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Terapia de choque para las antiguas cajas

El rescate apuntala la banca pese al coste para empleados y preferentistas

Diego Herrera ha sido la voz de los preferentistas de Mataró. Ampliar foto
Diego Herrera ha sido la voz de los preferentistas de Mataró.

El anuncio llegó en la tarde de un sábado de junio: España cedía ante las presiones internacionales y pedía a Europa un salvavidas para el sector financiero. Madrid tendría acceso a un crédito de hasta 100.000 millones de euros para tapar un agujero provocado por los excesos de la burbuja de la década pasada a cambio de someterse a una terapia con unos efectos secundarios casi inmediatos que iba a ser controlada por los hombres de negro de la troika. Hoy, casi dos años después, España ha dejado atrás el rescate bancario tras consumir 41.300 millones del préstamo, que debería devolver en 12,5 años con un interés bajo, del 0,5%.

La ayuda logró su propósito. Tras la caída de Grecia, Irlanda y Portugal, los socios del euro pusieron un dique en España y apuntalaron las entidades nacionalizadas. La factura de ese saneamiento, no obstante, no ha sido menor. A la espera de que el crédito vuelva a fluir, el bolsillo del contribuyente habrá puesto más de 36.000 millones. Pero además, el rescate ha supuesto la destrucción de más de 8.500 puestos de trabajo y al menos 150.000 tenedores de preferentes han tenido que asumir el coste del salvamento de esas entidades.

El contribuyente, a la espera de que fluya crédito, habrá puesto 36.000 millones

Junto a los desahucios, los afectados por la venta masiva de productos híbridos —participaciones preferentes y deuda subordinada— constituyen la imagen de las víctimas de la crisis financiera de España. Sobre todo quienes adquirieron ese producto de riesgo a las entidades nacionalizadas (Bankia, CatalunyaBanc y Novagalicia). Hasta que se halló la solución del arbitraje, vivieron atrapados en esos productos tóxicos y pendientes de la quita que iba a exigir Bruselas a cambio del préstamo y que finalmente osciló entre el 10% y el 70%.

De esa angustia da fe Diego Herrera, que desde marzo de 2012 fue la voz de los cerca de 4.500 afectados por la compra de preferentes en Mataró (Barcelona), la mayoría a la antigua Caixa Laietana, integrada dentro de Bankia. Mataró fue otro de los símbolos de la crisis. La capital del Maresme vio cómo de la noche a la mañana se empobrecía el 12% de sus ciudadanos por los productos que les vendió Laietana. Decenas de ciudadanos explicaban cómo les habían colocado esas participaciones como un producto seguro, cuando en realidad su inversión estaba comprometida para siempre. Mientras las preferentes se pudieron ir vendiendo de uno a otro cliente no sucedió nada, pero la Comisión Nacional del Mercado de Valores advirtió de que estas debían ajustarse a precios de mercado, lo cual suponía una devaluación de sus participaciones.

El ‘salvavidas’

ha supuesto

la destrucción

de 8.500 empleos

Bruselas consideró que los inversores debían afrontar parte del coste del rescate. “La Comisión obliga a los clientes de las entidades intervenidas a asumir las pérdidas que significa tener preferentes. Bruselas entendía que eran inversores, y eso hubiera sido así si se hubieran comercializado bien, sin irregularidades. Pero no fue así”, explica Herrera. Durante casi dos años, el portavoz de Estafabanca Mataró, como bautizaron al grupo, ha escuchado centenares de historias. Muchos de quienes acudían a la plataforma lo habían perdido casi todo. Salieron a la calle día sí y día también, hasta que consiguieron que los políticos, primero los locales y luego los estatales, les escucharan. Y al final lograron la opción de acudir al arbitraje para recuperar sus ahorros. “Bankia nos ha informado de que el 93% de las solicitudes en la ciudad fueron aceptadas”, afirma.

No todos los afectados han tenido esa suerte. Más de 150.000 preferentistas quedaron fuera de los arbitrajes. Y además, en los tribunales hay miles de casos abiertos. “El grueso de los casos nos llegaron el año pasado, pero todavía hoy siguen viniendo afectados”, explica Òscar Serrano, del Col·lectiu Ronda. Y las secuelas permanecen aun habiendo recuperado el dinero. Ahora el trabajo consiste en ir cerrando heridas para seguir adelante. Herrera, cuyos padres tenían preferentes, acaba de ganar otra batalla. El Ayuntamiento de Mataró ha declarado al expresidente de Caixa Laietana, Josep Ibern, y al exdirector general, Pere de Dòria, persona non grata. “Es una reparación moral”, señala.

De Guindos cree que las entidades superarán los test de resistencia

También fue voz de muchos afectados José Carlos Paz, sindicalista de UGT en NCG. “A raíz del rescate, Bruselas puso límite al negocio de la entidad a Galicia, lo que supuso recorte de oficinas y 1.850 despidos”, explica. La compra del negocio de fuera de la región por Banco Etchevarría y de EVO Banco por Apollo permitió salvar unos 750 empleos. En CatalunyaBanc ocurrió lo mismo. Bruselas les impuso condiciones, como cerrar oficinas y zafarse de negocios ajenos al bancario. Eso suponía despidos.

Las preferentes y los ajustes de plantilla son dos de los efectos secundarios que dejó la terapia de choque a la banca. El 4 de abril la Comisión Europea y el Banco Central Europeo realizaron su primera valoración tras el rescate. Ambas instituciones señalaron la elevada tasa de paro y el alto endeudamiento como las principales debilidades de la economía española. Pero Bruselas y Fráncfort destacaron también la mejora de la “situación de liquidez”, la “estructura de financiación”, los ratos de solvencia y la rentabilidad de la banca. En cambio, advirtieron de la caída del volumen de negocio y la pérdida de calidad de los activos, para lo que recomendaron más provisiones y capital. De momento, los créditos fiscales han permitido que la banca salve más de 40.478 millones.

“Más que el rescate de la banca lo que ha funcionado es la reestructuración de buena parte de las cajas, habiendo desaparecido la mayoría de ellas, sin que se derrumbe nuestro sistema financiero”, asegura el catedrático de la Universidad Pompeu Fabra Guillem López-Casasnovas. “La ayuda europea se ha centrado en esta reconversión. A la banca no se la tendría que rescatar, ni antes ni ahora, sino forzar a que provisione riesgo, sea más cauta en el reparto de dividendos y mejore sus prácticas crediticias”, añade.

El Banco de España indica que los préstamos a empresas bajan

El profesor de Iese Juan José Toribio, que considera que “el rescate ha funcionado”, está de acuerdo con el ministro Luis de Guindos, quien este lunes se mostró convencido de que la banca española superará las pruebas de resistencia. La economía necesita, no obstante, que el crédito fluya hacia sector productivo para avanzar hacia la recuperación. Y el Banco de España indica que los préstamos a las empresas siguen bajando. “En la medida en que se consolide la tendencia de recuperación habrá también más crédito”, sostiene Toribio. Tras la venta de NCG y del 7,5% de Bankia, para este año se espera la privatización de CatalunyaCaixa, cuya demora el Tribunal de Cuentas ha denunciado. El fin del rescate, pues, no es el punto y final de la reestructuración financiera.