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El abultado patrimonio inmobiliario del PNV genera sospechas políticas

La formación, que suma 30.000 militantes, posee más de 200 inmuebles

Urkullu y Egibar izan la 'ikurriña' en el batzoki de Zumarraga en 2008.
Urkullu y Egibar izan la 'ikurriña' en el batzoki de Zumarraga en 2008.

El imponente patrimonio del PNV, con más de 200 inmuebles, ha sido objeto esta semana de insinuaciones de financiación irregular por parte del PP. Las palabras de un miembro de la formación conservadora en Euskadi exigiendo que los nacionalistas aclaren cómo financian la red de locales que poseen han levantado las iras del PNV en un momento en el que las relaciones entre ambos no atraviesan su mejor época. Las suspicacias por este patrimonio pueden agrandar el agujero que separa a las formaciones, entre otros motivos por el mutismo con el que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha contestado a los requerimientos del lehendakari, Iñigo Urkullu, para reunirse.

“Igual no tienen el dinero en Suiza, pero de algún sitio ha salido el dinero que permite que un partido con la cobertura de tres territorios pequeños tenga esa capacidad financiera. Eso exigiría una explicación”, lanzó el exsecretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzábal, el pasado lunes, preguntado por si el caso Pujol podría tener algún tipo de réplica en el País Vasco.

El PP insinúa financiación irregular de las propiedades

El popular se refirió en concreto a los batzokis, las sedes sociales del PNV y estructura clave de la implantación del partido en Euskadi, el equivalente a las casas del pueblo de los socialistas. Las insinuaciones provocaron una reacción en cascada de destacados dirigentes nacionalistas, entre ellos el portavoz del PNV en el Parlamento vasco, Joseba Egibar, que no han dudado en tachar de insultantes, falsas, indecentes e injustas las declaraciones del popular, además de exigir una rectificación o demostrar las denuncias. “El que no tengamos pruebas de ello no significa que no nos resulte sospechoso”, añadió Oyarzábal.

El último informe del Tribunal de Cuentas sobre la fiscalización de los partidos, relativo a 2012, demuestra el poderío inmobiliario del PNV. La formación cuenta con unos 160 0 170 batzokis, según fuentes del partido, y otras propiedades que en total suman más de 200 inmuebles, según se recoge en el informe del organismo, que cifra el inmovilizado material de los nacionalistas en 77,5 millones, frente a los 90,5 del PP y los 135,3 del PSOE en toda España. El organismo advierte además al partido que sigue sin presentar un “inventario completo” de las diversas sedes, con lo que determinar el número exacto de propiedades resulta imposible, así como su valor, en contra de lo dispuesto en la Ley de Financiación de Partidos.

Los populares reconocen carecer de pruebas que avalen las sospechas

De la réplica de Egibar se desprende la ofensa que ha supuesto para el partido, no solo la insinuación de una supuesta financiación irregular, sino el ataque concreto a los militantes y simpatizantes de la formación. Porque ha sido gracias al trabajo y al esfuerzo desinteresado de la militancia que el partido cuenta con tal red de sedes sociales, sostiene el presidente de los nacionalistas en Gipuzkoa. El primer batzoki fue inaugurado por el fundador del PNV, Sabino Arana, a finales del siglo XIX. Los locales fueron incautados tras la Guerra Civil, y en función de los casos, restituidos durante la democracia o adquiridos por militantes que posteriormente los entregaron al partido. La cifra de locales, aseguran desde el PNV, es similar a la de antes de la guerra.

Egibar denunció que los populares, cuyos abuelos políticos se encargaron de incautar el patrimonio del PNV después de la guerra les pongan ahora bajo sospecha. Egibar exigió a los populares “que se tranquilicen y que empiecen a respetar si quieren ser respetados”.

Los peneuvistas tildan
las acusaciones de
falsas e indecentes

El grueso de los batzokis se gestionan a través de alquileres a terceros que explotan los servicios de restauración, alrededor de unos 40 los gestiona la empresa Batzokia SL, propiedad al 100% del PNV y presidida por Joseba Aurrekoetxea, figura clave de la ejecutiva del partido, y el resto, principalmente en Gipuzkoa, funcionan como sociedades privadas. Precisamente, una de las principales criticas del informe del Tribunal es el mantenimiento por parte del PNV de sociedades mercantiles, algo prohibido por la legislación, que impide a los partidos desarrollar actividades de esta naturaleza. El organismo fiscalizador estatal, además, reprocha que la formación no facilite las cuentas de las agrupaciones locales, las encargadas de recibir las cuotas de los afiliados, por ejemplo, y en muchos casos responsables de la gestión de los batzokis.

Los locales suponen al PNV al año más de seis millones de euros en gastos, según el Tribunal de Cuentas, frente a los casi 900.000 euros que recaudó la formación por las cuotas de sus afiliados, unos 30.000, y aproximadamente la misma cantidad que recibió de aportaciones de sus cargos públicos. Por el alquiler de sus batzokis para actividades de restauración ingresó algo más de 500.000 euros y por actos promocionales del partido, una cifra similar. Sólo en obras en diversos locales la formación invirtió 4,4 millones.

El primer batzoki
fue inaugurado por Sabino
Arana a finales del siglo XIX

El partido, además, es uno de los que más ingresos privados percibe de España en cifras relativas. Del total de los 12,8 millones de ingresos de 2012, 8,5 provinieron de aportaciones públicas, y 4,3, de privadas. Una proporción que no alcanzan los dos principales partidos, el PP y el PSOE. El PNV es una de las formaciones que más donativos recibe. Por ejemplo, en 1993, un año después de que el partido inaugurase su sede central, en pleno corazón de Bilbao, y levantada sobre el solar de la casa de Arana, los cuentas remitidas al Tribunal arrojaban unos ingresos por cuotas de afiliados de 97,5 millones de pesetas. Frente a esa cantidad 444,6 millones que figuraban en la cuenta específica de la formación para depositar los donativos y aportaciones anónimas para la construcción de Sabin Etxea.