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Sánchez promete la victoria al PSOE

El nuevo líder gana casi con el 49% de los votos, 12 puntos más que Madina, y se sitúa “tan a la izquierda” como los militantes

Pérez Tapias recibe el 15% de apoyos

Pedro Sánchez saluda a los militantes en Ferraz junto a Rubalcaba, Pérez Tapias y Madina.

Pedro Sánchez Castejón, de 42 años, doctor en Economía, casado, con dos hijas y diputado al Congreso por Madrid, será el nuevo secretario general del PSOE. Así lo decidieron ayer los militantes socialistas que por primera vez pudieron votar directamente, en urna y en secreto, al que será su próximo líder. Su victoria ha sido rotunda. Un 48,7 % de los militantes socialistas apostaron por él, frente a un 36,14% que lo hicieron por Eduardo Madina y un 15,13% que apoyaron a José Antonio Pérez Tapias. Las ganas de participar de los militantes se apreciaron al mediodía y a las ocho de la noche llegó el dato de participación, un 67%, muy por encima del 38,7% de la militancia que acudió a presentar avales.

La victoria se adivinó pronto, poco después de las nueve y media de la noche, cuando la llegada de los datos no dejaba lugar a dudas. Su primera declaración de principios tampoco se hizo esperar. Se propone tejer una dirección “tan a la izquierda como la militancia de base”, pero va a ser una izquierda “ganadora”, porque su partido es de gobierno. Y, por último, para redondear la síntesis de su programa, se compromete a huir “de populismos y demagogia”.

Estos mandamientos que se ha impuesto de “recuperar las señas de identidad”, son respuesta a los prejuicios que sobre él tienen los militantes que han dirigido su voto hacia Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias. No es un candidato conservador, dentro del PSOE, pero no va a caer en la tentación de dejarse arrastrar por el temor que ha infundido en sus filas el tirón en las elecciones europeas del 25 de mayo de Podemos. Quiere cambiar el PSOE para “cambiar España”, dijo anoche para imbuir en el ánimo de los suyos y de la opinión pública que su objetivo es sacar al PSOE del pozo en el que se encuentra al perder sistemáticamente todas las elecciones desde hace dos años y medio. “Hoy es el principio del fin de Rajoy”, ha proclamado para regocijo de los doscientos militantes que había en la sede federal del PSOE, invitados por los tres candidatos.

Después de semanas de campaña, el ganador, desconocido para la mayoría de los españoles hasta que empezó la carrera, tuvo anoche gestos de cordialidad con sus dos compañeros de pelea y ellos mantuvieron la dignidad al mantener la sonrisa ante los aplausos y vivas al ganador.

Cuando Sánchez relataba que su primer objetivo es “recuperar las señas de identidad”, los dos adversarios ya derrotados le seguían con gesto de interés. “Ganar las elecciones para transformar la sociedad, porque no vale solo protestar”. Este mensaje no puede ser una sorpresa para los muchos militantes que le han escuchado durante las semanas de campaña, si bien esta empezó mucho antes.

Hace ocho meses, en solitario, Pedro Sánchez, comenzó a recorrer las agrupaciones socialistas hasta convencerse de que podría intentar ser el candidato a las primarias para la candidatura a la presidencia del Gobierno; lo mismo le ocurrió a Madina. El diputado vasco recordará ahora los muchos que le han pedido durante largo tiempo que aspirara a ser el candidato electoral del PSOE, aunque los planes cambiaron por la convocatoria de un congreso extraordinario. Madina se presentó a pesar de que algunos que antes le animaron le sugirieron que lo reconsiderara para dejar expedito el paso a la presidenta de Andalucía, Susana Díaz. Pero se presentó. Nunca pudo imaginar, no obstante, que Pedro Sánchez, mucho menos conocido que él, también se presentara y, además, le haya ganado.

Durante toda la campaña Pedro Sánchez ha tratado de sacudirse la etiqueta de que “los aparatos” se han volcado con su candidatura. La influencia de los aparatos habrá sido mayor o menor, pero Pedro Sánchez ha sido el candidato más votado en once federaciones y entre ellas, se ha hecho con la victoria de Andalucía, País Vasco, Valencia y Madrid. El ganador ha conseguido más del 60% de los votos en Andalucía. Los militantes de Galicia, Aragón, Castilla-La Mancha, Baleares, La Rioja, Canarias y Murcia, se han dado igualmente el voto mayoritario, aunque en esta última por escaso margen. Melilla y la federación de América también han preferido a Sánchez. Sin duda, Andalucía se ha volcado con el candidato madrileño al obtener el 60,95% de los apoyos, frente al 23,26% de los conseguidos por Madina y el 15,74 que optaron por Pérez Tapias. El nuevo secretario general del PSOE ha resultado vencedor en todas las provincias andaluzas.

Esta victoria aplastante puede mantener la tesis de que la presidenta de Andalucía está detrás de la victoria. Lo datos, sin embargo, muestran el arraigo que ha tenido la candidatura de Sánchez. A sus 62.411 votos, si se les resta los votos andaluces, 20.381, se hubiera quedado en 42.000. Si a Madina se le quitan de sus 46.408, el resultado hubiera sido igualmente favorable para el madrileño. Es decir, sin Andalucía, también hubiera ganado Pedro Sánchez. Aunque no es nada extraño que todos los aspirantes a liderar el PSOE tengan siempre muy en cuenta la opinión de Andalucía, al margen de cualquier consideración sobre los intereses de la presidenta andaluza. “El partido ha salido fortalecido y unido y el nuevo secretario general tendrá el respaldo y la fuerza de los socialistas andaluces”, dijo anoche la presidenta andaluza minutos después de que el ganador terminara su discurso. “El conjunto de los militantes ha votado lo que les ha dado la gana”, remató.

El diputado vasco ganó en Cataluña, Asturias, Extremadura, Castilla y León, Cantabria, Navarra, Ceuta y la Europa. Muchos apoyos ha tenido pero bastante por debajo de los conseguidos por Pedro Sánchez. El diputado vasco aseguró durante la campaña que si perdía “no daría la lata”, y todos los que le conocen saben que no tiene vocación alguna de enredo, a pesar de que la decepción propia y de tantos de sus colaboradores y apoyos haya sido grande.

Sánchez le ofreció a él y a Pérez Tapias, que ha reavivado y puesto en pie a la corriente Izquierda Socialista, entrar en su ejecutiva. Aún no han decidido si entrarán. Ahora empiezan las conversaciones para formar la ejecutiva. Las federaciones más poderosas querrán estar en la nueva cúpula socialista

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