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OPINIÓN

Asalto y defensa de los cielos

Podemos camina en dos direcciones opuestas que nunca se pierden de vista

El cielo se toma por asalto, Pablo Iglesias dixit. Estamos viendo que los asaltantes que lo desfalcan no forman parte de su hueste sino de la de sus antagonistas de la casta. Pero, en todo caso, la defensa del cielo ha de hacerse por consenso. Véase a este propósito la Declaración sobre la de defensa del cielo nocturno y el derecho a la luz de las estrellas, firmada en la isla de La Palma el 20 de abril de 2007. El comité científico allí reunido estuvo concorde en que la visión de luz de las estrellas es una inspiración para la Humanidad, que su observación ha representado un elemento esencial en todas las civilizaciones, que la interpretación del firmamento ha permitido muchos avances científicos con implicaciones profundas en la filosofía, las costumbres y la concepción general del mundo.

Como escribe Vasili Grossman en Vida y destino (Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2007) en la progresión de la ciencia hay dos corrientes: una, que tiende a escrutar el universo; la segunda, que trata de penetrar en el núcleo del átomo. Caminan en direcciones opuestas pero nunca se pierden de vista, aunque una mida distancias en años luz y la otra en micromilímetros. Porque sucede que cuanto más se sumergen los físicos en las entrañas del átomo, más evidentes se vuelven para ellos las leyes relativas a la luminiscencia de las estrellas.

Lo mismo ha pasado hace días en Vista Alegre en torno al modelo de organización de Podemos, donde han surgido dos corrientes: la del equipo de Pablo Iglesias, integrado entre otros por Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa y Luis Alegre, que defiende una estructura basada en un secretario general con un liderazgo fuerte y mandato de tres años, sin concurrir a las municipales; y la del equipo Sumando Podemos de los eurodiputados Pablo Echenique, Teresa Rodríguez y Lola Sánchez, que propugna tres portavoces, la designación por sorteo de una parte del futuro Consejo Ciudadano y la autorización a los círculos para que presenten listas en las municipales. En breve, la corriente de Pablo Iglesias se aplica al núcleo atómico del liderazgo; la de Echenique, quiere escrutar el universo municipal.

Hay que erigir la contemplación del firmamento en derecho inalienable

Vivimos momentos oscuros de corrupción rampante en los que la calidad del cielo nocturno, el acceso a la luz de las estrellas, se está deteriorando y su contemplación es cada vez más difícil. La pérdida de nitidez de la noche amenaza la continuidad de las observaciones astronómicas y de la instrucción de los procesos penales. Por eso, urge proteger esos cielos de la intrusión de la luz artificial para salvar el legado de la luz de las estrellas. Hay que erigir la contemplación del firmamento nocturno en derecho inalienable, impulsar el control de la contaminación lumínica, el uso racional de la iluminación artificial y el cuidado de los ámbitos acotados para la observación astronómica y la depuración de responsabilidades. De ahí que interese averiguar si el método de asalto a los cielos propuesto por Pablo Iglesias y su omnipresencia mediática supone una contaminación lumínica perniciosa. Veremos.