ENTREVISTA | ALBERTO GARZÓN

“Aunque se eligiera Monarquía ya sería un gran avance el hecho de consultarlo”

El diputado de IU propone celebrar un referéndum no vinculante para abrir el debate "Si votaran los ciudadanos, blindarían sanidad y educación en la Constitución antes que la deuda"

Alberto Garzón en la redacción de EL PAÍS.
Alberto Garzón en la redacción de EL PAÍS.GORKA LEJARCEGI

El diputado de IU Alberto Garzón (Logroño, 1985) no entiende la República solo como un sistema político distinto, sino como una forma de hacer política diferente. La República, dice, no es solo la ausencia de un Rey sino “un cambio en las reglas del juego” que permita a todo el país dotarse de mecanismos nuevos “para combatir la corrupción o para avanzar en transparencia”. Garzón, que acaba de publicar La Tercera República (Ediciones Península) asegura que la sociedad está madura para afrontar este cambio y desde su formación política se invita a todos los partidos de izquierda a compartir una declaración institucional que propicie ese cambio en cuya redacción están trabajando. También llevarán una moción a todos los Ayuntamientos para pedir un referéndum. Garzón se muestra convencido de que la clave está en el PSOE, cuyas bases, dice, “son republicanas, pero el aparato habla por ellas en sentido contrario”. No tiene dudas de que si la Monarquía se tratara en un referéndum no encontraría el apoyo que va a recabar en el Congreso.

Pregunta. IU será la única formación que presente una enmienda a la totalidad sobre la ley orgánica redactada para oficializar la abdicación del Rey. ¿Qué propondrán?

Respuesta. Aceptaremos la abdicación, es un acontecimiento feliz, pero plantearemos la necesidad de hacer un referéndum consultivo no vinculante que no plantea obstáculo legal alguno; no hay necesidad de caminar tan rápido: la abdicación podía ir seguida de un tiempo para que delibere el Congreso y se haga una consulta dentro de la ley que, si sale reelegida la República abra la oportunidad de iniciar un proceso constituyente para adaptar la normativa legal al querer de la sociedad. El Gobierno estaría obligado moral y políticamente a eso, aunque no legalmente.

P. ¿Está España en el mejor momento para discutir este asunto?

R. Han pasado 40 años. Creo que es la oportunidad de entender la República como una nueva forma nueva de hacer política, con nuevas reglas de juego. Hemos visto con los casos de corrupción que no tenemos mecanismos suficientes para combatirla. Los representantes políticos pueden desconectarse de las bases que le votaron. Se podrían dotarnos de nuevas reglas, mecanismos como el revocatorio [la posibilidad de que la sociedad pueda destituir a un cargo público antes de que lleguen las elecciones], mayor transparencia, modernizar las instituciones; pero eso choca con la constitución de 1978. Si a la sociedad se le preguntara blindarían antes en la Constitución la sanidad y la educación públicas que los intereses de la deuda, que es lo que se hizo. Somos una sociedad política madura, es el momento.

P. Para hacer todos esos cambios basta con cambiar la Constitución, no sería necesario ir hacia una República.

R. Sí, pero como para hacer esos cambios sí hay que abrir la constitución, pues esta es la vía fácil, la vía rápida: hacer un referéndum y si sale la República debería conducir a un periodo constituyente donde se podrían hacer todos esos cambios.

P. Entonces la cuestión Monarquía versus República ¿es solo una cuestión de principios políticos o la herramienta para hacer modificaciones políticas?

R. Es un elemento político, de esperanza y de cambio, pero también de superar un estadio de tutelaje de la Monarquía sobre el resto de los españoles. Aquí ha habido durante años un pacto de silencio donde apenas se podía hablar de nada que tuviera que ver con la Corona. Cuando eso se ha superado ha salido de todo (cuentas en paraísos fiscales, caso Nóos, elefantes). Y es una Monarquía muy particular, el Rey le dice a Chávez "¿por qué no te callas?", cuando se trata de un presidente electo, que le puede gustar más o menos, pero después no le dice nada al rey de marruecos o al de Arabia Saudí. No me parece que eso sea neutralidad. Y además, si nos han estado tutelando durante 40 años estoy dispuesto a aceptarlo, pero ahora ya es el momento de renunciar a ello.

P. Hay quien dirá que esto es solo un gesto de un partido que no gobierna o que no tiene visos de hacerlo, como los mayoritarios.

R. El Partido Comunista también participó en la Transición pero entonces no se trataba de República o Monarquía, sino de democracia o dictadura y la democracia venía con la Monarquía en el mismo paquete. Además, Carrillo no podía convocar a sus bases. Ahora hay otras circunstancias. IU no gobierna en el Estado, pero sí cogobierna en Andalucía, por ejemplo. Esto no es un simple gesto sino una declaración política en toda regla, que además tiene un gran calado, no solo por las manifestaciones que estamos viendo en la calle o lo que reflejan las encuestas, también porque el propio PSOE, sus bases, sus militantes, son netamente republicanos, la mayoría me atrevería a decir; es su aparato el que se niega a abrir la puerta a su propia militancia. Esta ley orgánica va a ser apoyada por un 90% en el Congreso pero si hubiera consulta ciudadana, ya puedo decir que la Monarquía no saca un 90%.

P. ¿Y qué sacaría en ese caso?

R. Habría que ver, yo creo que hay un ánimo republicano, creo que habría mayoría. Ya no existen las circunstancias que hicieron monárquico a este país y la Casa Real está inmersa en procesos de corrupción y de falta de ética y moral. Todo eso ha mermado su imagen y las encuestas reflejan que las generaciones más jóvenes son netamente republicanas, es una cuestión de tiempo. No hay nada escrito, pero soy optimista con que salga un república. Pero aun cuando se eligiera Monarquía ya sería un gran avance el simple hecho de consultarlo. Y a nosotros nos tocaría seguir haciendo pedagogía política.

P. ¿Las generaciones más jóvenes son “netamente republicanas”?

P. Los hay republicanos y algunos que no se lo plantean. Pero la Monarquía está asociada a una vieja forma de hacer política, desgastada, y situada al lado de la corrupción. Mientras que la República tiene una simbología de nueva política. Intentamos situarla ahí, en una forma nueva de hacer política transparente, con rendición de cuentas, algo que ya se manifestó el 15-M; la disyuntiva es más en ese sentido. Y la juventud, más que decir que es netamente republicana podríamos decir que en absoluto es monárquica. No es fácil encontrar a alguien monárquico, ni siquiera entre los mayores, pero en un referéndum hay que elegir.

P. Hace una interpelación directa al PSOE y a sus bases para este vuelco que pretende. ¿Hay además contactos con los partidos para hacer una estrategia común?

R. El Rey ha abdicado solo. Él ha marcado la coyuntura política. Y nosotros somos republicanos por principios. Creo que va calando, por eso es importante que haya un movimiento municipalista, también es importante.

P. ¿Pero han tenido contactos con el PSOE, con Podemos?

R. Sí, hemos pedido a todas las organizaciones de izquierdas que se han definido por el republicanismo que participen en una declaración institucional conjunta y acciones conjuntas. Estamos ultimando esa declaración para pasar a a Podemos, Equo, Compromís.

P. ¿Al PSOE no?

R. Al PSOE se lo hemos pedido, pero en fin… Naturalmente no lo van a hacer. Pero hemos querido abrirlo también a la sociedad para que pueda entrar también Podemos, que han tenido importancia en la europeas. Y a la manifestación del sábado el PSOE está invitado a participar; el otro día, en la manifestación del lunes en Madrid había banderas del PSOE, tengo fotos. Seguirán siendo del PSOE cuando acabe esto pero tienen una contradicción interna , por eso si sacara la consulta al ámbito de las base sociales el republicanismo arrasaría. Pero no sabemos si hay algún diputado cuyos principios sean tan poderosos como para no claudicar a la disciplina de partido.

P. Una decisión como esta, Monarquía o República ¿trasciende el voto delegado a los partidos políticos? Ellos tienen la legitimidad que les dieron las urnas.

R. Los partidos están legitimados desde una óptica en la que la democracia es votar cada cuatro años y concentrar en ese voto toda la ideología, lo cual es una forma muy simple de entender la democracia. Es como la dación en pago [cuando no se puede pagar la hipoteca], que se votó en contra mayoritariamente en el Congreso a pesar de la movilización social y las encuestas; creo que en este momento la sociedad está yendo en una sentido contrario, de nuevo, del que va el Parlamento y eso es así porque los aparatos están cerrados y bunkerizados. En el caso del PSOE es muy claro: ya han dicho que apoyarán la Monarquía a pesar de que reconocen que en sus bases se opina otra cosa. Yo lo que opino es que hay que dejar opinar a la gente. La legitimidad de las urnas no te concede autoridad para hacer lo que quieras los cuatro años siguientes. Aunque sea legal no debería ser así. 

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