Navarro se queda al frente del PSC, pese a perder más de 350.000 votos

Los socialistas catalanes no seguirán la senda del PSOE y descartan por el momento la celebración de un congreso extraordinario para elegir una nueva dirección. Pere Navarro, el primer secretario del PSC, explicó ayer que una decisión de ese calado no corresponde a la ejecutiva del partido, sino que debe debatirse en el consejo nacional, máximo órgano entre congresos. La reunión se celebrará en junio y mientras tanto Navarro gana tiempo para reunirse con los dirigentes territoriales y trazar la estrategia.

Con todo, Navarro dijo ayer sentirse “con ánimo y fuerzas” para seguir liderando el PSC. En esa tesitura y descartada la dimisión, todo hace pensar que el consejo nacional lo ratificará. Ese órgano lo componen más de 400 personas, de las que tres cuartas partes son afines al aparato del partido y, por tanto, fieles a los postulados de Navarro.

El líder del PSC cree que puede seguir liderando el partido a pesar de haber cosechado el domingo el peor resultado en unas elecciones europeas y uno de los peores desde su creación, hace 35 años. En concreto, los socialistas perdieron 350.349 votos respecto a 2009. En porcentaje, pasaron del 36% al 14,2%. Y solo ganaron en una de las 41 comarcas catalanas, el Baix Llobregat.

Mientras tanto, los sectores críticos del partido se asoman a la escisión y ultiman un manifiesto a favor de crear “un movimiento político”, posiblemente al margen del PSC. La idea la debatirán en una asamblea general que celebrarán en julio. En la ejecutiva de ayer se sintieron voces críticas con la actual dirección que reclamaban un cambio de rumbo, aunque ninguna exigió la renuncia del líder del PSC.

Navarro admitió que era necesaria una “renovación profunda” en el PSC, para que decida “lo que más le convenga al partido y a la sociedad catalana”. En este propósito de escuchar y aglutinar ideas, Navarro incluyó a los sectores críticos del PSC. La ejecutiva del PSC tiene pendiente de cubrir una decena de cargos a causa del goteo de dimensiones que se ha producido y que se nombrarán en ese consejo nacional.

El líder de los socialistas catalanes admitió sin reparos que los resultados logrados por el PSC en las europeas eran “malos” y que no han sabido transmitir su mensaje en contra de los recortes de la derecha. La explicación a esa sangría, según Navarro, es que el discurso soberanista ha impregnado la campaña y que los nuevos partidos de la izquierda han fragmentado el voto socialista y harán imposible una alternativa progresista en Bruselas.

El primer secretario de los socialistas catalanes expresó su “respeto” por la decisión de Alfredo Pérez Rubalcaba de convocar un congreso extraordinario del PSOE e insistió en que el PSC está realizando un esfuerzo de renovación ideológica. Prueba de ello, dijo, son la convocatoria de elecciones primarias para elegir a su candidato en Barcelona para las municipales de 2015, y la propuesta de reforma federal de la Constitución.

El hundimiento del PSC es uno de los motivos que explica el triunfo que logró Esquerra Republicana el domingo, el primero en 78 años. Los republicanos, que durante años persiguieron aplacar a CiU, han logrado alzarse en la primera posición en Cataluña ocupando el lugar que históricamente estaba destinado al PSC: el catalanismo socialdemócrata. El partido que dirige Oriol Junqueras ha ido centrando sus políticas económicas y su discurso nítidamente independentista es cada vez mejor recibido por un elector de centro que avanza hacia posiciones soberanistas.

La victoria de Esquerra se cimentó en un triunfo en la capital catalana, Barcelona. La ciudad que fue feudo del PSC hasta 2011, y gobernada desde ese año por el nacionalista Xavier Trias ha confiado en ERC, que ganó por un estrecho margen, de menos de un punto, a CiU.

Barcelona y su entorno siempre se le han resistido a los republicanos, donde ahora apenas tienen representación municipal tras el batacazo de 2011. La capital, además, siempre había ido a remolque de los movimientos independentistas que han crecido en las comarcas del interior y apenas han sido excepciones en los alrededores, tradicional feudo socialista. Con el aumento del proceso soberanista, con la promesa de una consulta el 9 de noviembre en el horizonte, Barcelona se ha sumado al independentismo.

Cuando un grupo de ciudadanos organizó consultas populares sin validez legal en más de 500 poblaciones, Barcelona cerró el ciclo con una participación que rozó el 20%, en la media catalana. El Gobierno municipal, de CiU, no se ha enrolado en la Asociación de Municipios por la Independencia pero se ha sumado a cuantas iniciativas independentistas ha propuesto ERC: creará un órgano propio para estudiar la secesión, apoya abiertamente la consulta, y cederá el censo para el referéndum si se llega a celebrar.

ERC quiere aprovechar su victoria y el auge de la independencia para hacerse con la alcaldía de Barcelona en las municipales de 2015. La carrera interna ha empezado, con tres dirigentes que se postulan. El actual portavoz en el Congreso, Alfred Bosch, anunciará hoy su intención de concurrir a las municipales. Esta semana también se posicionará el portavoz municipal, Jordi Portabella, el único dirigente que ha mantenido su cargo con la dirección que entró en 2011. En la recámara también espera Oriol Amorós, vicesecretario de comunicación. El proceso se hará rápido para aprovechar el tirón de las europeas y el camino a la consulta para ganar la campaña de las municipales.

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