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La ofensiva de los socialistas de la UE forzó a Cañete a rectificar

El candidato del PP se vio obligado a pedir excusas tras cinco días de silencio

Eludió disculparse hasta el final porque esperaba que se desinflara la polémica

Cañete, en un mitin ayer en A Coruña.

Tras cinco días de silencio y resistencias, Miguel Arias Cañete pidió disculpas. Lo hizo este miércoles, el sexto día, ante los micrófonos de la cadena Cope. “Si he ofendido a alguien, por supuesto que pido disculpas”, afirmó. El cabeza de lista del PP al Parlamento Europeo intentaba así zanjar la polémica generada el pasado viernes por sus declaraciones machistas sobre la “superioridad intelectual” de los hombres en los debates con las mujeres, unas palabras que barrieron la estrategia de campaña del partido.

La dirección de los populares pretendía pasar página desde el primer momento, pero la realidad es que ese deseo chocó con un rescate del candidato que pasó primero por una operación blindaje y que, en segundo lugar, encerraba una falsa esperanza: que con el paso de los días “bajara el suflé” y se diluyera la polémica. En medio quedan días de silencio, de simples alusiones a ese conflicto, tensiones internas y panegíricos de Arias Cañete. Una táctica insuficiente.

¿Qué ocurrió? ¿A qué responde ese cambio de criterio? El veterano dirigente andaluz aseguró este miércoles que nadie le impuso una “ley del silencio”. “No me han mandado absolutamente nada”, agregó. Pero lo cierto es que el candidato europeo de los populares tiene un equipo, asesores, y cuenta además con todos los engranajes de la maquinaria de Génova 13, en la que destaca el peso de las recomendaciones de Pedro Arriola, sociólogo de cabecera de Mariano Rajoy. Este apostó incluso desde la precampaña por una exposición mínima de los candidatos y de los dirigentes populares frente a un grupo de cargos que hubiese preferido una estrategia más dinámica y agresiva.

Y, al margen de su participación concreta en esta crisis, el estilo del llamado arriolismo acabó prevaleciendo, al menos durante los primeros días. Cañete, que el viernes, un día después del debate, aseguró que fue benévolo con Valenciano para no parecer machista, este miércoles hizo algo parecido a una rectificación, sin entrar, no obstante, en el fondo de la cuestión. “No soy machista, lo que está claro es que estuve desafortunado en la forma de expresarme y que algunos están trasladando una imagen equivocada de mí. Siempre he valorado igual las personas, mujeres u hombres”, subrayó en la cadena Cope, uno de los pocos medios en los que el cabeza de lista del PP accedió a hablar después de sus afirmaciones. Cañete, que mantuvo que en el debate no fue él mismo, descolocó a la dirección del partido. Pero la cúpula respondió a ese “error”, según reconocen, con otro error: exposición mínima y muy calculada.

El domingo, el diario La Razón publicaba una entrevista en la que el candidato atribuía su comportamiento en Antena 3 “al cansancio”. En Génova creyeron que sería suficiente. Pero, mientras Rajoy salió al rescate de Cañete en el mitin de Cuenca —más de cinco minutos de panegírico—, la polémica fue creciendo. El aspirante europeo dio mítines, participó en actos sectoriales, evitó los medios de comunicación más escuchados —la cadena SER— y leídos —EL PAÍS—, pero no rectificó.

La dirección del PSOE y el comité de campaña de Elena Valenciano movilizaron además a los líderes socialistas europeos. La ofensiva internacional contra el “machismo” de sus afirmaciones dañó al candidato, que, según reconocieron dirigentes populares, a principios de semana estaba “muy tocado”.

Las disculpas de Arias Cañete llegaron, además, apenas 13 horas después de que se pronunciara Esperanza Aguirre. El martes por la noche, la presidenta del PP de Madrid aseguró que las disculpas se producirían de forma inmediata. Las críticas de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, que conoce a Cañete desde hace décadas —su entorno mantiene que son amigos—, forzaron de alguna manera al aspirante popular a disculparse.

Aguirre dijo que la frase sobre el cara a cara con Elena Valenciano fue “desafortunada, muy desafortunada” y lo defendió en la recta final de la campaña, días antes del acto de cierre en Madrid, en el que el PP regional otorga habitualmente protagonismo a las mujeres. ¿Cómo sabía Aguirre que Cañete iba a pedir disculpas tan solo unas horas después? Fuentes de su entorno atribuyen la seguridad de la dirigente popular a que lo tenía “totalmente atado”. Aguirre y Cañete hablaron el martes por la mañana, cuando el cabeza de lista se encontraba en Asturias. Las disculpas empezaron a tomar forma.

¿Por qué no lo hizo en un mitin? “Porque los mítines están para lo que están”, contestó este miércoles Cañete, que pasó de estar desaparecido a dar una entrevista, participar en una conferencia en el Club Siglo XXI y dar junto a Rajoy y la plana mayor del PP valenciano el mitin más multitudinario en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Allí volvió al guión habitual: hablar de Europa y arremeter contra Valenciano, “como hacemos las cosas en el PP, como señores, con elegancia, sin insultos, sin demagogia”. Y, cuando está a punto de acabar la campaña, en el PP están convencidos de que esta crisis no tendrá efecto en las urnas.

Fe de errores

Por un error de cálculo, en una primera versión de esta crónica, se publicó que la rectificación de Cañete se había producido seis días después de sus polémicas declaraciones cuando en realidad han pasado cinco.

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