamente a perforar. Son necesarios trabajos previos, como la calibración de los equipos o el transporte de suministros. La operativa podría retrasarse hasta finales de mes. Alquilar el buque cuesta 620.000 dólares al día de media (500.000 euros), según Repsol, que tiene un contrato de dos años prorrogable a tres con la compañía propietaria, Rowan. Este buque, construido en Corea del Sur, se estrenó en 2013 en un sondeo de Repsol en Namibia —con resultado negativo— y después pasó a Angola, donde aún hay que evaluar los resultados de la prospección. Tras Canarias, está previsto que vuelva a Angola y después al golfo de México.

Los trabajos del primer sondeo que Repsol tiene previsto realizar, llamado Sandía, durarán unos dos meses. La compañía calcula que la inversión ronda los 200 millones de euros. Se tomarán muestras y se analizarán, y si es positivo, se hará el segundo, llamado Chirimoya.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Regístrate gratis para seguir leyendo

Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS